¿Qué dirá el Presidente en el Congreso el lunes próximo?

Por Juan Carlos de Pablo - Economista

25-02-2021 – Oscar Ruggeri planteó la cuestión de manera inmejorable. El exfutbolista estaba entendiblemente furioso cuando vio que algunos jóvenes recibían la vacuna contra el Covid-19 y su madre, de 87 años, no.

Esto ocurrió antes de que se destapara el vacunagate, escándalo que sigue en camino de ida, por la simultaneidad de los hechos que se van conociendo, las insólitas explicaciones de quienes fueron vacunados y la pretensión del oficialismo de superar la crisis duplicando la apuesta. Los medios de comunicación no oficialistas lo único que hacen, claro que con lógica comunicacional, es reflejar la realidad.

No ignoro que el caso de las vacunas es más grave que el de la forma en que se asignan las divisas en el segmento oficial del mercado de cambios, los reembolsos impositivos en la AFIP o cómo se confecciona la lista de artículos cuyos precios hay que «cuidar»; pero el problema es el mismo. La administración de una escasez potencialmente genera quioscos, que se pueden utilizar o no. Digo potencialmente porque los contratos petroleros firmados durante la presidencia de Arturo Frondizi, negociados «entre gallos y medianoche», fueron anulados en 1963 y exhaustivamente investigados en 1964, sin hallarse vestigio alguno de corrupción. Pero la historia muestra que esta es más la excepción que la regla.

El lunes próximo el presidente Alberto Fernández hablará ante el Congreso Nacional para inaugurar las sesiones ordinarias del Poder Legislativo. Buena ocasión para comenzar a corregir el rumbo. Debería recluirse con algunos escribas que lo ayuden a hacer un planteo que apacigüe, no solamente en el tema salud.

Nadie piensa que, por más adecuado que sea el texto, por más elocuente que sea la forma en que lo pronuncie, volveremos al 10 de diciembre de 2019. Pero al menos puede ser un comienzo, es una oportunidad.

Durante el gobierno de Mauricio Macri, Eugenio Zaffaroni lamentó que la Argentina tuviera un régimen presidencialista, no parlamentario como Gran Bretaña. Porque en ese país, como en Israel o Japón, a la luz de una crisis un voto de censura cambia, en cuestión de días, las máximas autoridades ejecutivas.

¿Sobreviviría hoy el Gobierno a un voto de censura? La pregunta es retórica. A menos que se suicide, se infarte, lo maten, renuncie o le hagan juicio político, Fernández gobernará la Argentina hasta el 10 de diciembre de 2023. Tiene que calmarse, tomar distancia, pensar y actuar en consecuencia.

Fuente: La Nación