Ligera mejora de las expectativas económicas en medio de un acelerado deterioro de la gestión política

Por el Dr. Domingo F. Cavallo

01-03-2021 – La aparición del ¨viento de cola¨ para las exportaciones argentinas en los mercados del exterior, algún ajuste fiscal de raíz inflacionaria y una mayor dosis de profesionalismo en el manejo monetario y cambiario, han hecho que el escenario de fuerte devaluación y descontrol hiperinflacionario, se aleje en el horizonte.

Pero la acumulación de torpezas en la compra de vacunas y el proceso de vacunación, junto a la acentuación de los intentos de descalificación y remoción de jueces y fiscales para lograr imponer la tesis del lawfare, más la sorprendente verborragia inoportuna del presidente en materia de política exterior, muestran un acelerado deterioro de la gestión política del gobierno.

El silencio misterioso de Cristina, el discurso desconcertante de Alberto y el desprestigio de Verbitzki, el Rasputín del gobierno Kirchnerista, preanuncian conflictos internos que pueden derivar en luchas fratricidas en la coalición gubernamental. En este clima, por mejores que sean las intenciones de Gustavo Béliz para diseñar a través del Consejo Económico Social una estrategia de cambio estructural para el crecimiento inclusivo de la economía argentina, es una quimera.

Tablita cambiaria para contener el aumento de los precios

Tal como lo habíamos anticipado en nuestro informe anterior, el ministro de economía agregó a los controles de precios y al congelamiento de tarifas, una tablita cambiaria preanunciada.

En nuestro informe de enero sostuvimos textualmente: “el aumento de los precios de la soja y demás productos de exportación de origen agropecuario alientan la expectativa de aumentos en los valores de la exportación y esta tendencia se acentúa gracias a las buenas lluvias del mes de enero que prometen aumentar los rendimientos. Este viento a favor que viene de los mercados del exterior aumenta las chances de que el gobierno, al menos hasta las elecciones, ajuste el tipo de cambio oficial a un ritmo menor al de la inflación, sin temor a que se vuelva a disparar la brecha cambiaria con el dólar en los mercados libres o semi-libres.”

Ahora quedó claro que el crawling peg del que venía hablando el Ministro de Economía se transformó de pasivo a activo, es decir, el tipo de cambio oficial terminará ajustado a un ritmo inferior al de la inflación con la clara intención de reducirla. De esta forma, el tipo de cambio real multilateral no se mantendrá constante, como se venía anunciando hasta enero, sino que se reducirá significativamente.

El indicador de los precios online muestra que a fines de febrero la tasa de inflación promedio del mes sigue cerca del 4% mensual que se viene observando desde octubre. Para ubicarlo en el rango 2-3% que el gobierno pretende alcanzar a lo largo de 2021, se agrega ahora la nueva estrategia cambiaria.

Para seguir la estrategia que anuncia el Ministro de Economía en sus discursos recientes sobre el manejo macroeconómico, utilizamos la comparación entre la tasa de inflación y el ritmo diario del aumento del precio del dólar en el mercado oficial, calculado con la misma metodología que la del ritmo diario de aumento de los precios online.

Esta comparación, que, hasta el mes anterior, confirmaba lo que Guzmán venía anunciando como política monetaria-cambiaria: un “crawling peg” pasivo sin abandonar el cepo, ahora muestra claramente una nueva estrategia cambiaria.

Durante febrero, el ritmo diario de ajuste del tipo de cambio comenzó a bajar. Esto se percibe claramente en el gráfico 2.

El posible efecto de esta nueva estrategia sobre la tasa de inflación se ejemplifica en el cuadro 1. Allí se comparan el pronóstico típico del mercado en diciembre 2020, con el que se ha comenzado a hacer en febrero de 2021. En el panel derecho del cuadro se muestra que a diferencia de lo que se esperaba en diciembre, en febrero la tasa de ajuste del tipo de cambio se desengancha de la tasa de inflación de tal forma que se reduce del 50% al 25% anual.

Esta drástica reducción en la tasa de variación del tipo de cambio que preanunció el Ministro de Economía, tendrá seguramente un efecto sobre la tasa de inflación. Esto se refleja en la comparación de pronósticos de diciembre y de febrero que aparece en el panel izquierdo del Cuadro1. En lugar del 50% de tasa de inflación para el año 2021, se pronostica ahora un 39%, no muy diferente de lo que fue la tasa de inflación de 2020, pero todavía bastante más elevada de la tasa del 29% con la que se elaboró el presupuesto para 2021.

Aun suponiendo que el gobierno logre implementar la nueva estrategia cambiaria sin grandes inconvenientes en el corto plazo, aspecto que discutiremos en la próxima sección, existen razones muy claras para esperar que la tasa de inflación no será el 29 % que se presupuestó para 2021. La principal razón es que el gobierno no podrá evitar que se vayan corrigiendo de hecho o de derecho los desajustes de precios relativos que documenta el cuadro 2.

¿Podrá implementarse esta estrategia cambiaria a lo largo de todo 2021?

Mi respuesta es afirmativa, sólo condicionada por el riesgo de que las disputas políticas y las consecuencias de la precariedad de la recuperación económica, provoquen conflictos sociales que el gobierno trate de resolver aumentando imprudentemente el gasto público y la emisión monetaria.

Juegan a favor de que el Ministro de Economía y el Banco Central puedan implementar esta estrategia cambiaria, el superávit comercial que resultará del aumento de las exportaciones gracias al aumento de los precios y los buenos rendimientos de los cultivos, estimado en 14 mil millones de dólares, y el probable ingreso de Derechos Especiales de Giros (DEGs) por alrededor de 4 mil millones de dólares que se espera que el FMI resuelva en las próximas semanas. Con estos ingresos el Banco Central probablemente dispondrá de las divisas necesarias para que el gobierno atienda los vencimientos de capital e intereses de la deuda pública, tanto de la Nación como de las provincias, luego de que se concluyan las reestructuraciones aún en curso.

No está claro que las compras netas de divisas por estos mecanismos alcance para proveer al sector privado para que éste pueda también cumplir con sus obligaciones externas, por lo que no se descarta que el Banco Central siga obligando a los deudores privados a reestructurar sus pasivos como lo hizo en 2020.

La compra del superávit comercial por parte del Banco Central generará una expansión de la base monetaria adicional a la de la asistencia que deba dar al tesoro para financiar el déficit fiscal, por lo que se necesitarán fuertes esfuerzos de esterilización. Estos vienen tomando la forma de colocación de deuda del Banco Central en el mercado interno y eventual venta de divisas en el mercado Contado con Liquidación. Estas últimas, además de perseguir esterilizar parte de la emisión por compra del superávit comercial y hacer una ganancia cuasi-fiscal, ayudará a que no se escape la brecha cambiaria. Los efectos de este tipo de manejo monetario cambiario ya se están observando en la marcha de las cotizaciones a lo largo del mes de febrero como se puede observar en el gráfico 3.

Si el tipo de manejo monetario cambiario que se viene aplicando desde octubre dejara de dar resultado y la brecha cambiaria comenzara a aumentar nuevamente, al Banco Central todavía le queda el recurso de aumentar la tasa de intervención con el consiguiente efecto de aumento de todas las tasas de interés.

El nivel de actividad económica se está recuperando

Hasta hace algunos meses, los pronósticos de caída del PBI para todo el año 2020 eran del 12%. Los indicadores más recientes, que pueden observarse en el cuadro 3, muestran que esa caída fue del 10%. Eso significa que la recuperación, desde mayo en adelante fue más rápida de lo que los analistas preveían.

Además, los indicadores disponibles para el primer mes de 2021 son también alentadores. La producción de cemento aumentó 20,1% con respecto al mismo mes del año anterior, cuando todavía no había efecto de la pandemia. La producción de automóviles aumentó 17,5%, El índice de producción de FIEL el 2,5% y los impuestos ligados al nivel de actividad el 3.3%. Todos estos son aumentos con respecto al mes de enero de 2020.

Las importaciones y exportaciones aumentaron 8,8% y 7,8% respectivamente, demostrando una vigorosa recuperación del comercio exterior.

Es perfectamente posible que, a este ritmo, la recuperación durante el año 2021 sea del orden del 6%, superior a lo que se venía estimando hasta poco tiempo atrás.

No se reduce el riesgo de default y no existen indicios de que mejore el clima de inversión

Pese a esta ligera mejoría en las expectativas económicas internas, la tasa de riesgo país se mantiene por arriba de los 1.500 puntos y hay más noticias de empresas que cierran o se van del país que nuevas inversiones directas del exterior. Tampoco se observan planes de inversión de las empresas cuya demanda se está reactivando.

Así como tiende a alejarse el escenario de fuerte devaluación y aceleración inflacionaria en lo que resta del año 2021, no se ha dispersado para nada la fuerte incertidumbre sobre el curso de la economía y de la política a partir de que se conozcan los resultados de la elección de octubre, la que probablemente termine postergándose hasta noviembre.

Fuente: Blog Dr. Domingo Cavallo