¿Qué empresario sabe cuáles son sus costos?

Por Juan Carlos de Pablo - Economista

14-03-2021 – Un empresario adopta 50 decisiones por día. En la víspera, no sabía que iba a adoptar por lo menos 30 de ellas; y muy probablemente más de la mitad serán revisadas al día siguiente, a la luz de la modificación de algunas circunstancias. ¿Sobre la base de qué las adopta? No, ciertamente, sobre la base de sus costos, por la sencilla razón de que no los conoce. Dado esto, ¿qué sentido tiene la pretensión de la Secretaría de Comercio de que se le informen los costos para negociar, sobre la base de ellos, los controles de precios?

Sobre el particular consulté al norteamericano Edward James Green (1948-2019), quien ilustró la cuestión de la información asimétrica de la siguiente manera: luego de que los barones perdieran Normandía, el rey tenía mejor información que ellos sobre lo que ocurría en el continente europeo. El monarca tenía diplomáticos, los barones no. De manera que cuando el rey les dijo: “Necesito vuestros recursos para pelear contra los franceses”, los barones se preguntaron: “¿Cómo podemos saber que el rey utilizará los recursos para esto y no para comprar para él algunos bienes de lujo?”. Coeditó una revista técnica de libre acceso para los lectores porque, al igual que Kenneth Joseph Arrow, consideraba que la información es un bien público.

–En 1984, junto a Robert Hugh Porter, usted mostró que las guerras de precios pueden ocurrir periódicamente, cuando el monitoreo es imperfecto, aun entre oligopolistas que hubieran colusionado de manera óptima.

–Efectivamente, Porter y yo miramos la evidencia presentada por George Joseph Stigler, desde otra perspectiva. Stigler documentó que en algunas industrias los carteles se quebraban y por eso tenían que resucitar de manera sistemática; lo cual implicaba que los ejecutivos de las empresas cometían errores. Para nosotros, las quiebras están al servicio de un arreglo de largo plazo, que es estable. El rol que cumplen es el de un mecanismo destinado a hacer cumplir los acuerdos.

–Lo consulto porque la Secretaría de Comercio pretende que los empresarios les muestren sus costos, como parte de la lucha contra el aumento de los precios.

–Estoy tentado de imaginar el comportamiento de los funcionarios, suponiendo que tal información exista, pero mejor que esto quede para el final.

–Como prefiera.

–El primer modelo del funcionamiento de una empresa que aprenden los estudiantes de economía, se refiere a una firma que es propiedad de una sola persona: el empresario, quien interactúa de manera directa con sus obreros y empleados, y fabrica y vende un solo producto. Sobre la base de la demanda y los costos del único producto que elabora, dependiendo de si opera en un mercado monopólico u oligopólico, fija el precio y la cantidad que maximiza sus ganancias, mientras que si opera en un mercado competitivo solo fija la cantidad que le conviene fabricar y vender.

–Pero esto no tiene nada que ver con la realidad.

–Le dije que era el primer modelo. Avanzando en la carrera se familiariza con modelos donde las decisiones empresarias no las adopta una sola persona, la empresa fabrica muchos productos, el contexto macro y microeconómico es muy incierto, etcétera. Desde el punto de vista de lo que a usted le interesa, tenemos que concentrarnos en los dos últimos factores.

–Lo escucho.

–Incluso las estadísticas “desagregadas” son agregadas. En el cálculo de los índices de precios hay un ítem denominado “vinos”, pero, ¿cuántas variedades de vinos produce y vende una bodega? ¿Cuántos medicamentos produce y vende un laboratorio? ¿cuántos modelos y variedades de camisas produce una fábrica del ramo? Pero si esto es así, ¿cómo se asignan los gastos en que incurre una empresa entre los diferentes productos que fabrica? Desafío monumental, desde el punto de vista metodológico.

–El contexto macro y microeconómico muy incierto, ¿también conspira contra el cálculo de los costos?

–Conspira contra el sentido mismo de pretender calcularlos. El empresario podrá tener una computadora que procesa a gran velocidad la información que recibe, pero cuando la incertidumbre es grande no tiene sentido empeñarse en buscarla. Por eso, Guillermo Antonio Roberto Calvo habla de la racionalidad del “comportamiento de manada”. Quien, cuando sale a la calle, ve mucha gente que corre despavorida de izquierda a derecha, corre con ellos y, al día siguiente, compra un diario para averiguar por qué corrían; nadie se dirige a la izquierda para averiguar por qué corren.

–Se daría el absurdo de que en la Argentina 2021 los empresarios deberían dedicar recursos a llenar formularios para informar sus costos, cuando ellos no los tienen en cuenta cuando adoptan sus decisiones.

–Efectivamente, nueva demostración de que, como ocurre con frecuencia, los funcionarios son parte del problema, en vez de ser parte de la solución.

–Quedó pendiente la cuestión de qué harían los funcionarios si los empresarios les informaran cuáles son sus costos.

–No puedo con mi genio, así que primero voy a imaginar una escena. Si yo fuera empresario, presentaría la información ordenando los costos según la importancia de cada ítem, dentro del costo total. ¿Sabe por qué? Porque en muchos casos, al tope de la lista aparecerían ¡los impuestos! Fuera de esto, podemos imaginar un par de cosas.

–¿Cuáles?

–Por una parte, intentar que los empresarios reduzcan sus costos, comprando mejor, disminuyendo los desperdicios, etcétera. Equivaldría a que los funcionarios encargados del tránsito pretendieran enseñarle a los taxistas a buscar pasajeros. Claro que los empresarios cometen errores, pero ciertamente que en sus decisiones le ponen más cuidado que los funcionarios, porque se tienen que hacer cargo de los efectos de sus yerros, en términos de ganancias y hasta de la supervivencia misma de la empresa.

–¿Cuál es la otra?

–Que utilicen la información de los costos, para decirles a los empresarios que están ganando “demasiado”, y que, por consiguiente, van a autorizar menores aumentos de los precios.

–¿Le parece mal?

–Me parece pésimo. Porque más allá de la arbitrariedad de lo que significa ganar mucho o poco, las planillas Excel no tienen en cuenta el riesgo que asumió el empresario para generar los resultados que les informó a los funcionarios. En el casino, un funcionario de gran corazón y poca cabeza le podría decir a quien acertó un pleno que le pagará 15 veces la apuesta y no 36 veces; y nadie más jugaría en ese casino. Además de lo cual, en la Argentina 2021 los controles de precios lucen como sustituto, y no como complemento, de la lucha contra la inflación. Entre febrero de 2020 y febrero de 2021, según FIEL, en promedio los precios al consumidor aumentaron 35%, pero mientras los de los productos libres subieron 57%, los de los regulados aumentaron 15%.

–Don Edward, muchas gracias.

Fuente: La Nación