La actividad inmobiliaria rural no logra reactivarse

Según la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), los valores de las tierras muestran una tendencia descendente. Las operaciones con esos bienes raíces se han frenado. Los precios en la zona núcleo se han mantenido, no así los de parcelas en zonas marginales, que disminuyeron

23-10-2018 – La Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) informó que la actividad inmobiliaria rural no logró alcanzar los niveles de reactivación esperados, según el análisis de la actividad del trimestre en curso.
“Lo que oportunamente se presentó como un ligero indicio de reactivación en el sector, registrado hasta el mes de abril de este año, comenzó a diluirse en forma significativa con las reiteradas devaluaciones del peso argentino frente al dólar”, indicó el vicepresidente de la cámara, Gerardo Kahn.
En ese lapso los valores de los campos fueron en descenso, en línea con lo que se venía produciendo en los últimos años, según agregó.
Con todo, Kahn aseguró que la concreción de operaciones inmobiliarias rurales se han frenado, produciéndose situaciones de “constante negociación” entre las partes. “Diversos compradores presionan para obtener una rebaja en los precios; y en forma simultánea, los vendedores persiguen el afán de obtener valores similares a otros períodos, esto demuestra resultados claros de freno en toda la actividad”, amplió.

Zona núcleo

Una consideración especial es para la zona núcleo, donde los campos de mayor importancia y calidad han logrado mantener su valor constante -o bien su baja fue insignificante-. “Se percibe que, a diferencia del resto del país, otras áreas han sufrido una disminución en los precios, potenciándose esto aún más en las zonas marginales”, aclaró el directivo.

Por otro lado, dijo que los plazos para concretar las operaciones de compra y venta se han alargado “en demasía”, sumado a que también se registra un aumento en la oferta de campos, mientras que la demanda se presenta escasa y selectiva.

“Con todo, podemos afirmar que en el presente se concretan menos operaciones inmobiliarias en el sector rural, y en general se realizan algunas por debajo del valor tasado. Como corolario de esto, existe en el mercado una resistencia por parte de los vendedores a reconocer o aceptar esta rebaja”, subrayó.

Perspectivas optimistas

Lejos del panorama analizado actual, el directivo reconoció que las perspectivas a futuro son prometedoras y enunció algunos motivos.

Al respecto, afirmó que el mercado comienza a reconocer el nuevo escenario entre la oferta y demanda.
Si las condiciones climáticas siguen acompañando, habrá una muy buena cosecha, con el consecuente impacto positivo en diversos sectores de la economía nacional, donde está incluido el sector inmobiliario rural.

Las perspectivas del sector ganadero son positivas, tanto en el ámbito local como internacional, también con su incidencia en la actividad del sector que representa la cámara.

Además, CAIR consideró que si bien la devaluación del peso también impactó en muchos de los costos e incidió negativamente en los resultados del sector agropecuario, el resultado de la ecuación final “mejoró”. Kahn destacó que en los últimos meses se notó un “positivo resurgimiento” en la financiación sobre algunas operaciones inmobiliarias rurales, fundamentalmente en la que otorga el vendedor en diferentes modalidades.

Finalmente, destacó que en la medida en que los factores macroeconómicos se estabilicen, el sector mejorará y se tornará posible la proyección de inversiones en el corto y mediano plazos.

Fuente; Comercio y Justicia