Muy bueno: El TLC entre la C.E.E. y el Mercosur obligará a Argentina a ser competitiva

Por el Cr. Gustavo Peretti

30/06/2019 – Este viernes se oficializo el acuerdo de asociación estratégica entre la Comunidad Económica Europea y el Mercosur, que abrirá las puertas al Tratado de Libre Comercio entre estos dos bloques importantes de Europa y América del Sur.

Es sabido que la apertura de la economía es algo muy bueno porque te obliga a competir y, para hacerlo, hay que buscar las mejores condiciones posibles para poder equiparar a la oferta de otros competidores que buscan satisfacer a la demanda.

En este sentido se abre un horizonte inmenso de 500 millones de consumidores en el viejo continente, pero también una competencia importante sobre el consumo propio en América del Sur, especialmente en Brasil donde el mercado es de 200 millones de personas.

Esta competencia que significará la baja de aranceles a productos europeos que ingresen a Sudamérica y a productos sudamericanos que ingresen a Europa, obligará a los países miembros a hacer las cosas bien en materia fiscal, tributaria, monetaria y cambiaria para poder ser competitivos.

A la Argentina, la apertura de estos mercados lo llevará a tener que planificar un estado ágil y eficiente, que le signifique a los argentinos un costo razonable de financiar, para de esta forma poder bajar la presión tributaria; además nos obligará a tener una política monetaria y cambiaria estable y previsible en el tiempo, con legislaciones de índole laboral que nos permita pensar en generar un país atractivo para invertir y generar puestos de trabajo para de esta forma tener una mayor producción, tanto para abastecer el mercado interno como para expandir nuestras exportaciones.

Por todo ello, cabe el pensamiento que  al contrario de lo que dicen algunos políticos, el camino que nos indican tanto el FMI, como al que nos lleva la integración económica con el resto del mundo no es equivocada ni genera nada apocalíptico para nuestro país; al contrario nos lleva a repensarnos como nación hacia el futuro, para crecer y tener más empleo, y fundamentalmente para cambiar una cultura y una manera de pensar que nos ha llevado sistemáticamente a sucesivas crisis políticas y económicas en las últimas siete décadas, después de haber estado en los primeros lugares en el ranking mundial de PBI per cápita y de haber sido uno de los países con mayor crecimiento y desarrollo económico a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.