Sin reformas estructurales, la recuperación poscuarentena no durará

20-05-2020 – El economista en jefe y presidente del Ieral trazó dos escenarios económicos posibles para una vez que se haya superado la crisis sanitaria. Uno moderado con un déficit fiscal transitorio y proteccionismo intermedio y otro con una política expansiva del gasto y salarios, con mayores trabas a las importaciones

El Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea mantiene su teoría de que la economía argentina no crecerá a largo plazo sin las reformas fiscales, laborales y previsionales que considera necesarias.

En función de ello, su economista en jefe y también presidente, Marcelo Capello, trazó ayer en el marco de un encuentro virtual del que participó Comercio y Justicia, dos escenarios económicos a los que puede llegar Argentina una vez controlada y superada la pandemia de coronavirus.

Según detalló, el primer escenario tiene como condicionantes que el país no caiga en default sino que arregle con los tenedores de deuda extranjera, situación que podría definirse el próximo viernes. También que el mundo no se “cierre” tanto luego de la crisis sanitaria mundial por el Covid-19 y que el presidente Alberto Fernández continúe con una imagen positiva previo a la próxima celebración de las elecciones de medio término.

Frente a esas circunstancias, el economista considera posible que Argentina vuelva a una “política moderada” en la que el déficit fiscal “que está subiendo tanto ahora”, luego baje “porque así se lo permite el resultado de la renegociación de la deuda”, indicó.

También cree probable que en ese escenario se aplique una política monetaria destinada a bajar la inflación, que ya no se emita tanto dinero y que inclusive se vaya sacando de circulación el excedente monetario de estos meses. También visualiza un “cuidado” de la competitividad monetaria, “es decir, que el dólar vaya subiendo en línea con la inflación y un nivel de proteccionismo intermedio”.

El otro escenario contempla como condicionantes que la imagen del Presidente no sea “tan buena como la actual sino que se deteriore” debido principalmente al no arreglo de la deuda y la consecuente caída en default. La falta de financiamiento complicaría también al sector privado y, si se “cierra” un poco más el mundo como consecuencia de la pandemia, será más complicado exportar.

Frente a ese estado de situación, Capello considera más probable que el país regrese a un escenario como el de 2011-2015, “léase intentar expandir la economía a través del gasto público y los salarios, lo cual va a implicar que el déficit fiscal permanecerá alto y se monetizará como ocurrió en esos años”, dijo.

“Probablemente se dé un atraso cambiario porque se use el dólar como ancla, se atrasen las tarifas y se necesite cada vez de un cepo más duro y más trabas a las importaciones para poder sostener la economía y ganar las elecciones”, añadió.

De presentarse el primero de los escenarios, Capello indicó que la recuperación de la crisis va a ser lenta, con una inflación intermedia, con un tipo de cambio que para que no se atrase debería ir a la par de la inflación, y una brecha cambiaria “no tan alta”. Aunque advirtió de que “sin reformas de largo plazo”, la recuperación “no durará demasiado”.

En cambio, con el segundo escenario, es más probable que se dé una recuperación más rápida de la demanda interna “vía consumo”, que llevará a que la inflación sea más alta. “El tipo de cambio oficial va a estar cada vez más atrasado o el peso más apreciado, va a haber una brecha cambiaria cada vez más alta, el Banco Central va a perder reservas y si caen mucho el Gobierno se verá obligado a sincerar el tipo de cambio”, dijo y agregó: “Ahí puede haber riesgo de una hiperinflación y, si hubiera recuperación, tampoco duraría mucho”.

Finalmente, si bien consideró que se trata de dos escenarios opuestos y que es posible que exista un tercero que contemple un mix de los anteriores, explicó que las posibilidades no son muchas para el año que viene, en función de los problemas sanitarios causados por el coronavirus y la cercanía de las próximas elecciones.

Fuente: Comercio y Justicia