Por qué la crisis del coronavirus puede terminar con un Nerón del Siglo XXI gobernándonos

Muchos países adoptaron medidas que atentan contra la libertad de las personas, acudiendo a generar pánico en la población para que respalden sus comportamientos autoritarios

Por Roberto Cachanosky - Economista

20-04-2020 – La aparición del coronavirus parece haberse transformado en la excusa ideal para que afloren los comportamientos autoritarios y empezar a destruir los principios básicos de una república liberal en que se respetan los derechos individuales.

Basados en informes de una OMS que terminó siendo una organización política, que no dejó de esconder información hasta último momento para tapar la verdadera gravedad del tema en China, muchos países adoptaron medidas que atentan contra la libertad de las personas, acudiendo a generar pánico en la población para que respalden sus comportamientos autoritarios.

En nuestro caso, no solo se anuló por DNU el Artículo 14 de la Constitución Nacional por el cual, entre otros, se garantiza que todos los habitantes de la Nación tienen derecho a «entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino”. Como si eso fuera poco, recuerdo también el Artículo 28: “los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos, no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio”.

Usando el pánico de la gente, se ha llevado a que unos delaten a otros, bien al estilo fascista, construyendo una sociedad de delatores de argentinos que solo quiere ejercer su libertad. Para eso se ha hecho creer que cada uno de nosotros somos un arma mortal para terceros, que merecemos estar encerrados con prisión domiciliaria. O sea, todos nos tratamos a todos como antiguamente se trataba a los leprosos, al punto que si ejercemos nuestro derecho a caminar por la calle merecemos el repudio de la sociedad, sanciones ejemplares y algunos medios nos escrachan como si fuésemos asesinos en potencia.

Por supuesto, que esos escraches rigen para la clase media, porque el clientelismo político los lleva a no meterse con la los barrios más pobres y las villas de emergencia. No vaya a ser cosa que se pierdan votos ahí. En esos lugares pueden circular libremente por las calles, mientras se denigra a los mayores de 70 años buscando condenarlos a prisión domiciliaria como si a esa edad se convirtieran en estúpidos que no pueden discernir qué pueden hacer y qué no deben hacer para cuidar su salud. Esa gente de 70 años sobrevivió a todo en Argentina y pueden enseñarles muchas cosas a los que hoy ejercen el poder.

Con el argumento del Covid-19 se ha dejado a compatriotas varados en el exterior, con la angustia de no saber cuándo van a poder ejercer el derecho a volver a su país. Se podrían haber habilitado tres vuelos diarios para 300 personas varadas en el exterior: a la mañana, la tarde y la noche para no congestionar Ezeiza ni poner en riesgo a nadie. Si hubiesen permitido esos vuelos y que cada persona en el exterior se pagara su pasaje de vuelta, en 15 días se hubiesen repatriado a los argentinos dispersos por el mundo. Y que no me vengan con que no pueden operar los vuelos porque fueron a China a buscar respiradores y vendieron ese vuelo como si en vez de ir a China hubiesen volado a la Luna.

Por su parte, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se ha dado el lujo de privar ilegítimamente de su liberad a quienes lograron llegar del exterior metiéndolos en un cuarto de un hotel, cuando esa gente perfectamente podría haber ido a su domicilio a cumplir con la cuarentena de 14 días.

Que quede claro, el jefe de un municipio tiene que encargarse de cuidar que las calles estén limpias, los semáforos funcionen y el alumbrado público esté en condiciones. No está facultado para ejercer funciones de juez para establecer la presión domiciliaria de la gente de 70 años o más. Después la quisieron arreglar diciendo que los quieren cuidar. Que el estado no los cuide. Con el argumento de que los genios de los políticos van a cuidar a la gente, terminaron todos con jubilaciones de miseria.

Lo que no se animaron a decir es que quieren las camas para gente joven. Que si un mayor de 70 años se enferma van a tener que usar esa cama para el adulto de 70 años en vez de alguien más joven. Díganlo: los mayores son una molestia para los políticos. Sus cálculos pasan por ver cuántos votos ganan o pierden con cada decisión política que toman. No cuidan a nadie. Cuidan el negocio de la política.

En definitiva, veo que el coronavirus ha desatado lo peor del ser humano. Veo gobernantes comportarse como si fueran nuestros padres: parece que los ciudadanos somos inteligentes para votar, pero unos estúpidos a la hora de cuidarnos solos. Eso los autoriza a adoptar los comportamientos autoritarios que vemos en varios países.

Que no me vengan con esa historia. Si en 1969 el hombre caminó por la Luna, cómo 50 años después no vamos a poder tener vestimentas (tapabocas, guantes, etc.) que nos permitan transitar por la calle guardando distancia. ¿O creen que la gente es suicida?

Lo peor que va a dejar el Covid-19 no es una determinada cantidad de muertos, sino el nacimiento de una nueva sociedad sometida a los autocracias más brutales. Un regreso a las monarquías absolutistas donde la vida de las personas dependía de la voluntad del rey.

Todos los que quedaron presos del miedo creen que ceden sus libertades y vendrá un “rey benévolo” a cuidarlos, pero lo más probables es que terminen dándole el poder a un Nerón del Siglo XXI.

Fuente: Roberto Cachanosky – Infobae