Gustavo Lazzari: «Con este nivel de impuestos es imposible exportar algo»

Las pymes que elaboran alimentos están bajo una maraña fiscal, afirma el presidente de Caicha

Gustavo Lazzari es producto de dos escuelas de formación: la academia y la calle. Se recibió como economista y fue profesor en la Universidad de Buenos Aires y de la Cámara Argentina de Comercio. Y está al frente de la empresa elaboradora de chacinados que iniciara su padre hace 52 años. Una pyme de Mataderos en la que trabajan 47 empleados. Su antigua casa familiar es parte hoy de la fábrica. Con este bagaje de libros y realidad ejercita el sentido común que utiliza para denunciar la trama de regulaciones, impuestos e ineficiencias que tienen atrapadas a las empresas pymes alimenticias. Muchas de ellas están nucleadas en la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados (Caicha), que Lazzari preside.

-El Gobierno pide que se pongan las pilas para exportar. ¿Ustedes qué responden?

-Les decimos que con este nivel de impuestos no se puede exportar nada. Octubre tiene 19 días laborables, es un mes corto porque hay muchos feriados, pero yo tengo once vencimientos impositivos. Uno de casi dos días. La primera pregunta que hago cuando entro a la fábrica es saber qué impuesto vence hoy. No podés razonar cuando la mitad del día estás juntando plata para el gobierno. Se llegó a un nivel intolerable. Ahora hay que decidir: o queremos que las empresas sean fuentes de inversión, de empleo, de exportaciones y de creación de valor o que sean un sujeto tributario.

-¿Cree que el Gobierno tiene por lo menos la intención de cambiar esta situación?

-A diferencia del anterior, este gobierno comprende los problemas, pero creo que todavía no los terminó de hacer carne. El sistema impositivo está muerto. Estamos tratando de revivir un muerto. Tenemos 96 impuestos en todo el país si sumás todas las jurisdicciones. Esta presión es insostenible. Veo a los inspectores de ARBA revisando en la ruta a las camionetas de reparto de alimentos, pero no veo policías controlando a los narco. Todos están tratando de sacarle el jugo a una naranja que ya esta exprimida. Creo que el Gobierno no tiene los instrumentos para resolverlo. No lo tiene en la agenda y lamentablemente no tiene todavía las agallas para cortarlo de un hachazo. Esto es como a los pescadores que se le enrieda la tanza: o se pasan todo el fin de semana tratando de desenredarlo o cortan el hilo.

-¿Cómo haría eso?

-La Corte Suprema de Justicia tendría que intervenir para que nadie termine pagando más del 33% de sus ingresos en impuestos. Que se pongan de acuerdo los municipios, las provincias y el Estado Nacional, para que el paquete no sume más del 33%. Y suma mucho más de eso. Un estudio de Copal determina que el 42% del precio promedio de los alimentos son impuestos. Por eso cuando se dice que un cartonero no paga impuestos es falso. Paga más impuestos que un noruego. Cuando compra un kilo de pan, un litro de leche está pagando impuestos.

-¿Las pymes alimentarias están en condiciones de generar más puestos de trabajo?

-Hay un discurso político para que seas generador de empleo, pero pregunto: ¿se puede dar más trabajo cuando el salario tiene 60% de impuestos? Empleás cuando no te queda otra, a pesar que debería ser lo primero. Si el trabajador cobra en mano 22.000 pesos, al empleador le sale 39.000 pesos. La productividad de ese puesto de trabajo tiene que ser 39.000 pesos. Así es muy difícil que el desempleado entre en el circuito laboral.

-Además de la carga tributaria, ustedes en Caicha denuncian la maraña de control y regulaciones, que es otra de las mochilas que tienen las pymes.

-Es que todo parte del mismo principio: hay que pedir permiso porque se supone que estas desarrollando una actividad ilícita. Para que un camión cruce la General Paz llevando una bondiola de Capital a Provincia, se deben llenar más papeles que los que llenaba un alemán en los años 60 para cruzar el Muro de Berlín. No digo que sea más difícil, pero se generan más papeles. Se llenaban cuatro formularios contra 16 formularios tiene que llevar el transportistas contando las facturas, autorizaciones y certificados de todo tipo.

-¿Sos optimista con el futuro?

-En el corto plazo soy optimista, el año que viene la economía va a crecer 3% a 4%. Pero a más largo plazo se debería dar un cambio cultural más importante. El Gobierno hace hasta donde la sociedad le permite, y hoy no veo un discurso de Estado más chico, de menos impuestos, de menos regulaciones, de más confianza. No veo esto en el discurso público.

Fuente: La Nación