Para no repetir el pecado mortal de Sturzenegger, Gobierno le puso un freno a la baja del dólar y quiere que de ahora en más acompañe a la inflación

Había preocupación por la caída del dólar de 5% durante julio y las amenazas que detectaron para este mes. Será clave cómo sigue reaccionado el mercado

02-08-2018 – Sin Federico Sturzenegger en el Banco Central, que creía en la «libre flotación cambiaria» a pesar de haber acumulado una feroz apreciación cambiaria durante gran parte de su mandato, la nueva gestión en el entidad -mucho más alineada con los pensamientos de Hacienda y Jefatura de Gabinete- siempre creyó que no se podía volver a cometer el mismo error: dejar caer al dólar.

Lo había avisado el mismo Luis Caputo en las reuniones con economistas y banqueros al iniciar su gestión. Lo repiten ahora. El pilar del plan oficial era estabilizar el dólar y, en segundo orden, no permitir precisamente ese pecado mortal que llevó a una devaluación inducida por el mercado (y extremadamente violenta) cuyas consecuencias se están pagando ahora.

La idea de Caputo, compartida con el resto del Gabinete, es que el billete verde acompañe la evolución de los precios, algo que no pasó el mes pasado con la apreciación de 4,5% del peso frente al dólar y una inflación en torno al 2,5% o 3% según las consultoras.

Si bien la gran mayoría de las monedas emergentes se apreciaron en julio, el peso argentino ocupó el segundo lugar en el ranking detrás del peso mexicano, seguido por el rand sudafricano y el real brasileño.

El movimiento de las divisas empezó a generar preocupación en pasillos oficiales. Además, tal como adelantó iProfesional, los funcionarios empezaron a recibir información acerca de la abrupta caída en la demanda de dólares en los bancos. En las últimas semanas de julio había derrapado a la mitad y se presagiaba otro mes también planchado.

La decisión de cambiar, otra vez, el cronograma de venta de dólares del Tesoro que efectúa el Central no tiene otra motivación que la decisión oficial de frenar la caída del dólar.

Cabe recordar que el 21 de junio Nicolás Dujovne informó oficialmente que se iban a subastar u$s100 millones diarios durante 75 días hábiles para conseguir los pesos que necesita la Tesorería.

El argumento oficial no fue creíble ni novedoso. Oficialmente Hacienda explicó que debido a su alta posición de liquidez en pesos no era necesario seguir vendiendo los u$s100 millones diarios y apartir del mismo miércoles disminuyó a u$s75 millones, monto que correrá hasta el viernes inclusive. El lunes ya regirá otra poda del volumen a venderse directamente en el mercado a tan sólo u$s50 millones.

¿Porque no fue creíble el anuncio oficial? Sencillamente porque modificaron, otra vez, el monto a vender según las necesidades del mercado y el valor del dólar.

A fines de junio y a pocos días de haber recibido los u$s15.000 millones del FMI, Hacienda incrementó a u$s150 millones el monto que soltaban al mercado durante unas jornadas.

¿La razón? «Fue en estricto reflejo de las necesidades de caja del Tesoro», se dijo escuetamente. La modificación venía justo cuando aparecía una mayor presión con el dólar. Incluso el BCRA tuvo que vender de su bolsillo u$s300 millones cuando el dólar se encaminaba a $30 en el minorista.

Ahora, curiosamente, se baja el monto de intervención cuando el billete se aprecia. «Está claro que esto tiene que ver con un tema de tipo de cambio. Ya no estaban tan cómodos con lo que había sucedido en julio y pensaban que la película se podía volver a repetir en agosto», decían desde un banco privado.

Algunos pensaron que la razón tenía que ver, además, con la caída de las reservas internacionales por u$s5.447 millones que se viene acumulando desde que llegaron los dólares del Fondo.

Sucede que las divisas que vende Hacienda diariamente forman parte de las reservas y al momento de desprenderse de ellas, caen automáticamente las arcas del Central.

Pero, la merma es amplificada por otros factores como los vencimientos de deuda que se cancelan con los dólares del BCRA, las valuaciones de los activos donde invierte la entidad y el efectivo mínimo de los bancos, entre otros motivos.

Debido a que el Central pactó con el FMI un nivel mínimo de reservas netas (RIN), la especulación que rondó en la City hablaba precisamente de que este había sido el detonante. O sea, que no convenía seguir vendiendo divisas porque seguiría cayendo esa variable de cumplimiento obligatorio con el organsimo de crédito.

Sin embargo, quienes siguieron de cerca el momorandum de entendimiento con el Fondo dicen que la venta de dólares del Tesoro baja la meta de RIN que el Central tiene que tener, por ende es equivocado afirmar que la razón del cambio oficial tiene que ver con un posible incumplimiento.

Suena lógico, ya que de los u$s15.000 millones que aportó el FMI en el primer desembolso, la mitad fue precisamente para que el Tesoro los vendiera, se hiciera de pesos, y cubriera las necesidades fiscales.

La otra mitad, en manos del BCRA, en caso de usarse sí impactaría en la meta que está estipulado con el organismo. Por eso, esos dólares no se tocan.

¿Cómo seguirá reaccionando el mercado? Un buen ejemplo fue lo sucedido el miércoles. Hubo mucha volatilidad en la misma rueda: el dólar llegó a tocar $27,75 a mitad de rueda luego del anuncio de Hacienda pero finalmente terminó en $25,52 (una suba 13 centavos contra el cierre del martes).

En el Banco Central negaron que la entidad hubiera intervenido en los mercados de futuros, que se habían disparado de la mano del alza en el spot, como se escuchó en la plaza.

Algunos bancos de la City creen que la señal del Gobierno le dará, al menos, más volatilidad a la divisa de ahora en más. La prueba de fuego será el lunes cuando comience con una intervención de tan sólo u$s50 millones.

Como se dijo, la idea de Caputo y del Ejecutivo es que el tipo de cambio no se atrase. Y para eso, el billete verde debería subir por la escalera a la par de los precios, o por lo menos no perder tanto recorrido.

En los contratos a futuro, o sea quienes ponen plata para asegurarse un valor de dólar prefijado de antemano, se ve un dólar a $32 para fines de diciembre. Bastante en línea con el aumento de precios esperado.

Al final del día, la medida oficial no deja de ser arriesgada. Más aún cuando se desconoce si habrá otro cimbronazo financiero con los temores latentes en el mundo con la guerra comercial y las tasas de interés en EEUU. Por ahora el Gobierno no le quiere perder pasos a la inflación. Ya habrá tiempo para modificar el libreto, como ya hizo muchas veces, si la realidad así lo amerita.

Fuente: iProfesional