La ayuda menos pensada: cómo el «recalculando» de la Fed dará oxígeno a la campaña de Macri

En dos semanas, la Fed revisará su política de tasas, y todos los expertos dan por sentado que se confirmará la política laxa, para alegría de la Argentina

11-06-20198 – Para Cambiemos, en plena carrera electoral, el factor dólar es decisivo. Los funcionarios del equipo económico argentino rezan para que la canilla de billetes verdes no se vuelva a cerrar. No quieren sobresaltos porque la historia indica que una divisa demasiado volátil genera incertidumbre y ahuyenta votos.

Pero los funcionarios no miran únicamente los dólares que están llegando vía liquidaciones del agro. Ahora, están muy atentos con lo que ocurrirá en breve a miles de kilómetros de la City, más precisamente en los Estados Unidos.

Sucede que, en dos semanas, la Reserva Federal revisará su política de tasas. ¿Y por qué es importante? En un contexto marcado a fuego por las elecciones y con un nivel de riesgo país rondando los 1.000 puntos, la eventual noticia de una suba los tipos de interés en los EE.UU. sería el peor condimento de un clima ya de por sí enrarecido.

En cambio, una baja de la tasa podría redundar en un alivio para la economía doméstica. Sucede que, por un lado, haría más accesible el crédito internacional, en un escenario en el que -ante el aumento de los rendimientos- el Gobierno se quedó sin financiamiento voluntario, principal razón por la que solicitó asistencia al Fondo Monetario Internacional (FMI), a un costo más bajo.

¿Y qué es lo prevén los expertos que ocurrirá con las tasas? Ante todo, no puede pasar por alto que el clima político en los EE.UU. está muy agitado. Recientemente, el presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Jerome Powell, fue acusado por el presidente de su país, Donald Trump, de llevar a la práctica una política monetaria excesivamente dura que, en su opinión, iba en contra de lo que él pensaba sobre lo que es más conveniente para la economía de su país.

Incluso, hace unos meses, el jefe de la Casa Blanca llegó a declarar que la Fed se estaba volviendo «loca» y que estaba «fuera de control» cuando, a principios de diciembre, anunciaba que veía con marcado optimismo el vigor del crecimiento y la forma en que se comportaba la inflación.

Sin embargo, la Fed frenó durante un tiempo las subas, lo cual ayudó de distender la tensión y a que reinara cierta calma. Pero ya entrado el segundo trimestre -con el agravamiento de la guerra comercial entre EE.UU. y China, que pone en riesgo las ya moderadas estimaciones sobre el nivel de actividad a escala global-, comienza a tomar cuerpo la posibilidad de que en las próximas reuniones del Comité de Política Monetaria del Banco Central estadounidense decida recortar las tasas de interés si fuera necesario.

En ese sentido, el mercado descuenta que en esta reunión del 19 de junio, la Fed mantendrá las tasas de interés sin cambios. Incluso, dependiendo la evolución de la guerra comercial, podría actuar en consecuencia bajándolas en la próxima reunión de julio.

«Todo indica que Powell, que sigue presionado por Donald Trump, quizá adopte la estrategia de ‘esperar y ver’, como lo viene haciendo en las últimas reuniones del organismo que preside. Y ahora, más que nunca, ‘esperar y ver’ podría tener mucho sentido», sostiene Gabriel Holand, CEO de HR Global.

A raíz del nuevo escenario, bancos de inversión de Wall Street, fondos y analistas comenzaron a retocar sus pronósticos. Barclays espera ahora una reducción de medio punto en la tasa de interés en septiembre, y otro cuarto antes de fin de año, mientras que el banco JP Morgan prevé una baja de medio punto repartida en dos momentos antes de diciembre, según indicó el Wall Street Journal.

Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) remarcaron que «es mayor una probabilidad de una reducción que de una suba para las próximas ocho reuniones. Por el momento, el rango de tasas de las FedFund permanece en 2.25-2.5%».

Claro está que todo dependerá de lo que ocurra con las conversaciones comerciales con China, que se llevarán a cabo en las próximas semanas, y de la forma en que reaccionen los mercados. Recién en ese momento Powell tendría más datos encima de la mesa para tomar la decisión de mover las tasas a la baja.

«Si la guerra comercial sigue avanzando, va a haber una caída muy fuerte de la inversión en el mundo y vamos a ir a una recesión. La Fed no va a poder hacer lo suficiente para controlar esa caída en caso de que sigamos con esta guerra comercial», indicó Alberto Bernal, de XP Securities, quien espera bajas importantes en la tasa si persiste la puja.

«Lo que debemos tener en muy en cuenta, es que el mercado espera no uno sino hasta tres recortes por parte de la Fed este año. Pero, de momento, Powell puede esperar», concluye Holand.

El Gobierno cruza los dedos

El hecho de que se espera que la Fed mantenga los tipos de interés sin cambios y que incluso, dependiendo la evolución de la guerra comercial, pueda ir bajándolas, ayuda a disipar los temores de un escenario adverso.

Es  que, de darse el escenario contrario, habría más chances de que opere una migración de capitales desde los mercados emergentes, algo que podría impactar muy negativamente a países con situación financiera muy expuesta a los movimientos externos, como es el caso de la Argentina. Y esto, lógicamente, repercutiría en el precio del billete verde.

Para Matías Roig, director de Portfolio Personal Inversiones, «desde el punto de vista financiero, una reducción en la tasa de referencia es una buena noticia para los mercados emergentes en general y es una buena noticia para la Argentina en particular».

En definitiva, el Gobierno de Mauricio Macri, que cuenta los días que faltan para las PASO y que los coteja contra los dólares de reserva en el Banco Central para calcular por cuánto tiempo más podrá sostener la estabilidad cambiaria, ve en el nuevo escenario internacional una carga de oxígeno extra.

Por su parte, Francisco Mattig, analista de estrategia de Consultatio Investments sostuvo que «no se puede negar que es bueno para Argentina que Powell, presidente de la Fed, haya mostrado apertura respecto de un potencial recorte de tasas«.

«Creo que el Gobierno festeja el nuevo escenario, ya que es mejor entrar en la etapa de elecciones con tipos de interés más bajos en el mundo que lo contrario», argumenta.

¿Por qué este cambio en la visión de la Fed?

«Hasta fines del año pasado, el escenario que imperaba en los Estados Unidos era muy claro: economía creciendo fuertemente, pleno empleo e inflación latente.

Así las cosas, la Fed estaba en modo contractivo subiendo las tasas (en diciembre habían llegado al 2%) «y no sólo no inyectando dinero sino absorbiéndolo gradualmente», explica el economista Luis Palma Cané.

Es más, al inicio del año, los futuros de tasas auguraban tres subas adicionales; pronosticándose para fin del 2019 un nivel no menor a 2,75%, lo cual fue reafirmado en las sucesivas reuniones que se realizaron hasta abril de este año.

«Pero con el recrudecimiento de la pelea comercial con China, la incertidumbre que genera el Brexit en el Reino Unido y la guerra tecnológica que tiene en el ojo de la tormenta a los fabricantes de telefónos Huawei, entre otros conflictos, los ‘fundamentals’ se fueron deteriorando», agrega Palma Cané.

Todo ello obligó a recalcular los pronósticos de crecimiento no solo de los Estados Unidos sino también a nivel global, que llevan a suponer una desaceleración más pronunciada de lo esperado a principios de año.

Ahora la Fed anticipa un crecimiento del 2,1% en lugar del 2,3 previsto en diciembre, y vaticina una inflación más baja (1,8%) de la que anunciaba hace tres meses (1,9%).

En un comunicado, el comité monetario de la institución destacó que la expansión de la actividad económica de Estados Unidos «se frenó» respecto al cuarto trimestre de 2018 y que «indicadores recientes muestran un crecimiento más débil del gasto de los hogares y de las inversiones de las empresas».

Tras un 2018 que terminó con un crecimiento del 2,9%, las previsiones para el primer trimestre oscilan entre el 1% y el 2,1%, según los economistas.

«Que la economía global se desacelere sería negativo por el lado del comercio exterior argentino, pues implicaría en un menor nivel de actividad, una presión a la baja en el precio de las commodities y la salida de capitales de los emergentes por aumento de la aversión al riesgo», agrega Agustín Cramo, analista de mercados internacionales.

Sin embargo, ante este nuevo escenario, la Fed reacciona y -a través de algunos de sus miembros- hace pública de forma más o menos explícita según el caso, un correcto cambio de su política monetaria.

«Por estos días, las conclusión es clara: por ahora no habrá nuevas subas, no debiendo descartarse en función de la evolución de los indicadores macro un recorte leve y gradual de las mismas», concluye Palma Cané.

De todas maneras, lo que ocurra en los próximos meses dependerá en gran medida de cómo evolucionen los conflictos comerciales.

En el caso del que mantiene Estados Unidos con México probablemente se resuelva a la brevedad, mientras que el que tiene con China quedará sujeto al resultado del encuentro entre ambos mandatarios en Osaka a fines de mes, en la cumbre del G20.

Entonces, en este escenario los protagonistas serán Trump y su par chino Xi Jinpin. Y, más allá del enorme peso que tiene a nivel global por las decisiones que adopta, Powell seguirá siendo un actor de reparto.

Fuente: Ruben Ramallo – iProfesional