La mejor reforma previsional es la reforma laboral

Por el Cr. Gustavo Peretti

07-08-2019 – Mucho se habla por estos días acerca de la necesidad de reformas estructurales en cuanto a lo tributario, lo laboral y lo previsional.

Quería detenerme en este análisis acerca de la reforma previsional, en donde se habla de la necesidad de incrementar la edad jubilatoria, años de aportes y cambiar las cláusulas de ajuste para no generar mayores inconvenientes fiscales por una variación mayor en la erogación previsional que en la recaudación del estado.

En lo que respecta a la edad jubilatoria debemos decir que la esperanza de vida en nuestro país es de 76,5 años (80 para las mujeres y 73 para los hombres); atento a lo cual incrementar la edad jubilatoria a los 70 años para los hombres, en promedio significaría pagar como mínimo 30 años de aportes para cobrar tres años de jubilación, un verdadero sin sentido.  A mi entender la edad jubilatoria debería permanecer en 65 años para ambos sexos.

Lo que tiene que ver con la cantidad de años de aportes, lo previsto en nuestra legislación de 30 años como mínimo, se puede considerar un parámetro razonable y correcto, superior incluso a lo establecido en otros países de nuestra región.

La cláusula de ajuste de los haberes jubilatorios debería realizarse en función de la inflación con tope en la variación de los ingresos tributarios del estado, es decir deberían crecer en términos anuales en el mismo porcentaje que crece la recaudación estatal para no generar un problema en cuanto a la relación del gasto previsional respecto a los ingresos fiscales.

Otro aspecto a revisar es la forma en que se da cobertura previsional a aquellas personas que no han efectuado aportes en su vida laboral, lo cual debería ser una excepción, solo para personas con escasos recursos y revisado en forma puntillosa antes de otorgarse dichos beneficios, se deberían establecer  además límites a la cantidad de años que pueden aportarse por vía de moratoria en una cantidad no mayor a un 30% del total necesario para obtener el beneficio, también debería revisarse la forma en que se aprueban las jubilaciones por invalidez; ya que en el gobierno anterior se aprobaron beneficios de este tipo de forma casi irresponsable, atento a lo cual nuestro país tiene más jubilaciones por invalidez que países que han estado en conflictos bélicos.

Pero el mayor problema que tiene el financiamiento del sistema previsional de nuestro país es la relación entre aportantes activos y la cantidad de beneficios que tiene el sistema, por lo cual, el mayor aporte que se le puede hacer para su financiamiento es aumentar la cantidad de empleados formalizados.

Para que un sistema previsional sea sustentable hacen falta por lo menos tres aportantes activos por cada jubilado y hoy ese ratio apenas es 1,5.

Necesitamos bajar el costo y la burocracia laboral en nuestro país, para que las empresas puedan formalizar a sus empleados.  De nada sirve un blanqueo, si después el costo de mantener un empleado formalizado es infinanciable.  Necesitamos reformular toda nuestra anacrónica legislación laboral, la forma en que se formaliza el empleo, la multiplicidad de trámites que hay que hacer y modificar las formas en que se pueden dar por concluida una relación laboral, en cuanto a sus costos, porque si no se cambia todo eso, va a ser muy difícil que los empresarios (grandes, chicos y medianos) se animen a emprender el blanqueo de sus empleados, porque su costo excede las posibilidades económicas de los empleadores en un contexto mundial en donde la competitividad es cada día más marcada.

Estamos de cara a las elecciones presidenciables, que seguramente serán bisagra en nuestro país en lo que respecta a los modelos políticos y económicos que como nación se discuten en las mismas y a las reformas que deberán encararse una vez que sepamos  quien estará al frente de nuestro país.  Sería muy importante que todas estas cosas sean tenidas en cuenta.