“Se están delineando acciones que nos llevan a fragmentarnos como sujetos y como comunidad”

10-08-2020 – “El silencio no es Salud”, se apodaba el Congreso de Derechos Humanos y Salud Mental hace ocho años atrás. Mientras la leo, reflexiono lo que significa, al menos, para mí, en este contexto. Parece que el Coronavirus, la situación pandémica y todo lo vinculado a esto nos ha dejado situados en el lugar del “no”, “no poder ser”, del “no poder hacer”, del “no poder decir”. ¡Cuántas limitaciones parecemos tener! ¡¿Cómo encontrar aspectos saludables para reforzar nuestro sistema inmunológico si todo está dispuesto para el no?!

En un contexto donde los puestos de trabajo se desvanecen, donde algunas políticas no terminan abrigando a toda la población, donde las emociones nos invaden por dentro y esperan buscar medios para ser canalizadas, expresadas, transformadas, o, simplemente, escuchadas. En este escenario trató de escribir estas sencillas líneas, tal vez, con el único deseo de continuar generando y fortaleciendo espacios de expresión. Espacios que se siembre, se cuiden, se respeten, espacios donde el “poder ser”, “poder decir”, “poder hacer” se vinculen, se sientan y sean el eje del empoderamiento de cada sujeto y de la comunidad.

En un contexto donde aparecen más restricciones, medidas y cifras que nos terminan contabilizando en los casilleros de “desobediencia”, “contagiados”, “recuperados”, “fallecidos”; en este escenario fundar espacios de salud desde la palabra, el encuentro verdadero, desde el reconocimiento de la singularidad implica una provocación, inclusive hasta para los mismos sistemas de adoctrinamiento.

“El silencio no es Salud”. La salud se construye desde las miradas, las palabras, desde lo singular y vincular de los sujetos. La Salud va más allá de medidas preventivas para evitar el contagio, la salud implica la integralidad del ser humano, biopsicosocial; cuando perdamos el norte de esa visión solo estaremos pensando y delineando acciones que nos lleven a fragmentarnos, como sujetos, como comunidad.

Aliento a cada persona, desde lo personal y profesional, para que puedan expresarse, para que puedan poner voz a las emociones y pensamientos, y, al mismo tiempo, aliento para que se sigan creando, fomentando y fortaleciendo espacios de escucha y expresión, espacios donde colectivamente se abrigue la palabra singular.