Es conveniente y, además, factible, una economía sustentable

Por Juan Carlos de Pablo - Economista

06-12-2020 – Es deseable que el producto bruto interno (PBI) crezca a una tasa uniforme, pero de manera continua? ¿Es factible que ello ocurra, o las crisis son una característica inevitable del funcionamiento de las economías? Las frecuentes alusiones al logro de una economía sustentable demandan respuestas a este par de interrogantes.

Para que me ayudara a responderlos, me comuniqué con el inglés Wilfred Beckerman (1925-2020), quien se dedicó a la economía porque le interesaba la política. Cuando en la universidad de Cambridge Piero Sraffa demolió algo que había escrito, pensó en abandonar la economía; pero le dijeron que a todo el mundo le hacía lo mismo, y que no tenía que preocuparse. Enseñó en Nottingham, Oxford y en el University College, de Londres. En Nottingham vivía como uno de los personajes de La bohemia, porque en 1947 en Inglaterra había una crisis energética, y hacía mucho, pero mucho frío. Le atraía dictar clases porque las aulas estaban calefaccionadas. A partir de 1952 trabajó en la Organización para la Cooperación Económica Europea, donde ganó cinco veces lo que le pagaba la universidad, y encima libre de impuestos. Según él,»resulta de gran ayuda nunca tomarse a uno mismo demasiado en serio. Hay que tomar en serio el trabajo que se hace, que es algo diferente».

-En 1972, Dennis Lynn Meadows, Donella Hager Meadows, William Wohlsen Behrens y Jorgen Randers publicaron un escrito titulado Los límites del crecimiento, también conocido como el Informe del Club de Roma. ¿Cuál fue la esencia de dicho trabajo?

-Sobre la base de un enfoque planteado por Jay Wright Forrester, analizaron las implicancias que sobre el crecimiento económico, tendría el agotamiento de algunos recursos naturales no renovables. Cualquier ama de casa sabe que si no repone alimentos y bebidas en su heladera, llegará el momento en que no podrá seguir dándole de comer a su familia. El aporte es haber cuantificado cuándo se agotarían los diferentes recursos no renovables.

-¿Cuándo sería, según ellos?

-Utilizando una hipótesis promedio del crecimiento de la demanda, encontraron que el oro se agotaría en 9 años, el mercurio en 13, el petróleo en 20, el cobre en 21, y el gas natural en 22. En 2020 sólo quedarían existencias de níquel, cobalto, hierro y carbón. En el plano de los pronósticos, una pifiada fenomenal. A propósito: la historia enseña que todos los pesimistas tendenciales, terminan equivocándose. David Ricardo subestimó el cambio tecnológico; Thomas Robert Malthus los anticonceptivos; y Karl Heinrich Marx las formas que tiene el sistema capitalista para resolver sus «contradicciones internas».

-Sobre el Informe usted publicó un comentario lapidario.

-Efectivamente. Es obvio que si la demanda de un recurso crece de manera exponencial, y su oferta es limitada, se genera un problema. Pero esto fue así desde el comienzo de la humanidad, y no impidió el crecimiento desde la época de Pericles. ¿Por qué tiene que preocuparnos la desaparición de un recurso? Claro que sería una catástrofe si alguno desapareciera de la noche a la mañana, pero esto sólo ocurre en la ciencia ficción. La clave está en que, vía cambios en los precios relativos, aparezcan los incentivos a explorar, reciclar y usar sustitutos.

-También fue muy duro con quienes plantearon cuestiones ambientales.

-Era la época. Frente a quienes sugerían que lo único que importaba era el medio ambiente, había que reaccionar con los tapones de punta. Hoy, en el plano de las ideas, las posiciones se han acercado mucho. En el plano decisorio todavía no, por las inevitables dificultades que plantea un problema que sólo puede ser atacado de manera eficaz, si colaboran todos los países.

-En la Argentina 2020 se habla de la importancia de que la economía sea sustentable. ¿Es esto conveniente? Si lo fuera, ¿es factible?

-¿Qué le genera más bienestar a un hincha de fútbol, que su equipo consiga determinada cantidad de puntos empatando los 30 partidos del campeonato, o ganando 10 y perdiendo 20? En economía, para la enorme mayoría de los seres humanos la volatilidad es un mal, no un bien. No solamente porque la oscilación no es un bien en sí misma, sino porque además reduce la tasa de crecimiento a largo plazo del PBI. Si generando «ruidos» en el sistema económico se pudiera progresar, la Argentina hace mucho que sería un país económicamente desarrollado.

-Resultando deseable, se plantea la cuestión de cómo lograr la sustentabilidad de la economía.

-En los papeles es extremadamente sencillo. Roy Forbes Harrod y Evsey David Domar afirmaron que la tasa de crecimiento del PBI de un país surge de multiplicar la proporción del ingreso que se dedica al ahorro, por la relación producto/capital. Alimentemos una planilla Excel con valores constantes de ambas variables, y veremos crecer el PBI a un ritmo constante. Esto es aritmética y álgebra elemental, no economía; la economía utiliza estas herramientas, que no es lo mismo.

-Eso en los papeles; ¿y en la práctica?

-Algo muy diferente. En ningún país del mundo el PBI crece a una tasa constante, aunque en la enorme mayoría de los países, las oscilaciones alrededor de la tendencia son mucho menores que en la Argentina. Por eso Lucio Graciano Reca afirma que Argentina no es un país cíclico sino uno ciclónico. Pero más importante que esta consideración estadística, está la razón de la oscilación.

-¿Cuál es?

-Que si ustedes quieren que la economía sea sustentable, la política económica tiene que evitar, o al menos morigerar, los ciclos económicos. Lo cual, primero y principal, quiere decir guardar algo «en las épocas de vacas gordas», para que no haya que sufrir tanto en las de vacas flacas. Y en esto, argentinos, la historia muestra que ustedes parecen ser incorregibles.

-¿De qué habla?

-De que con la totalidad de los ingresos, aún de los extraordinarios, ustedes financian gastos públicos corrientes, como si aquellos fueran a seguirlos recibiendo de aquí hasta el Día del Juicio Final.

-Pero es que siempre hay urgencias.

-Comprendo, pero luego no se quejen. Los chilenos posibilitan que los afiliados al sistema de previsión privado puedan hoy utilizar algunos de sus fondos acumulados; ustedes estatizaron el sistema y por más lindo que luzca el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, ningún jubilado de su país se siente seguro con lo que puede llegar a cobrar. No resulta sencillo de entender cómo es que vuestro comporta

miento individual, tan racional como el del resto de los seres humanos, no pueda tener un correlato en las políticas públicas.

-Lo que pasa es que los argentinos vivimos en democracia, y periódicamente tenemos elecciones.

-Y los ciudadanos de la enorme mayoría de los otros países ¿en qué viven?

-Don Wifred, muchas gracias.

Fuente: La Nación