La autonomía de las provincias y de los municipios para legislar el alcance del aislamiento social en sus jurisdicciones

Por el Cr. Gustavo Peretti

21-04-2020 – Días atrás el Presidente de la Nación en su discurso de extensión de la cuarentena mencionó la posibilidad de que las provincias y municipios pudieran establecer una planificación de flexibilización del aislamiento social, cuya aprobación final dependía del visto bueno final del Gobierno Nacional.

Es preciso hacer notar, que dentro de sus respectivas jurisdicciones, las provincias y municipios son totalmente autónomas según los dispuesto por los artículos 5 y 123 de la  Constitución Nacional y 180 de la Constitución de la Provincia de Córdoba; lo cual significa que de ninguna manera es necesario que la planificación de aislamiento social que cada provincia elabore deba ser sometida a la aprobación del gobierno nacional.

A partir de esta aclaración, se hace necesario que cada provincia y municipio, en función de su realidad epidemiológica de su jurisdicción determine la magnitud de la medida; teniendo en cuenta elementos determinantes y característicos de la población de ciudad o región sobre la que se esté legislando.

Esto es así ya que no es lo mismo la extensión y magnitud de la medida para una pequeña localidad que para una gran urbe en donde la aglomeración de personas en distintos ámbitos, como por ejemplo se puede dar en el transporte público, no generen la propagación de la epidemia.

En este sentido, cada municipio o comuna establecerá las normas que corresponden a los límites de su jurisdicción; cada provincia lo hará también dentro de su ámbito interjurisdiccional, en lo que corresponde a normas de circulación, seguridad y administración de la infraestructura y de los recursos humanos de la atención de la salud; al igual que la nación que hará lo propio en lo que corresponde a su ámbito de incumbencia de jurisdicción.

Llevando esto a un ejemplo significaría que las medidas de aislamiento social deberían ser distintas entre un pequeño pueblo y las grandes ciudades, al tiempo que cada provincia debería establecer la medida en función de su realidad, sabiendo que no es lo mismo la necesidad de los conurbanos de las provincias más grandes como pueden ser Buenos Aires, Santa Fé y Córdoba que la que pueden tener provincias de mucha menos densidad poblacional como  pueden ser las correspondientes a los estados patagónicos.

En este sentido, se podrían establecer en ciudades o localidades pequeñas excepciones a actividades que puedan trabajar cumpliendo con las previsiones pertinentes como son por ejemplo algunas actividades profesionales, peluqueros, tiendas, etc. en un marco de distanciamiento social que se complementa con medios de transporte utilizados, nivel de tránsito existente y afluencia de clientes que nada tiene que ver  con aquellas de alta densidad poblacional como por ejemplo lo son C.A.B.A, Rosario, Córdoba,etc.