Juan Carlos de Pablo: «Si gana, Macri tiene que nombrar un ministro de Economía y hacer un plan económico»

El economista considera que los mercados apuestan a una reelección de Macri. "El medio al default está justificado por la historia que tiene la Argentina", explicó

08-06-2019 – Depabloconsult, el cartelito de papel pegado en la puerta de la oficina de Juan Carlos de Pablo habla de la austeridad del economista para desarrollar su actividad cotidiana. Entrar en su despacho es como un viaje a los últimos 50 años de la historia económica argentina. Tiene fotos colgadas en la pared con casi todos sus colegas: desde Domingo Cavallo hasta José Luis Machinea, pasando por Celestino Rodrigo y Juan Sourouille. También aparecen figuras internacionales como Jacob Frenkel, Stanley Fischer y Paul Krugman.

Su estilo locuaz, por momentos verborrágico y al mismo tiempo docente es siempre una gran experiencia. Obliga a estar atento a cada definición y tratar de no perder el hilo de las respuestas, que mezclan la búsqueda de soluciones a las dificultades históricas de la Argentina, anécdotas de episodios pasados o recientes y también algunas definiciones contundentes.

A continuación, los pasajes más destacados de la entrevista de Infobae con De Pablo:

– ¿Hay posibilidad de que la Argentina abandone las crisis que se vienen repitiendo hace décadas?

– De esta crisis vamos a salir, después vamos a entrar en otra, hace muchos años que venimos así, eliminar estos ciclos va a ser muy difícil. Lo que sí es cierto es que acá tenemos movimientos mucho más bruscos. Guido Di Tella decía «hacemos lo mismo que los otros países pero con mucho mayor entusiasmo». Evidentemente tenemos crisis, como muchos países, pero con una intensidad fenomenal. Acá cuando se recupera el PBI aumenta 9%, pero cuando cae, por ahí lo hace al 8%.

– Lo que sucede es que estas crisis nos dejan siempre en el mismo lugar y se produce una caída del PBI per cápita. En el resto del mundo los ciclos naturales no detienen el crecimiento a largo plazo.

– Los libros de economía dicen que el crecimiento tiene que ver con acumulación de factores, como el ahorro, el cambio tecnológico e instituciones que no entorpecen la toma de decisiones. Hay que ir hacia ese lado. La tasa de ahorro en Argentina es baja. Crecer cuando la acumulación es muy chiquita no es fácil, cambio tecnológico hay, y las instituciones juegan papeles para un lado y para otro. La gente habla de seguridad jurídica, este puede ser un tema abstracto, pero tiene que ver con el hecho de que ahorrar en pesos es muy difícil en Argentina, porque cuando la inflación fue muy superior a la tasa de interés tuviste Bonex, Rodrigazo, o corralito.

– ¿Detrás de los problemas recurrentes de la Argentina está el déficit fiscal?

– Pretender que la inflación es sólo un problema fiscal es no pensar. Ahora,  pretender que el sistema fiscal y la cantidad de dinero no tiene nada que ver con la inflación, tampoco es pensar. Agarrás cualquiera de los mejores programas antiinflacionarios que tuvimos, como el Austral o la Convertibilidad, y le pegaron a todas las causales simultáneamente. Quienes lo hicieron se concentraron en el ajuste fiscal, ajuste monetario, poner los precios relativos más o menos en línea, sobre todo si al comienzo vas a hacer congelamientos. Por ejemplo, siempre estuve en contra de las metas de inflación que quiso llevar adelante este Gobierno, sobre todo cuando tenés una herencia que te obliga a realizar grandes ajustes de precios relativos. Cómo hacés para tener una tasa de inflación del 15% cuando tenés que triplicar tarifas. No se lo creía nadie.

– ¿No le explicaron a Macri esto que es tan elemental?

– Sos Presidente, no sos un experto, vino un tipo te dice «hay que cortarte la pierna» y viene otro «te tomás el analgésico», te vas con ése. Podés arrancar con metas de inflación y buscar lluvia de inversiones. Pero el tema central es, ¿a qué velocidad vas a corregir los desequilibrios? Y como no los encaraste al final te das cuenta que no hubo inversiones y que los brotes verdes nunca aparecieron. Y ahí me parece que la historia va a juzgar a esta administración de manera contundente.

– ¿Por qué se tardó tanto en reconocer los problemas?

– Insisto, podés arrancar con una hipótesis maravillosa, pero después te tenés que dar cuenta que las cosas no son como pensabas. Fijate la famosa conferencia de prensa del 28 de diciembre de 2017, todo el mundo dice «el problema ahí fue que sentaron a Federico Sturzenegger al lado de Marcos Peña». Pero no es así. El problema es que ratificaste una estupidez que es la meta de inflación, y le cambiaste el número ridículo de 10% por otro número ridículo, 15%. A mí no me corran con que es el mejor equipo económico del mundo, o el MIT, uno está acostumbrado a trabajar en el plano académico sin juicio de autoridad. A esto se le suma que por alguna razón, no sé cuál es, el Presidente de la Nación no quiere tener un ministro de Economía. Tiene a seis ministros, dos coordinadores, entre ellos arman la política económica. Cuando no tenés un tipo que concentra estas decisiones en su cargo es muy difícil.

– Hay un ministro de Hacienda, que es Nicolás Dujovne…

– Si, pero es de Hacienda. Que él hable con la Señora Lagarde es simplemente porque en el organigrama alguien tiene que hablar el Fondo Monetario, al igual que alguna autoridad del Banco Central. Pero yo no lo veo a Dujovne con un accionar propio de ministro de Economía. Él trata de cumplir con el déficit primario que le exigen y no mucho más.

– ¿Hace falta un ministro de Economía fuerte como lo fueron Domingo Cavallo o Roberto Lavagna?

– Cuando decís eso a algunos te dicen «no queremos un superministro». Reitero, yo digo un ministro. Un tipo que coordine, un tipo que diga que la misma tasa de inflación implícita en la política de tarifas tiene que ser la misma que en la política salarial, o la política crediticia o la tasa de interés. Te encontrás en la Argentina que las tasas están al 70%, la inflación al 50% y los salarios ponele a 40%. Y en el Gobierno parece que no les hace ruido el tema.

 – ¿El Fondo Monetario reemplazó a esta suerte de ministro coordinador?

 – No, porque el Fondo se ocupa de cosas muy concretas. No negociaste con ellos un programa. Fuiste porque no tenías plata para pagar la deuda. Entonces te prestaron dólares para poder pagar los vencimientos, pero al principio no dejaron que los ustedes para financiar a los que quieren comprar dólares. Después tuvieron que cambiar y van a seguir cambiando. Ya se negoció dos veces y van a seguir. No son cuestiones técnicas, sino las conexiones políticas que tiene Macri con varios líderes mundiales. Particularmente Donald Trump pidió que le hagan una «gauchada» a la Argentina. Cuando Lagarde dice que subestimaron los problemas del país le habla no a los técnicos sino a la burocracia del FMI

– Pero el objetivo de control al dólar por lo pronto se está cumpliendo…

– Es que las bandas que habían fijado como zona de no intervención eran ridículas. Es como si te dijera que peso entre 50 y 400 kilos. No te digo absolutamente nada. Ahora apareció algo insólito, que es que podés intervenir pero no te digo cuándo ni cómo. Es decir generás más incertidumbre. Pero por ahora da resultado, la amenaza funcionó. Algunos critican al Gobierno de estar pensando sólo en las elecciones. ¿Pero qué gobierno no lo haría?

– ¿Se puede mantener al dólar estable a medida que nos acerquemos a las elecciones?

– Primero están las candidaturas y luego las PASO. A partir de allí veremos qué ocurre. El otro día comentaban que los mercados se habían tranquilizado porque el kirchnerismo iba con Alberto Fernández como candidato a presidente. Yo no me la creo. Si alguien ahora está apostando en bonos argentinos es porque piensa que el Gobierno va a ser reelecto. No me la creo que Alberto o Cristina van a cambiar si ganan, nadie cambia. Ni ellos ni Macri.

– Pero va a ser difícil que los mercados le firmen un cheque en blanco a Macri si gana…

– No creo que te den un mango. Y vos precisás financiamiento, no tiempo. Para eso van a tener que actuar rápido. Tienen que tener un ministro y un plan claro. Empezar la lucha contra la inflación en serio, no lo que se hizo hasta ahora. En general descreo en Argentina de los planes graduales para bajar la inflación, nunca funcionaron. Y los de shock funcionaron al principio y después se diluyeron. Hay que aprender de toda esta experiencia. Y no encararía las grandes reformas estructurales que se mencionan, pero sí los problemas concretos que hay en el mercado laboral o impositivo. Hay que a cuestiones bien específicas.

– ¿La herencia o la autoherencia que deja Macri es peor o mejor de la que recibió?

– Se van complementando. Los que no son economistas te dicen que como paso mucho tiempo ya no podés hablar de la herencia. Hay cosas que aún no se terminaron de corregir, un caso grosero son las tarifas de tren. En otros se avanzó más. Terminada la campaña electoral donde se dice cualquier cosa, vamos a hablar de problemas reales, y los problemas reales son en serio. Hay que buscar soluciones específicas.

– En América Latina la inflación bajó gradualmente, ¿por qué no podría funcionar en la Argentina?

– A mí no me corran con los ejemplos extranjeros. Los argentinos tenemos poca paciencia. El drama de los programas de shock es que los argentinos no queremos mantener las tareas iniciales. Una vez que hiciste el ajuste querés rápidamente que te suelten. Es parecido a las dietas, que hacés el esfuerzo inicial y después volvés al principio. Cuando vos te sentís al borde del abismo, encarás un programa, pero a la semana empezás, cuando las cosas están más tranquilas, ya empezás a relativizar las urgencias.

– ¿Qué pasa con la deuda? ¿Hay realmente posibilidades de un nuevo default?

– No conozco a nadie que diga tengo ingresos por 20, gasto 18 y 2 voy a usar para cancelar deuda. El problema es que el mundo ya sabe que los argentinos somos incumplidores, no nos creen. No veo a los japoneses jugándose o a un italiano jugándose ahora una «fichita» a un bono argentino porque rinde 18% para asegurarse su jubilación. Si nadie piensa en generar un superávit es porque cree que en algún momento alguien nos va a salir a prestar plata. Nadie te va a decir que quieren entrar en default. Decir que Cavallo por ejemplo puso un corralito porque se le cantó es una estupidez. Lo hizo porque no le quedó otro remedio. Y con un default pasa lo mismo, nadie lo buscaría.

– ¿Es posible que se reabran los mercados para evitar esos problemas con el pago de la deuda?

– Veremos qué pasa cuando se sepa quién es el ganador y cómo reaccionan los mercados. Si es cierto que hoy los bonos tienen tanto rendimiento porque hay peligro de que gane Alberto Fernández. Las dudas con la deuda argentina están relacionadas con el pasado y también con el futuro.

– ¿Sos optimista para lo que viene?

– Yo vivo acá, voy a seguir viviendo acá. Nunca me planteo ese tipo de cosas, viene la vida como viene. Yo encuentra mucha gente que me dice «Macri me desilusionó». A mí no. ¿Por qué? Porque yo nunca me ilusiono. Tomo la vida como viene. Del gobierno de Mauricio Macri, desde el primer día dije «tengo entusiasmo ciudadano». Pero desde el primer día critiqué la desorganización del organigrama del Gobierno y que no reaccionaban adecuadamente ante los problemas que iban apareciendo.

– ¿Se puede volver a cometer el error de no avanzar con los cambios necesarios si el Gobierno vuelve a ganar?

– John Keynes hablaba de un mal aguantable. Si las moscas fueran tan peligrosas como los ladrones hubieran desaparecido hace siglos. La historia argentina dice que vos hacés modificaciones cuando se produce la catástrofe. Lo más probable es que Macri siga igual que ahora y recién se vea obligado a cambiar cuando las cosas no funcionen.

– ¿Qué habría que hacer con el acuerdo con el FMI?

– El Fondo no tiene apuro. Te va a cobrar sin quita, pero puede esperar y darte más tiempo para que devuelvas el crédito. Lo que seguramente va a pedir para eso es que el Gobierno presente un verdadero plan económico. El FMI, por razones políticas, toleró incluso un conjunto de cosas que los propios argentinos no. Los resultados que obtuvo este gobierno en cuatro años de gestión demuestran que hace falta un plan. Si el Presidente le pide a sus ministros una evaluación con los datos del Indec y ve los datos de pobreza, inflación, empleo o nivel de actividad, creo que está todo dicho. Debería decirle a sus colaboradores, «esto no anda, no me jodan más».

Fuente: Pablo Wende – Infobae