Una baja de las retenciones difícilmente impulse las liquidaciones del sector agro exportador

Una baja de retenciones solo puede pensarse en un contexto, de estabilización de la economía con una secuencia de baja del gasto público en primera instancia, para después si ejecutar la disminución de los derechos de exportación. Por otro lado, la expectativa de devaluación de la moneda nacional es mayor al beneficio que le podría otorgar al productor una baja de las retenciones.

Por el Cr. Gustavo Peretti

29/09/2020 – Dentro de las medidas que el gobierno tiene en estudio para tratar de ampliar la oferta de divisas se encuentra la posibilidad de una baja de las retenciones temporal a los fines de que los productores y el sector agro exportador en general liquiden el stock o una parte de él de soja existente por un total de U$S 9.000 millones.

En tal sentido, es preciso decir que muy difícilmente una baja de retenciones, y aún sea bastante pronunciada, por ejemplo al 25% como estaban al momento de la asunción del actual gobierno signifique un impulso para que el sector liquide sus tenencias de granos, fundamentalmente porque la expectativa de devaluación de la moneda nacional es superior al beneficio que se puede obtener por una baja de retenciones, esto como consecuencia de la fenomenal emisión monetaria existente y  de las exiguas reservas del BCRA.

Llevándolo a números, si por ejemplo las retenciones bajaran a un 25% (muy difícil que así sea porque el impacto fiscal sería muy grande) y el dolar continuara a $ 80, el dolar de exportación neto de retenciones que le quedaría al productor es de $ 60 por cada dolar exportado; en tanto que las expectativas de devaluación fijan a la moneda norteamericana entre $ 100 y $ 110 como mínimo; es decir que aún continuando con una retención del 33% a un dólar de $ 100 al productor le quedan $ 67 por cada dólar exportado, y a un dólar de  $ 110, al productor le quedarían $ 74 por cada dólar exportado;  y más teniendo en cuenta que si para acceder a la baja de las retenciones hay que realizar trámites en la Secretaría de Comercio Interior, tal cual se hizo en el pasado, donde hubo muchos beneficiarios al que no le llegó el reintegro de las mismas.

Por otro lado, el pasar de tener su posición en soja a pesos, no le da la economía del país al productor ninguna alternativa de inversión segura, tanto sea en el sector real, como en el sector financiero.

El gobierno y el BCRA deben pensar, más que en una baja de retenciones,  en sincerar el tipo de cambio, unificando el mercado cambiario con un plan económico de estabilización con objetivos e instrumentos armonizados desde el punto de vista fiscal, cambiario y monetario.

Una baja de retenciones solo puede pensarse en un contexto, de estabilización de la economía con una secuencia de baja del gasto público en primera instancia, para después si ejecutar la disminución de los derechos de exportación para ganar en competitividad con un dolar estabilizado.  Algo parecido le pasó a Macri en 2.016, que bajó las retenciones sin una baja equivalente en el gasto público, eso lo obligó a buscar financiamiento externo para cubrir el déficit fiscal, que en estos momentos al estar cerrado, significaría más emisión monetaria de la que hay.