Se abre una nueva oportunidad para encaminar la «macro»

02-08-2018 – Luego de las turbulencias cambiarias experimentadas en los meses previos, julio cerró con un dólar domado, que dejó como saldo un retroceso del 5% en su cotización, una condición necesaria para que las autoridades puedan seguir avanzando en la estrategia de encarrilar la economía.

Lejos de conformarse con esta etapa de mayor calma cambiaria, cuya duración estaría sujeta a avances que restituyan la confianza perdida en los últimos tiempos, los inversores ahora dirigen sus miradas hacia el próximo objetivo dentro de la agenda que sería comenzar a reducir las elevadas tasas de interés en pesos, aún reconociendo que fueron necesarias dentro de una estrategia más amplia que incluyó simultáneas medidas por parte del BCRA dentro del ¨apretón monetario¨.

En dicho sentido los rendimientos secundarios de las Lebac más cortas han comenzado a mostrar un aún ligero pero positivo descenso, que debería profundizarse de la mano de políticas que apunten a una desaceleración de la inflación y a continuar desarmando la aún elevada ¨bola de nieve¨ que representan dichas Letras, y así es que someten al BCRA a abultados vencimientos mensualmente.

Ello se lograría no sólo a través del rescate que viene impulsando el organismo a través de los recursos que recupera del Tesoro, sino que los inversores recibirían de manera positiva que el ritmo fuera más acelerado a través de un canje voluntario que resultara atractivo para que al menos los principales tenedores se inclinen por extender los plazos, manteniendo la exposición hacia pesos.

Ocurre que intentar, más allá de que hasta ahora no despertó interés, canjear la montaña de Lebacs por otra de Letes resultaría una estrategia riesgosa ya que los vencimientos de estas últimas deben ser atendidos directamente en dólares, y además las necesidades a corto plazo seguirían siendo elevadas, lo cual acentúa la vulnerabilidad en el actual escenario de restricción al crédito externo.

Es así que resulta indispensable que los inversores puedan recuperar la confianza a la mayor brevedad posible, a través de un estricto cumplimiento de las metas comprometidas con el FMI y una mejora en el escenario electoral del 2019, a fin de que se pueda reabrir pronto el financiamiento internacional, el cual resulta crucial para complementar los fondos recibidos por parte del FMI.

Más allá de que la recuperación reciente de los títulos públicos en dólares ha permitido reducir unos 60 puntos básicos el riesgo país desde los últimos máximos, el actual nivel de orden del los 550 puntos básicos aún resulta demasiado elevado, por lo cual sería necesaria una contracción adicional de unos 100 puntos básicos para que tanto el sector público como privado puedan volver a acceder al financiamiento global con fluidez.

Ello deberá encararse aún cuando la agenda doméstica de desafíos económicos, políticos y sociales resulta compleja, y a ello se suma un mundo que también enfrenta múltiples complejidades como son la guerra comercial, la apreciación del dólar y las mayores tasas en combinación con el más acelerado retiro de estímulos monetarios que viene impulsado la Reserva Federal de EE.UU.

Que durante el último mes se haya podido lograr una bienvenida etapa de mayor calma cambiaria no debería abrir espacio ni al entusiasmo ni al relajamiento, sino por el contrario a recuperar la confianza inversora, la cual resulta indispensable para transitar de la manera más ordenada posible el duro camino por delante para encaminar la ¨macro¨ a la mayor brevedad posible.

Lograr dicho objetivo sería auspicioso, y hasta premiado por los inversores a través de una recuperación de las aún castigadas valuaciones, dado que permitiría que el país vaya reduciendo la vulnerabilidad externa que lo sometió a fuertes tensiones financieras en los últimos meses, con consecuencias posteriores en un deterioro en el nivel de actividad económica y una mayor inflación.

Fuente: Ambito Financiero