Luis Pagani: «Me duele ver un país que en dos años gastó US$ 16 mil millones en turismo»

Contador, presidente y CEO de Arcor, vicepresidente de la Asociación Empresaria Argentina.

-¿Está de acuerdo con la reforma impositiva que acaba de transformarse en ley?

-En general, es positiva, la veo bien. Tanto la reforma tributaria como la previsional, pero se ha modificado el decreto 814 de las cargas sociales, que rige actualmente, y que prevé que a más distancia de Buenos Aires hay un alivio en la carga social y con la reforma se elimina esa diferencia. Entonces si hay plantas en Jujuy o Tucumán no hay ninguna ventaja .

-¿Impacta en los negocios que se haya votado entre protestas y manifestaciones varias?

-Creo que las imágenes de protestas que se vieron fueron tristes. Uno pensaba que ese país, esa Argentina, ya estaba en el pasado. Y está en la ciudadanía que tratemos de encauzarlo en un país democrático.

-El debate entre shock y gradualismo persiste desde que arrancó el Gobierno de Macri. ¿Usted qué piensa?

-Mirá, con los hechos que pasaron días atrás creo que el Gobierno está en el camino correcto del gradualismo, porque la población no está preparada para ir a una política de shock. No veo a la gente dispuesta a eso. Lo que sí, cuando decís gradualismo, uno quisiera ver las reglas de juego para los industriales, deberían ser explícitos con una colaboración mutua entre el sector público con el privado para decir “tienen tanto tiempo para esto, se les va a hacer el ferrocarril o alguna obra”. Algo para que te vayas armando. Tampoco se trata de dejar el país cerrado para que haya uno o dos proveedores. Ninguno de los extremos son válidos.

– El otro tema, ¿le preocupa el crecimiento de la deuda a nivel país?

-Me vas a sacar el título. Yo creo que me duele ver que en dos años 16 mil millones de dólares de argentinos se fueron por turismo. Entonces yo creo que esos números tienen que verse, porque en un país que se está endeudando y por otro lado se le están yendo 16 mil millones de dólares, creo que es un tema que no debería escapar a las autoridades.

-Hay un problema de tipo de cambio, es más barato irse a Brasil. Y en cuanto al crecimiento de la deuda del país, al margen de…

-( Interrumpe) En eso yo creo que el Presidente ha sido claro, como diciendo bueno, parte de lo que ahora está proponiendo en esta modificación es empezar a bajar ese déficit, porque el que nos está prestando también está viendo esos índices. Así que si vos me preguntás, creo que la deuda es un tema a considerar.

Hoy, esa deuda está ayudando a paliar parte de las 100 empresas más importantes del país, sólo un 30% somos nacionales. Esto es una debilidad de Argentina” El mundo va hacia una caída de los aranceles y las empresas vamos a tener que desempeñar nuevo tipo de roles” de ese déficit y también hay obra pública que se está realizando, he escuchado que ahora estarían las licitaciones del PPP (Propiedad Pública-Privada). Porque si hay algo que a la Argentina le falta para los próximos diez años es un plan de infraestructura pública muy importante. O sea, en eso soy optimista. Tal vez el tema que viene es la pobreza y la desocupación… ¿Cómo hacés para que esos sectores se vayan integrando? Creo que a través de la construcción y de la obra pública muchos sectores van a tener esa posibilidad.

-El Gobierno habla de cambio cultural…

-En términos económicos, en los últimos 30 años de democracia hubo un período de apertura que tampoco fue inteligente. Es el caso de los años 90 que para mí no fueron buenos desde el punto de vista del empresariado. Hay una cuestión cultural del empresario de arriesgar, invertir y muchos tomaron el otro camino.

-¿A qué se refiere?

– Hablo del sector donde me muevo, del consumo masivo. Muchos supermercados y empresas se vendieron en esa época. Muchos argentinos optaron por la renta y no por el riesgo. Y me lleva a la reflexión de por qué no ocurrió en Chile o en Brasil con un empresariado nacional fuerte. Cuando se observa que de cien empresas argentinas más importantes sólo el 30% somos nacionales, eso te muestra una debilidad que tiene la Argentina.

Es cierto que hay distintas realidades, que pueden ser de índole de la competitividad que esa empresa tiene, porque hay empresas que mientras el mercado esté cerrado pueden competir y otras que no. Después puede haber cuestiones familiares de sucesión. Digamos son muchos los factores que influyen para tomar la decisión de irte del negocio. Creo que ahora en la Argentina hay gente que tiene ganas de hacer cosas. Tuvimos 14 años de pensar en “vivir con lo nuestro”, como dice el libro de Aldo Ferrer. Estamos en el siglo XXI y no me cabe duda que la globalización es un hecho irreversible, podrá demorarse por la actitud de EE.UU., pero China hoy es la cabeza de la globalización y el libre mercado. Si se ve el rol de los países más grandes todo indica que vamos al libre comercio, aunque nadie regala ningún mercado. Tiene que haber una integración inteligente.

-¿El Gobierno la está haciendo?

-Veo una falla del Gobierno en los acuerdos comerciales. El sector empresarial tiene que estar al lado de los negociadores de las Cancillerías y ministerios. Y en eso nos está faltando un diálogo, confianza mutua, para saber cómo abordar, cómo ganar distintos mercados. El mundo va hacia una caída de los aranceles y las empresas vamos a tener que tener otro rol, otra licencia social para operar en el mundo. Hoy, ser global no pasa únicamente por el tema arancelario. Se considera cómo tratás a tu gente, cómo tratás el medio ambiente. Digamos que son muchos parámetros los que se observan.

-¿Quién tuvo la visión en Arcor de salir al mundo?

-Eso fue un legado de mi padre, que se lo propuso en la década del 60 cuando empiezan las exportaciones. La exportación aporta dos conocimientos. Primero, saber otros gustos, sabores. Al ser un país de inmigrantes, nuestros sabores son europeos. Pero cuando vos exportás a otro mercado, como el americano, tenés que adaptar sabores y el packaging. Tener una política consistente desde la década del 60 hasta acá significó errores, pero se aprendió mucho más. Lo segundo es que la exportación te sirve para momentos en los que has estado cerrado a seguir compitiendo. Porque si vos me decís “qué es lo que mejora al consumidor”, es la competencia en la igualdad de reglas. Eso también. Si jugamos con las mismas armas todos, el que gana es el consumidor.

-Fulvio, su papá, fue uno de los fundadores de la Fundación Mediterránea y tuvo ese sueño de empresario nacional fuerte. Usted, ¿comparte esos sueños aun en la era global?

-Siempre, y tal vez la etapa de mi padre fue la del empresariado de Córdoba, el empresariado federal, la Fundación un poco recapitalizó todo ese empresariado. La Argentina tiene un tejido importante. Tal vez en esa época, que era saliendo de la dictadura, se decía “el puerto” que era Buenos Aires. No era una rivalidad, pero era como decir “el interior existe” y se pensaba a Córdoba como si hubiese sido el Barcelona de aquel momento. Creo que desde que falleció mi padre hasta hoy, hemos ido en sentido contrario. Buenos Aires cada vez se concentra más. Tampoco es bueno para un país tener el 40% concentrado.

-¿Cómo se sintió al venir de Córdoba a Buenos Aires con un establishment instalado?

-Era un desafío. Van 26, 27 años que estoy acá. Y ya me adapté. Buenos Aires es una ciudad que te lleva a integrar. Yo lo que veía es que siendo el octavo país en el mundo más extenso, deberíamos estar mucho más equilibrados en economía. El tema de que por vía aérea ya podés salir de distintos puntos del país es un avance importante. Y respecto a tu pregunta, yo no sentí ninguna discriminación por ser del interior.

-¿Cómo hizo sin salir a la Bolsa para poder sostener el crecimiento de Arcor?

-Bueno nosotros tenemos una conducta, cómo te diría, cuando uno asume una deuda, nuestro objetivo es cumplirla y allá en la crisis del año 2000 nosotros mantuvimos nuestros pagos al día. O sea, creo que respetar los pagos nos posiciona hacia afuera, ya sea por los montos que Arcor ha emitido en estos años. Y creo que siempre una reputación financiera en el mundo existe. Lamentablemente, cuando uno mira la Argentina, la historia no es muy buena.

-Un competidor de otro lugar del mundo consigue créditos a tasas mucho más bajas…

-Esa es una desventaja que sufrimos todos los argentinos. Creo que si el Gobierno se encamina bien en los próximos años, debería darse una disminución de ese costo financiero. Los analistas financieros ven nuestro comportamiento y una composición de facturación en otras monedas que da una diversidad de riesgo más importante.

-Vuelvo a la Bolsa, ¿por qué una compañía como Arcor demora tanto su ingreso?

-Para nosotros, justificar una apertura de capital significa que vamos a algo mucho más grande de lo que hoy tenemos en nuestros planes para los próximos 4 o 5 años. Entonces sería para crecer fuera de Latinoamérica que es nuestra prioridad. Veo al mundo asiático como una posibilidad de crecimiento y en ese momento la salida a la Bolsa es una alternativa.

-¿Cómo se exporta cuando un contenedor en la Argentina sale 2.400 dólares y a los chilenos les cuesta sólo 900 dólares?

-Es un problema que tenemos todas las empresas argentinas y especialmente las que están alejadas de este gran mercado. El Gobierno está tomando nota y están sacando trámites innecesarios, como el papelerío del puerto, que era de 400 a 500 dólares. Están atacando las mafias, pero está faltando la infraestructura logística vía ferrocarril o vía autopistas para tener accesos que te bajen ese costo. Esto es clave.

-¿Cómo hacen en un negocio de consumo masivo y poco margen para seguir en los quioscos de casi todo el mundo?

-Yo vivo por el consumidor y trato de ver cuánto un consumidor está dispuesto a pagar un producto. Y nosotros siempre estamos para el país de los 44 millones de argentinos. Hay productos que se fabricaban en la Argentina que se han derivado a otros países. La Argentina se estancó en las exportaciones y crecimos con exportaciones desde México, por falta de competitividad en la Argentina.

-¿Están exportando más desde México?

-Sí.

-¿En qué país del mundo, fuera de la Argentina se siente como en su casa?

-Italia, eso es de cajón para un hijo de inmigrantes italianos. Así que si hay un país al que me gusta ir de turismo, es Italia. Pero te voy a contestar otra cuestión, porque si yo tuviera 30 años en vez de 60 y… me hubiese gustado estar viviendo en Shangai. Si vos me decís por dónde va a pasar el mundo en los próximos 20 años, no tengo duda de que va a estar pasando por aquel lado.

Fuente: Clarín