Tres claves para entender la Argentina de hoy

Por Juan Carlos de Pablo - Economista
24-12-2020 – Para la toma de decisiones no importan los últimos 12 meses, algo relevante para los futuros historiadores y para la discusión política; ni los próximos 12 meses, que sólo Dios conoce. Importa el aquí y ahora.

La atención debe focalizarse en tres clavesel panorama sanitario, la figura presidencial y la operatoria de los funcionarios encargados del área económica.

En el último par de meses se observó una baja estacional en el número de infectados por Covid-19, pero los números más recientes son preocupantes. Lo cual aumenta la importancia de las vacunas. La Anmat aprobó la que produce Pfizer, pero el Gobierno compró la que se elabora en Rusia.

Y como si esto fuera poco, el equipo económico parece entretenido negociando con el FMI, cuando la agenda perentoria está hoy ubicada, por ejemplo, en el hecho de que, por falta de dólares en el Banco Central, cada vez se registran más casos de empresas que no consiguen divisas para comprar insumos importados. Ejemplo: neumáticos para camiones y tractores.

El salto cambiario es cuestión de tiempo, la clave está en si se tratará de algo aislado o aparecerá dentro de una modificación medianamente congruente de la política económica

El salto cambiario es cuestión de tiempo, la clave está en si se tratará de algo aislado o aparecerá dentro de una modificación medianamente congruente de la política económica.

No perdamos tiempo pensando en la totalidad de 2021, no importa lo que digan los funcionarios o las planillas de Excel, que en el mejor de los casos no son pronósticos sino conjeturas condicionadas, como aprendimos en la escuela primaria, cuando nos enseñaron «la regla de 3». Prestémosle atención al arranque de 2021. Que, vaya novedad, coincide con el final de 2020.

¿Qué hacemos en el mientras tanto cada uno de nosotros? Lo que venimos haciendo hasta ahora, levantarnos todos los días para ver cómo le encontramos la vuelta. Mis héroes son todos aquellos que ninguna mañana tienen resuelto el problema de cómo van a cenar ellos y sus familias. No tienen tiempo para perder en estupideces. No le pidamos a Papá Noel que el Gobierno solucione problemas, pero al menos que deje de crearlos.

Fuente: La Nación