La doble carretera de la macro argentina: ¿En 2017 cambiamos otra vez de carril?

Para crecer a largo plazo, una economía debe invertir y exportar mucho. Para el bienestar a corto plazo, prima la necesidad del consumo. En 2017 argentina privilegiaría nuevamente el carril del consumo. Reactivaría. ¿Y después?

Cuando se observa la experiencia de países exitosos en la economía, cuyos ingresos per cápita subieron al menos 10 años seguidos, en forma importante, normalmente se encuentran casos de países que lograron que exportaciones e inversiones crezcan mucho, más que el consumo. Eso les evitó caer en crisis inflacionarias y/o de escasez de reservas, luego de varios años de crecimiento.

¿De dónde venimos? En cambio, Argentina repetidamente ha intentado aumentar la producción y los ingresos sólo incentivando el consumo, lo cual suele derivar en crisis fiscales y/o externas, que detienen el crecimiento. El kirchnerismo hasta 2013 había privilegiado el consumo, pero como ello se volvió inviable, en enero de 2014 se dejó devaluar la moneda, lo que condujo inicialmente a una recesión. Para salir de ese parate económico, en 2015 se volvió a la estrategia del consumo.

¿Dónde estamos hoy? En 2016, nuevamente intentamos desviar hacia el carril de la inversión y las exportaciones, pero la economía quedó a mitad de camino: empeoró el consumo, pero no alcanzó para que reaccionen la inversión y las exportaciones. Es que esto último requiere una política exportadora y competitividad estructural (cambiaria y de la otra: infraestructura, educación, impuestos, facilidad para hacer negocios, buenas instituciones, etc.), y si bien la nueva administración se viene ocupando de todos estos temas, los esfuerzos aún no han resultado suficientes para que la economía despegue.

¿Hacia dónde vamos? Por eso en 2017, para reactivar, y porque hay elecciones, se está escogiendo nuevamente volver a la estrategia del consumo (privado y público), vía suba de salarios, jubilaciones y gasto público. Acompañaría también la construcción (pública y privada), y Brasil al menos dejaría de aportar en términos negativos. Por eso veremos una recuperación “escalonada” de la actividad, que se sentirá más fuerte finalizando el segundo trimestre, una vez que hayan finalizado la mayoría de las negociaciones en paritarias, en un año que se supone los salarios le ganarán a la inflación; luego de otro en el que perdieron.

Para que el modelo resulte viable, y no dependa tanto del endeudamiento publico, resulta vital que una vez que la enconomía se haya recuperado, en 2018 baje efectivamente el deficit fiscal, el endeudamiento publico y la emisión monetaria del BCRA para financiar al Tesoro. De lo contrario, resultará en una nueva estrategia de solo endeudamiento, y sobre eso se conocen las consecuencias.

Fuente: Fundación Mediterránea