Por qué es importante que no haya atraso tarifario?

Por el Cr. Gustavo Peretti

20-01-2021 – Cuando existe un proceso inflacionario, los gobiernos de tinte populistas suelen utilizar como ancla nominal de la inflación el retraso de algunos precios de la economía como son los servicios públicos, el combustible y el dólar.

Este tipo de medidas, que no viene acompañado de un plan económico integral, terminan siendo salvavidas de plomo de corto plazo, que terminan destruyendo todos los precios relativos de la economía y distorsionando totalmente el mercado de estos bienes y servicios.

Por otro lado, el establecimiento de un precio político de las tarifas de servicios públicos conspira en contra del proceso de inversiones necesarios en la infraestructura básica (energía, gas, red vial, ferrocarriles, internet, comunicaciones, etc.) que cualquier país debe ofrecer para atraer inversiones en la economía real, denominadas ventajas comparativas, que a posterior devienen en la única forma de generar empleo genuino de calidad.

Otro aspecto muy importante, y no menor, es que al estar relacionado el precio de estos bienes y servicios al precio del dólar, hace que la diferencia entre el verdadero costo del servicio prestado a la población y el que esta paga, lo debe abonar el estado a través de subsidios a las empresas generadoras y/o prestatarias, lo cual incrementa el gasto público y eleva el déficit fiscal, lo que conlleva posteriormente a subir lo presión tributaria; es decir que lo que no se paga por tarifa, termina pagándose a través de impuestos más altos.

También, el hecho de que los servicios no actualicen sus precios, hace que la población no haga un uso racional de los mismos, utilizando recursos que en muchos casos no son renovables en una proporción mayor a la necesaria.

Por último y para terminar, la falta de rentabilidad que genera el retraso del precio del servicio que se presta disminuye los incentivos a invertir en el sector, tal cual lo mencionamos anteriormente, disminuyendo su calidad, lo cual tiene como consecuencias circunstancias no deseadas como por ejemplo cortes o interrupciones en los mismos, haciendo que el servicio final no sea bueno; y aunque tenga un precio bajo, termina resultando caro en función de su calidad y de las fallas que presenta.