Reservas del BCRA: lo que nadie te contó

La situación de las reservas del Banco Central es crítica. Pero no todos entienden de qué hablamos exactamente cuando nos referimos a las reservas, y mucho menos la diferencia entre reservas brutas y netas.

Por Miguel Boggiano - Economista

 

 

Si bien hubo una fuerte caída en los últimos dos años, parece que estamos dentro del promedio. Pero, ¿es mucho?¿es poco? ¿qué quiere decir este número?

Ahora que entendemos qué son las reservas, analicemos un poco el tema en detalle.

Lo que tienen que saber es que el Central no tiene a su disposición el número que figura como reservas. Ese número total es lo que se conoce como reservas brutas. Es decir, todo lo que contablemente se computa como reservas. Dicho de otra manera: el Banco Central NO tiene u$s 38.940 millones en billetes físicos.

En definitiva, lo que importa son las reservas netas, también conocidas como de libre disponibilidad. Es la parte de reservas líquidas las que puede usar efectivamente el Banco Central para controlar el tipo de cambio.

Veamos cómo se componen las reservas del BCRA:

 

Como podemos ver, el mayor ítem lo compone el famoso swap chino, que representa poco más del 50% del total de las reservas.

Un swap es un acuerdo entre dos países donde se pueden intercambiar (pero no hay obligación de hacerlo) una determinada cantidad en moneda de cada país. En este caso, nosotros recibiríamos 130.000 millones de yuanes y China recibiría el importe equivalente en pesos (al tipo de cambio oficial, claro está).

Pero acá hay algo muy importante: esos yuanes no están en Argentina. Si se quisieran usar habría que activar el swap, pedirle a China los yuanes, convertirlos a dólares y traer esos dólares. China no parece muy entusiasmada para activar este acuerdo. ¿Por qué será?

El segundo ítem en importancia son los encajes. De la totalidad de depósitos que hay en el sistema financiero el Central obliga a los bancos a mantener un porcentaje de los mismos en dicha entidad.

Representan el 28,3% de las reservas y como les dije no son dólares del BCRA sino que son dólares de los particulares. Por esta razón, no deberían ser usados para estabilizar el tipo de cambio (ya que en la práctica significaría para el BCRA apropiarse o “tomar prestado” algo que no es suyo).

Luego tenemos el crédito del BIS (8,1% de las reservas) que es otro swap (con el Banco de Basilea) que tampoco es de libre disponibilidad ni se encuentra en los billetes físicos en el Central. Estos dólares tampoco están en el BCRA: están en el Banco de Basilea.

Vamos 87% de las reservas y no nombramos ni un sólo dólar que efectivamente sea del BCRA. Creo que están empezando a entender lo dramática que es la situación.

Después hay u$s 500 millones que son algunos préstamos de corto plazo (Repos) que el Central tiene con bancos locales, que son una pequeña parte y tampoco pertenecen estrictamente al BCRA.

También tenemos los Derechos Especiales de Giro del FMI, que son una especie de “moneda” del Fondo creada para fortalecer las reservas de los países. En general se computa dentro de las reservas netas, pero para usarlos se necesita el consentimiento del FMI y tampoco son dólares físicos.

Por último tenemos las tenencias en oro. Son u$s 3.672 millones y forman parte de las reservas netas de la entidad. Es decir, el BCRA puede disponer libremente. Si bien es posible vender el oro, sería una señal inequívoca de que el BCRA está “rascando el fondo de la olla”, ¡como si nadie se estuviera dando cuenta!.

¿Y los dólares físicos del Central? ¿Por qué no aparecen?

Porque el Banco Central hace tiempo se quedó sin dólares propios. Así de dramática es la situación.

Las reservas líquidas están en negativo. ¿Qué quiere decir esto? Que para controlar el tipo de cambio, o para venderle dólares a los importadores, el BCRA está tomando “prestados” dólares de los encajes, es decir, dólares de los depósitos.

Esto no sólo agrega incertidumbre e inestabilidad al sistema financiero. Lo que nos muestra es que en realidad, el dólar puede dispararse a cualquier valor y en cualquier momento.

Fuente: Ambito Financiero