Para el Ieral, el escenario de recesión es el optimista

Gustavo Reyes, investigador en Jefe del Ieral Cuyo de la Fundación Mediterránea, analizó ayer las perspectivas de la economía argentina luego del renegociado acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Aseguró que, por la conjunción de medidas, vienen meses muy difíciles

09-10-2018 – El Ieral de la Fundación Mediterránea realizó ayer un almuerzo de trabajo en el que analizó las perspectivas de la economía argentina luego de cerrado el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ante las nuevas medidas anunciadas por el Gobierno nacional. En ese escenario, Gustavo Reyes, investigador en Jefe del Ieral Cuyo, anticipó que la recesión es el escenario optimista.
“El año que viene va a haber un ajuste fiscal bastante importante y eso, combinado con la emisión monetaria cero que se dispuso hasta junio, implica que 2019 va a ser un año recesivo, y recesivo con elecciones, lo que significa que va a ser complicado”, refirió Reyes, y agregó: “Vamos a un escenario de recesión fuerte. Y el problema es que si no hacemos el ajuste fiscal, los fondos acordados para evitar el default no van a estar”.
Por otra parte, indicó que otro riesgo es el que causa la decisión de la emisión monetaria cero: “Los mercados todavía no le han creído al Gobierno, porque es un ancla poco visible y de efecto lento sobre las expectativas”.
Asimismo, señaló que otro efecto sobre las expectativas lo genera la aplicación de la banda cambiaria, “porque no es un límite superior sobre el tipo de cambio sino que es solamente para permitir que el Banco Central pueda vender unos cuantos dólares. O sea que el efecto de este plan sobre expectativas es bastante bajo por lo que es normal que al principio los mercados desconfien”, dijo.

En cuanto al ajuste que prevé el plan para bajar la inflación, sentenció que es mediante el proceso recesivo. “La economía va a tener la misma cantidad de dinero de ahora y hasta dentro de nueve meses. Sin embargo, los precios están subiendo, por lo que va a haber menos dinero para comprar los mismos bienes. Se va a comprar menos y por ello bajará la inflación”, explicó.
Todo ese relato -aseguró- refleja el “escenario optimista”. “La recesión va a ser importante en los próximos meses y las tasas de interés van a continuar altas, pero esta conjunción debería terminar bajando la tasa de inflación desde noviembre o diciembre próximos. Con todo ello deberían comenzar a bajar las expectativas de devaluación que hoy están en torno a 50%, y de la mano de esa menor expectativa de devaluación podrían empezar a caer la tasa de interés”, enumeró.
Para explicar cómo va a funcionar la economía si la cantidad de dinero, es decir, la base monetaria no va a cambiar, aseguró que el Tesoro va a afrontar sus compromisos en pesos vendiendo los dólares del FMI. Asimismo, es posible que la combinación de altas tasas de interés con dólar alto haga que ingresen capitales; el dólar podría seguir en un valor similar al actual, en el centro de la banda, por lo que cabe la posibilidad de que el BCRA comience a comprar dólares y recomponer reservas.
Según aseguró, “los primeros meses de 2019 son claves para que el Gobierno empiece a mostrar avances en las cuentas fiscales, lo que permita anticipar el cumplimiento de metas fijadas con el FMI para el primer trimestre del año. Eso podría verse en febrero más o menos”. Y agregó: “Y en el segundo trimestre, ya con la liquidación de granos, podría comenzar a reactivarse la economía”.

Sin embargo, detalló que todo lo anterior no está librado de riesgos. Muy por el contrario, señaló que los problemas pueden venir por causa de que no bajen las expectativas de devaluación. “Eso no permitirá que caigan las tasas de interés. Puede haber incertidumbre en la renovación de los depósitos, lo que generará inconvenientes a su vez en la renovación de Leliq dado que el Banco Central no puede emitir”, dijo.
Y agregó: “El escenario se podría complicar más si en Estados Unidos continúa subiendo las tasas de la FED. El segundo riesgo, que podría complicar aún más la economía argentina, es que el candidato de la oposición con más chances de ser elegido presidente el año que viene no esté comprometido con el programa acordado con el FMI, porque eso significaría que se podría discontinuar con los cumplimientos, los envíos de fondos, los pagos, todo lo que llevaría al default. Ese combo trae más recesión, incumpliento de metas fiscales y un círculo vicioso que hace que todo se profundice y alargue”, señaló.
Finalmente, dijo que chances de un escenario optimista “hay, pero sin dudas también hay importantes riesgos. Eso es lo que vemos para Argentina el año que viene”.

Fuente: Cecilia Pozzobon – Comercio y Justicia