Ordenanza que regula la actividad farmacéutica: No son buenas las ordenanzas que restringen la libertad en el comercio

Por el Cr. Gustavo Peretti

22-11-2019 – Este miércoles se aprobó la ordenanza que regula la actividad farmacéutica en nuestra ciudad, estableciéndose restricciones para la instalación de farmacias a 300 metros de una farmacia existente, así como también restringe la posibilidad de traslado de una farmacia a 200 metros como máximo de su ubicación original, una vez transcurridos tres años de su apertura o de la transferencia del Fondo de Comercio. Además establece limites en la cantidad de metros cuadrados de los inmuebles donde funcionan y obliga a solicitar permisos previos para modificar la estructura de los mismos. Esto último se entiende para desalentar la instalación en nuestra ciudad de sucursales o franquicias de las grandes cadenas de farmacias.

Al respecto podemos decir que estas ordenanzas generan un desequilibrio en el derecho de igualdad de oportunidades, teniendo privilegios los farmacéuticos de mayor edad por sobre los jóvenes por solo haber nacido antes.

Va en contra del derecho de libertad de comercio, así como también en contra de las leyes del libre mercado, restringiendo la posibilidad de generar mayor competencia, principio económico fundamental para el mejoramiento de los bienes y servicios que se ofrecen a la sociedad; incrementando la oferta, para que la demanda tenga más posibilidades de elegir precio y calidad del bien que se compra o el servicio que se contrata.

Quien pone una farmacia, al igual que cualquier comercio o servicio profesional, lo hace a su riesgo, y siempre y cuando compita sanamente la constitución nacional lo ampara en su artículo 14 al establecer  «Todos los habitantes de la Nación gozan del derecho de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar….. y en su artículo 16 expresa: «Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas»…

De lo analizado se desprende que este tipo de ordenanzas conspira en contra de los jóvenes que se van a estudiar y luego quieren venir a nuestra ciudad, o de cualquier habitante que quiera instalarse en Hernando, ya que significa una traba para instalarse donde mejor le parezca.

Todos los profesionales que quieren instalarse en cualquier ciudad del país, deberían tener la libertad de hacerlo donde quieran, siempre y cuando no compitan en forma desleal y lo hagan a su exclusivo riesgo, comprendiendo este apartado a abogados, contadores, médicos, farmacéuticos, ingenieros, arquitectos, escribanos; en fin a cualquier profesión o actividad comercial, industrial o de servicio que tenga cualquier persona que quiera instalarse en nuestra ciudad (siempre y cuando no haya algún aspecto de riesgo para la población que lo imposibilite), cumpliendo con lo estipulado en el preámbulo de la Constitución Nacional en cuanto a «asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino»; libertad que no se refiere únicamente a la de transitar libremente por el país, sino también de poder ejercer libremente el comercio y las actividades económicas, siempre que lo haga en igualdad de condiciones y pagando por ello los impuestos y tasas correspondientes para ejercer una competencia totalmente leal.

Luego será el propio mercado, en este caso de los medicamentos, pero puede ser también de cualquier bien o servicio, el que establecerá en función de los precios, bienes y servicios ofrecidos, calidad de los mismos y satisfacción de los clientes, que parte de la oferta es exitosa y que parte no satisface a la demanda.

Juan Bautista Alberdi, crador de las bases de la constitución nacional escribió en su libro Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina, que también fue una obra complementaria de las mismas, expresando claramente su pensamiento como jurista y como economista:

«El que no cree en la libertad como fuente de riqueza, ni merece ser libre, ni sabe ser rico. La Constitución que se han dado los pueblos argentinos es un criadero de oro y plata. Cada libertad es una boca mina, cada garantía es un venero. Estas son figuras de retórica para el vulgo, pero es geometría práctica para hombres como Adam Smith.»  Además expresaba «La libertad es el medio no el fin de la política de nuestra Constitución. Cuando decimos que ella ha hecho de la libertad un medio, queremos decir que ha impuesto al Estado la obligación de no intervenir por Leyes ni Decretos restrictivos al ejercicio de la producción, pues en economía la libertad del individuo y la no intervención del Estado, son dos locuciones que expresan un mismo hecho».