Ni todo será igual ni todo será diferente

Por Juan Carlos de Pablo - Economista

04-02-2021 – Los historiadores sonríen por la facilidad con la cual, en los medios de comunicación, determinado evento es calificado como «histórico». Porque, con la perspectiva que se genera con el paso del tiempo, ¿cuántos eventos verdaderamente históricos ocurrieron en la Argentina y en el mundo durante el siglo XX?

Algo similar ocurre actualmente con las implicancias del coronavirus. Exageran quienes dicen que, pospandemia, todo será diferente; como también exageran quienes afirman que todo será igual. La realidad no volvió a 1914, terminada la Primera Guerra Mundial, aunque no todo fue distinto.

Entonces muchas mujeres trabajaron en fábricas, ocupando las vacantes que dejaron los varones, que fueron a pelear. Terminada la contienda, cuando fueron «invitadas» a volver a sus hogares, muchas de ellas, en lenguaje de Les Luthiers, dijeron «minga».

La lucha por la vida está planteando muchas modificaciones como consecuencia de la pandemia/cuarentena. Veo cine, pero no voy al cine; compro bolígrafos, pero no voy personalmente a la librería de la esquina; sigo estudiando, pero no concurro físicamente a la universidad, etc. Y como ocurrió con las mujeres luego de la Gran Guerra, no cabe esperar un exacto retorno a lo que existía antes, cuando terminen las actuales restricciones.

Los comercios cerrados, las oficinas desocupadas, etc. son manifestaciones de este fenómeno. Lamentable en el plano humano, pero inevitable.

El médico al paciente le tiene que hablar claro. Yo a quien hoy se encuentra descolocado le tengo que hablar de la misma manera. Entendé lo que te pasa. Eso que denominan «la economía» no está parada sino que, producto de la dinámica de cada uno de nosotros, se está transformando. ¿Cómo podés aggiornarte, dadas las circunstancias?

¿Quién dijo que la vida es fácil?, les respondo a quienes me dicen que la reconversión no es sencilla. Tampoco ignoro que el grado de dificultad no es igual para un consultor que para el dueño de un hotel o un edificio de oficinas.

Toda decisión es costosa, máxime cuando es importante, como en el caso de una reconversión, y encima deriva de un hecho ajeno a la conducta de quien se tiene que reconvertir. Entiendo todo, pero escribo como escribo para neutralizar la idea de que sólo se trata de resistir, porque esto va a pasar. Porque esto paraliza la acción, lo cual es entendible desde el punto de vista humano, pero puede ser fatal desde el ángulo económico.

Fuente: La Nación