Las medidas económicas del gobierno y sus posibilidades de éxito

01-03-2020 – En estos primeros ochenta días al frente del gobierno, Alberto Fernández y su equipo han lanzado una gran cantidad de medidas económicas que pueden ser vistas como paliativas, transitorias y de corto plazo.

La mayoría de ellas, parecieran,  antes que un objetivo económico, tener como destinatarios a contener a los sectores políticos que conforman la heterogénea coalición de partidos y sectores que conformaron para llegar al poder.

Es así por ejemplo que el incremento de las retenciones tienen un efecto económico muy limitado si tenemos en cuenta la recaudación extra que podría significar, hablan de U$S 500 millones de dólares en bruto, a los cuales hay que restar la menor recaudación por la vía del impuesto a las ganancias.  Diríamos unos 350-400 millones de dólares netos, es decir unos $ 30.000 millones de pesos, que lejos están de solucionar el problema macro económico de la Argentina, y que tantos problemas le generan al sector más dinámico del país.

Hasta aquí se ha visto que con los últimos incrementos de los impuestos, se ha cumplido con creces los postulados de la curva de laffer, ya que la mayor presión fiscal ejercida por el estado ha significado una caída en sus ingresos tributarios.

El Impuesto solidario, el cepo cambiario, la doble indemnización, el incremento de las retenciones, son medidas económicas que pueden mejorar la situación fiscal en el corto plazo del país por el traslado del ajuste al sector privado, pero de ninguna manera ello puede derivar en un impulso de la economía y crecimiento del empleo a largo plazo, ya que los problemas estructurales a nivel  económico siguen sin atacarse.

Nadie, en su sano criterio, puede pensar que una tarjeta para comprar alimentos de $ 5.000 por mes puede sacar de la pobreza a una familia; sin embargo su costo fiscal y el del conjunto de los planes sociales son siderales y significan un incremento de la presión tributaria al resto de los sectores económicos que tornan inviables el desarrollo de sus actividades.

Cualquier persona, que haga uso de su sentido común, se dará cuenta que para que una familia pueda mejorar su forma de vida necesita de un trabajo formal y bien remunerado; lo cual no va a ser posible de ninguna manera con planes de carácter social.

Para que ello ocurra, la economía debe crecer, lo cual se logra a través de un sector privado creciendo de manera sostenida, con horizontes económicos claros, siendo competitivo, con la posibilidad de abrir mercados y de venderle sus productos al mundo.

Eso es lo que va a generar una expansión de la oferta y de la demanda agregada del país, posibilitando además recaudar más con menor presión tributaria y tener un sistema previsional equilibrado con más aportantes.

Si el país no desarrolla un plan económico serio, con una política monetaria y cambiaria creíble; no disminuye el tamaño del estado, no hace una profunda reforma tributaria, previsional y laboral pensadas en el largo plazo con un cambio institucional que de certidumbre a la inversión, sinceramente va a ser difícil cambiar la realidad de la Argentina.

En el discurso del presidente del día de la fecha, se vio más antinomia que soluciones; es decir, le habló más a sus seguidores que al conjunto de los argentinos, continuando con lo realizado por los distintos gobiernos que han ejercido el poder en la Argentina en los últimos cincuenta años, de anunciar y ejecutar medidas económicas paliativas, muy lejanas de aquellas de fondos que necesita nuestro país.