Las retenciones a la soja acorralan a Macri: ¿cumplirá su promesa con el campo o hará buena letra con el FMI?

No la tiene fácil el jefe de Estado, tras el compromiso asumido de reducir de modo gradual los derechos de exportación. El voto del sector rural fue clave para que llegara al poder y también lo será en 2019. Los tiempos cambiaron, hay que hacer ajustes y sus socios políticos le piden rever este tema

18-07-2018 – Este miércoles arranca la Exposición Rural en el histórico predio de Palermo. Para el Gobierno, el timing no podría ser peor.

Es que el ministro de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne, guarda en su escritorio un informe que muestra con resaltador dos cifras: u$s1.500 millones y u$s2.000 millones.

Equivalen al ahorro fiscal estimado en caso de que se suspenda la rebaja gradual de las retenciones a la soja en 2019, prometida por Macri en campaña.

Al tipo de cambio actual, supondría un ingreso extra para las arcas del Estado de entre $42.000 y $56.000 millones en el año. En términos de PBI, un ahorro extra de casi medio punto.

Esto explica por qué el propio Dujovne viene insistiendo con avanzar en ese tema, aun cuando esto implique poner en el freezer lo prometido por el Presidente al sector rural.

Sucede que, en estos momentos de emergencia económica, al mandatario se le está haciendo cada vez más difícil resistir las presiones de sus propios funcionarios y políticos aliados.

«Soy el único que los defiende. Para mí es lo que debe hacerse. Pero el radicalismo entero está presionando. Vayan y convenzan a Cornejo. Hablen con él». Así, con estas palabras, Macri compartió su forma de pensar con los integrantes de la «Mesa de enlace».

Los representantes del campo no dudaron. Llamaron de urgencia al gobernador de Mendoza y titular de la Unión Cívica Radical, socio de Macri en la coalición Cambiemos.

El objetivo es transmitirle a Cornejo que éste no es el mejor momento para presionar al campo con impuestos, o incumplir promesas, luego de una sequía que causó enormes quebrantos a los productores.

No obstante, el encuentro sigue demorado y sin fecha, tal como confirmó a iProfesional uno de los integrantes de la Mesa agraria.

Esta actitud esquiva ha sido interpretada por muchos como una señal inequívoca de que la UCR no quiere revisar su postura.

La controversia, en la cancha de Palermo

Casi como un ciclo de eterno retorno, la polémica por las retenciones a la soja vuelve a decir presente. Justo cuando se cumplen exactamente diez años de la controvertida «Resolución 125».

Con la diferencia, claro, de que aquellos que en aquel momento fueron los principales defensores de la causa de los productores sojeros son quienes hoy día ponen como prioridad la caja fiscal.

Los dirigentes del sector rural ya están en plena campaña de resistencia, que tuvo su punto más alto en el acto conmemorativo del «voto no positivo» de Julio Cobos.

«De ninguna manera creemos que Macri incumplirá y dará marcha atrás con su decisión», afirma a iProfesional un importante dirigente rural, muy dispuesto a no desaprovechar la vidriera mediática y el poder de lobby político que implica la Exposición en Palermo.

A fin de cuentas, el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, fue hasta hace apenas ocho meses un vehemente defensor del campo, al frente de la Sociedad Rural.

La batería de argumentos defensivos está lista. Ante el planteo de que el campo ya se benefició con la devaluación que le devolvió competitividad, la respuesta pivoteará sobre dos ejes: un dólar alto también sube el precio de los insumos y el precio internacional de la soja está en caída.

Afirmarán además que los productores están lejos de tener una situación holgada, ya que en el largo período de atraso cambiario -y encima con el devastador efecto climático- su ecuación económica tuvo un deterioro enorme del que ahora están recién saliendo.

Macri inaugurará formalmente la muestra el sábado 28. No dio ningún indicio público de que podría revisar su postura y, como le reclaman sus políticos aliados, suspender la rebaja de las retenciones.

Sin embargo, en el radicalismo, sospechan que eso podría suceder en las próximas semanas.

Es que, del otro lado, los argumentos fiscales también tienen su peso. Y los políticos también: son muchos en el seno del Gobierno los que creen que el costo de no frenar la rebaja de retenciones se pagará luego muy caro. Léase, en plena campaña electoral.

«No importa si la suspensión es desde ahora. Lo relevante son las cuentas fiscales del año que viene. De este 2018 ya queda poco, nada cambiaría las cosas», señala a iProfesional un economista cercano a la UCR.

«El ajuste hay que hacerlo de cara a 2019. Será un año duro, y lo mejor es repartir el peso de ese ajuste», completa.

Una presión política difícil de sostener

Está claro que la lectura política del radicalismo y de los sectores de la oposición es que hay un duro contraste entre la flexibilidad impositiva que se le da al campo y el pedido de ajuste que debe soportar el resto de los sectores y de la sociedad.

Los reclamos, que están por encima de las cuestiones técnicas, agrupan en una misma vereda al radicalismo (socio del Gobierno), a las distintas facciones del peronismo y hasta al propio FMI.

En las últimas horas, otra figura destacada de Cambiemos, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, se ha sumado al pedido: «Mientras dure la crisis, habría que frenar la rebaja a las retenciones y revisar un poco ese tema».

En su visión, «el campo debería hacer algún aporte o presentación». Hoy día los derechos de exportación están en 26,5% (poroto de soja) y 23,5% para subproductos y derivados.

Además de la presión que inyecta su socio en Cambiemos, Macri observa que hasta el FMI sugiere el replanteo de las cargas del ajuste fiscal.

En el «staff report» que los técnicos elevaron al Directorio como paso previo a la aprobación del crédito, dieron como recomendación mantenerlas en 25,5% promedio.

Esa decisión, según la entidad, sería congruente con la necesidad del Gobierno de disminuir el déficit primario y llevarlo a 2,7% del PBI este año y a 1,3% en 2019.

La cuestión se puso caliente, al punto que un ex funcionario del equipo de Dujovne y uno de los referentes económicos de la UCR salieron públicamente a argumentar a favor de la suspensión de la rebaja.

Luciano Cohan, funcionario del Ministerio de Hacienda hasta el mes pasado, apunta: «Hay que frenar por un tiempo la rebaja, pero no porque sea un impuesto bueno, sino porque no hay plata. Son un mal necesario en mitad del ajuste que hay que hacer».

Dujovne también puso sobre el escritorio de Macri en Olivos este tema hace un par de meses, pero se encontró con el rechazo del mandatario.

Pablo Gerchunoff, influyente economista radical, también se expresa en favor del cambio en el esquema de descenso prometido en campaña.

«Retenciones moderadas hoy o nacionalización del comercio de granos en dieciocho meses. Me temo que hay que elegir», sentencia.

«Algunos piensan que tengo una postura anti-agraria. Yo creo que a la par de aumentar retenciones, con dólar alto, hay que reducir aranceles de insumos y reintegros a las exportaciones. A la manera del combativo líder ultraizquierdista Krieger Vasena», añade.

Hay algo ironía en sus dichos. Krieger Vasena, ministro de Economía del dictador Juan Carlos Onganía, fue referente del liberalismo económico, un «economista del poder», como titularon los diarios al día siguiente de su fallecimiento, en junio de 2000.

Pese a su ideología, impuso retenciones a las exportaciones de entre 16% y 25% con el fin de ponerle límite al contagio a precios de una devaluación del 40%.

La pelea por asumir el sacrificio menor

Ahora la situación es diferente: el planteo no se vincula con la evolución de los precios internos sino con las necesidades fiscales del país.

Para cumplir con lo firmado con el FMI, el Palacio de Hacienda ya informó que necesitará un ajuste de $300.000 millones. Sólo así se podrá respetar el previsto rojo primario del 1,3% del PBI.

De ese recorte, la mitad le corresponderá a la administración central y los otros $150.000 millones a las provincias.

En este marco, en las próximas semanas dará inicio la áspera negociación entre la Casa Rosada y los gobernadores.

La discusión ya empezó con los mandatarios amigos. Macri ya les avisó a Horacio Rodríguez Larreta y a María Eugenia Vidal que deberán asumir el traspaso (los costos) de las eléctricas Edenor y Edesur.

Lo mismo con Aysa. Pero el traslado de esta empresa ya fue rechazado por los intendentes justicialistas, quienes se lo hicieron saber a la gobernadora.

El traslado de una esfera a otra significaría, por ejemplo, que el plan de obras de la compañía debería costearse con fondos de la provincia (y de CABA), y no con aportes de la Nación.

Ni Rodríguez Larreta ni Vidal alzaron la voz por el tema retenciones. Pero lo que está claro es que, de aquellos $300.000 millones de ajuste total, una porción podría traspasarse al campo.

Los argumentos a favor hacen eje en una cuestión de excepción, en donde los ajustes alcanzarán a toda la sociedad. Que lo terminará asumiendo por el fogonazo inflacionario tras el salto del tipo de cambio.

Desde que empezó el año, la cotización del dólar escaló 47% en lo que va del año. En simultáneo con esa suba del dólar, las retenciones han caído desde entonces tres puntos porcentuales.

Eso implica que el «dólar sojero» -es decir, descontadas las retenciones- pasó de $13 en enero a $21 de hoy. En otras palabras, que la devaluación real para los productores fue de 61%.

Es por este motivo que parte del Gobierno cree que el sector rural fue el principal favorecido de la devaluación. Y aunque reconocen que este no ha sido un año positivo para esta rama de actividad, se muestra convencida de que el año que viene (ya sin sequía) sí lo será.

Por eso apuntan a que la suspensión de la rebaja de las retenciones sea implementada a partir del cambio de calendario.

Eso requeriría, claro, de que el propio Mauricio Macri modifique su postura, que ha sido pública.

Las próximas semanas verán al Presidente en una de sus principales disyuntivas desde que asumió su cargo.

Fuente: iProfesional