Para pensar y reflexionar: Qué era el periodismo para Domingo F. Sarmiento

DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO PERIODISTA

Al fundar El Zonda Domingo Faustino Sarmiento escribió:

“¿Qué es, pues, un periódico? Una mezquina hoja de papel, llena de retazos, obra sin capítulos, sin prólogo, atestada de bagatelas del momento. Se vende una casa. Se compra una criada. Se alquila un piano. En el almacén tal se despachan efectos baratos. Se ha perdido un perro. Se ha fugado un muchacho. Se necesita una ama de leche. Murió fulano. Entraron o salieron tales buques. Se ha perdido un caballo. Se representa una comedia, y otras mil frioleras, que al día siguiente a nadie interesan, que a la distancia no interesa nunca”, postulaba en esas páginas inaugurales de un periódico cuya discontinuidad algunos relacionan con una censura directa de Juan Manuel de Rosas, que desde allí recibía ataques furibundos. Y otros interpretan que el gobernador sanjuanino Nazario Benavídez leía una conspiración en esas páginas. También se dice que el periódico no cosechó los suscriptores que demandaba la subsistencia.

“Un periódico es pues todo, el gobierno, la administración, el pueblo, el comercio, la junta, el bloqueo, la patria, la ciencia, la Europa, el Asia, el mundo entero, todo. Un periódico es el hombre, el ciudadano, la civilización, el cielo, la tierra, lo pasado, lo presente, los crímenes, las grandes acciones, la buena o la mala administración, las necesidades del individuo, la misión del gobierno, la historia contemporánea, la historia de todos los tiempos, el siglo presente, la humanidad en general, la medida de la civilización de un pueblo.

Sólo los enemigos de la civilización y de las luces detestan las publicaciones de la prensa porque en ellas ven las luces que no tienen, que no quisieran que otros tuviesen; sólo los insensatos, los que por su desgracia o mala educación han formado el hábito de no pensar en su suerte, en la de sus hijos, en la de Patria, en la de la humanidad, sólo esos infelices hacen poco aprecio de las publicaciones de la prensa, es decir, de los sentimientos, de los trabajos, que todos sus hermanos del mundo le presentan, para que se labre su felicidad. Solo los que reniegan de su Dios, de su poderosa voluntad, patente en la marcha que él sólo ha imprimido a los siglos modernos, pueden desoír la voz del salvador de la sociedad, la imprenta.

Pero hay hombres que en su fascinamiento, en su terquedad, sostienen que las publicaciones periódicas no convienen en ciertos o en ciertas circunstancias. Pero estos hombres no reflexionan que echan un baldón, una afrenta sobre esos países y sobre las circunstancias.

El hombre que dice, a mi patria no le conviene que hable la prensa, dice: a mi país no le conviene instruirse para ser mejor, a mi país no le conviene saber lo que se piensa, lo que pasa en otras partes para aleccionarse, a mi país no le conviene saber las medidas que toma el gobierno para su felicidad, a mi país no le conviene saber qué hacen los tribunales con las causas que tienen pendientes, a mi país no le conviene decir lo que es más conducente a su bienestar, a mi país no le conviene la discusión, la publicidad”.

Vencido Rosas en Caseros, a principios de 1852, Sarmiento rompió relaciones con Urquiza y volvió a exiliarse en Chile, donde publicó un diario de campaña y reivindicó el papel de la palabra pública en la lucha por la causa de la libertad: “Soldado, con la pluma o la espada, combato para poder escribir, que escribir es pensar; escribo como medio y arma de combate, que combatir es realizar el pensamiento…”.

Extraído de la página diario sobre diarios…..muy bueno para reflexionar….