Los medios coercitivos y persecutorios no frenarán el contagio del coronavirus

29-07-2020 – En estos días estamos viendo de una manera inusual e impensada para la Argentina como se restringen libertades individuales y principios constitucionales para el proceso democrático que rige en nuestro país desde 1.983 en adelante.

Medidas adoptadas por el gobierno provincial y municipal como son por ejemplo la sanción  por parte de la legislatura provincial de una ley con penalidades económicas por incumplir normas de distanciamiento social, o la llegada de fuerzas federales para controlar si la gente cumple o no dichas normas, o  establecer medidas restrictivas por 72 horas, no hacen otra cosa que exacerbar conductas de rebeldía social que tienden a un mayor incumplimiento de las mismas.

Pretender que la gente tenga predisposición a cumplir estas disposiciones después de más de cuatro meses de este tipo de medidas es por lo menos una desinteligencia de parte de los gobernantes, asesorados solo por una parte de la ciencia y no de manera integral como correspondería.

Es cierto que en esta época, que coincide con el pico de la enfermedad, debería ser el de menor movilidad de la sociedad en su conjunto; pero la aplicación de manera muy temprana de estas medidas de confinamiento han llevado a la población a una situación de estrés físico, psíquico y económico que hacen imposible de llevar adelante estas medidas.

Por todo lo anterior, es que no se va a solucionar el problema imponiendo multas o trayendo fuerzas federales para imponer medidas coercitivas a la sociedad como si todos fueran delincuentes, cuando en realidad esas fuerzas y la justicia en general no deberían utilizarse para controlar al ciudadano común, sino en cuidar a este último de los verdaderos delincuentes, aquellos que las actuales leyes protegen en un marco en donde la gente de bien es víctima de las políticas de derechos humanos, que protegen más a los delincuentes que a aquellos ciudadanos que trabajamos todos los días para sacar el país adelante.

Por el Cr. Gustavo Peretti