La prioridad de la politica económica durante el segundo semestre debe ser reducir a un mínimo todos los subsidios económicos

26-06-2018 – La opinión de muchos comentaristas económicos y de dirigentes empresarios, que siempre sostienen que hay atraso cambiario y que alientan permanentemente la devaluación, es muy equivocada y peligrosa.

La eliminación del atraso tarifario que da origen a los subsidios económicos, el más gravoso componente del déficit fiscal, debe tener siempre prioridad frente a cualquier sospecha de atraso cambiario. Esta afirmación es sumamente importante. Me interesa enfatizarla, especialmente ahora que el tipo de cambio está todavía por arriba de 27 pesos por dólar.

Los devalúo-maniacos, cuando observan desajustes en los precios relativos siempre aluden al atraso cambiario y recomiendan dejar que el peso se devalúe hasta encontrar su supuesto equilibrio de mercado. Esta es una recomendación razonable cuando el atraso cambiario ha sido inducido por tasas de interés muy altas en términos reales en un contexto de déficit fiscal que no encuentra financiamiento en el mercado local de capitales. Pero en ese caso, debe tenerse cuidado de no producir una devaluación exagerada que cree un desequilibrio en la dirección opuesta, fenómeno al que Rudiger Dornbursh denominó «overshooting» al describir la devaluación que sigue al abandono del tipo de cambio fijo.

La experiencia de Argentina demuestra que el ¨overshooting¨ puede ser tan o más acentuado cuando se produce una interrupción repentina en el flujo de capitales en un contexto de tipo de cambio flotante luego de que las altas tasas de interés alentaron la entrada de capitales de muy corto plazo.

A Federico Sturzenegger se lo critica por haber ¨quemado¨ 12 mil millones de dólares de reservas tratando de atenuar la devaluación del peso desde el 3 de mayo cuando el precio del dólar tocó los 23 pesos. Pero en realidad el error que cometió fue no hacer, en ese momento, una oferta masiva de dólares como la que hizo cuando el precio del dólar llegó a 25 pesos por dólar. Hubiera terminado vendiendo menos reservas y no habría sido necesario subir las tasas de interés de 27 a 40% anual. Lo equivocó su insistencia en que la libre flotación del dólar es, en todo tipo de circunstancia, la mejor manera de enfrentar shocks externos. Una comparación de cómo nuestro país enfrentó la interrupción repentina de ingresos de capitales en 1995 y la que se produjo ahora, en mayo de 2018, muestra que no es la flexibilidad cambiaria la clave para lograr una rápida solución. La clave está en ver cómo se logra mantener la credibilidad en los anuncios de la política monetaria.

Ahora, es más difícil que lo que hubiera sido con un tipo de cambio de 23 pesos por dólar, pero aún con el dólar de 27 pesos por dólar, antes que aflojar frente a los exhortos de seguir devaluando para asegurar un tipo de cambio real alto, el gobierno tiene que animarse a eliminar el atraso tarifario, cualquiera sea el impacto inmediato que pueda tener sobre la tasa de inflación de los meses en los que se produzcan los ajustes.

El clima estanflacionario del segundo semestre de 2018 ya es inevitable y, por consiguiente, el gobierno debe tratar de crear condiciones para que el año 2019 sea de fuerte reducción de la inflación y de reactivación vigorosa de la economía. Es posible lograrlo, pero sólo si el gobierno no sigue cometiendo a partir de aquí, los mismos errores que cometió entre diciembre de 2015 hasta el mes de mayo de este año: haber equivocado la secuencia de los reajustes de precios relativos y los rubros en los que decidió actuar con gradualismo.

En todo caso hubiera sido más razonable haber eliminado cualquier atraso cambiario en forma gradual que haber aplicado demasiado gradualismo en la eliminación del atraso tarifario. Y, por supuesto, la secuencia debería haber sido la opuesta a la que se aplicó. Era prioritario eliminar el atraso tarifario antes que el atraso cambiario. Ojalá los estrategas económicos del gobierno hayan aprendido la lección.

Fuente: Blog Dr. Domingo Cavallo