¿Para qué sirven los viceministros de Economía?

Su función es complementar a quienes están al frente de la cartera, pero no sustituirlos; quiénes fueron algunos de los funcionarios que ocuparon ese lugar en la historia del país

Por Juan Carlos de Pablo - Economista

Al respecto, consulté al francés Anne Robert Jacques Turgot (1727-1781), quien bajo el reinado de Luis XV, durante 15 años a partir de 1761 fue intendente (administrador) del distrito de Limoges, y quien desde 1774 se desempeñó como ministro de Hacienda, Comercio y Obras Públicas de Luis XVI.

Joseph Alois Schumpeter afirmó que nadie pensaría en escribir un libro sobre los grandes ministros de economía sin incluir a Turgot. “Más que un fisiócrata con reservas, fue un no fisiócrata con simpatías fisiocráticas”, dijo. Modificó la base impositiva, transformando obligaciones fiscales, vía trabajos forzados, por pagos en efectivo; liberó el comercio de granos de las aduanas interiores; le cobró impuestos a la nobleza; disolvió las asociaciones profesionales; destruyó los monopolios, e introdujo el principio de libertad de empresa. Buena parte de esto se conoce como los Seis edictos de 1776. Según Mark Blaug, “Turgot fue más vehemente que Adam Smith en la insistencia de que el gobierno más chico es el mejor gobierno”.

–En su monumental Historia del análisis económico, Schumpeter afirma que usted integró una “troika”, con Cesare Bonesana, marqués de Beccaria, y Adam Smith.

–Así es. Como bien indica el autor de la importante idea de destrucción creativa, los tres fuimos multifacéticos, los tres nos mantuvimos fuera de la política y los negocios, y los tres nos dedicamos fielmente a nuestros deberes. “La principal diferencia entre nosotros, desde el punto de vista de la ciencia económica, es que Smith dedicó pocas energías a cuestiones no académicas, Beccaria muchas, y yo, desde 1761, todas”, afirmó.

–La relación entre el titular y su vice, ¿es la misma en el caso de los presidentes que en el de los ministros de Economía?

–No, porque mientras el presidente y el vice de una nación son sustitutos, el ministro y el viceministro de Economía son complementos.

–Explíquese.

–En su país, el vicepresidente de la Nación preside las sesiones del Senado y solo vota para desempatar, como hizo Julio César Cleto Cobos en la madrugada del 17 de julio de 2008, con su famoso voto “no positivo”. Cuando por fallecimiento, renuncia o juicio político, tiene que hacerse cargo de la presidencia, no siempre está empapado de la gestión de su predecesor. Como, azorado, comprobó Winston Churchill cuando, en 1945 y tras el fallecimiento de Franklin Delano Roosevelt, tuvo que interactuar con su sucesor, Harry S. Truman.

–¿Cómo es la relación entre el ministro de Economía y su segundo?

–En la Argentina, cuando el ministro renuncia, en la enorme mayoría de los casos el vice también deja su cargo. Una importante excepción se dio a mediados de 1969, cuando Enrique Eugenio Folcini continuó varios meses en el puesto cuando Adalbert Krieger Vasena fue reemplazado por José María Dagnino Pastore.

–La clave de la relación entre el ministro de Economía y su vice es contemporánea, no sucesiva. ¿Cuál es dicha clave?

–Diario de una temporada en el quinto piso, el valioso libro que Juan Carlos Torre publicó en 2021, ayuda a responder su interrogante. En el esquema inicial de la teoría de la política económica, el presidente de la Nación fija los objetivos y el ministro de Economía elige los instrumentos, encargándose de verificar la congruencia de la política económica, es decir, que algunas medidas no sean inconsistentes con otras. Solo en circunstancias excepcionales y transitorias se pueden congelar los precios mientras se sigue emitiendo dinero.

–¿Qué documentó Torre en la gestión de Raúl Ricardo Alfonsín y Juan Vital Sourrouille?

–Que el ministro de Economía se tiene que pasar el día “atajando penales”, los que le tiran el presidente de la Nación, los otros ministros, los legisladores, las presiones sectoriales y regionales, etcétera. Por algo Arnold Carl Harberger dice que la principal virtud de un ministro de Economía exitoso es el coraje, porque la palabra que tiene que utilizar con mayor frecuencia es “no”.

–Esta absorbente y desgastante tarea le da sentido al cargo de viceministro.

–Efectivamente, que en el caso de Sourrouille la ejerció Adolfo Martín Prudencio Canitrot. Otros viceministros de Economía dignos de mención: Orlando D´Adamo, vice de José Ber Gelbard; Ricardo Mansueto Zinn, vice de Celestino Rodrigo; Guillermo Walter Klein, de José Alfredo Martínez de Hoz, y Carlos Eduardo Sánchez, vice de Domingo Felipe Cavallo (1991).

–Desde el punto de vista de su profesión, son casos diferentes.

–Buen punto. Claro que el responsable último es el ministro de Economía, pero ni Gelbard ni Rodrigo “cocinaron” sus respectivas políticas económicas. A propósito de los casos Klein-Martínez de Hoz y Sánchez-Cavallo, corresponde hacer un punto importante.

–¿Cuál es?

–La complementariedad entre el ministro y el viceministro de Economía se ve facilitada cuando su formación profesional es diferente. El numero dos de Martínez de Hoz tampoco era economista, así como el número dos de Cavallo sí lo era. El director de un hospital puede no ser médico, pero funciona cuando su segundo lo es y trabajan en estrecha colaboración.

–Pero John Maynard Keynes dijo que los principios económicos básicos son mucho más simples de comprender que los de la física y la química.

–Sí, pero no exageremos. Una persona medianamente inteligente, con facilidad comunicacional, puede salir del paso frente a una pregunta incómoda… delante de no iniciados; pero mostrará la falta de preparación frente a quienes sí lo son. Más allá de su preparación técnica, un ministro de Economía debería resistir la presión periodística para que hable, hasta tanto tenga algo sustancioso que decir.

–Todo esto ¿lo dice a propósito de Sergio Tomás Massa?

–Lo digo en general, pero seguro que el interés de los lectores de la nacion, no reside en lo que ocurría en Francia hace dos siglos y medio. No le tengo que explicar al ministro Massa las debilidades políticas que tiene el gobierno del cual forma parte, ni la lógica periodística que no le deja pasar ni una. Resulta clave que complete su equipo, el cual se tiene que abocar a transformar los anuncios en disposiciones concretas. El ajuste fiscal no genera resultados de la noche a la mañana, pero un mínimo de realismo le hizo comenzar por ahí. En política económica práctica, las circunstancias son mucho más importantes que la ideología.

–Don Turgot, muchas gracias.

Fuente: La Nación