ERSEP: Por el buen camino de transparentar el costo de los servicios públicos

Por el Cr. Gustavo Peretti

La llegada de Mauricio Macri al gobierno trajo aparejado un cambio sustancial en la conformación de las tarifas de los servicios públicos, pasando, gradualmente, de un esquema de precios basados en costos políticos a uno basado en costos reales.

La circunstancia de que los servicios públicos tuvieran precios políticos, que se financiaban en gran parte con subsidios económicos del propio estado, generó la posibilidad de que en la facturación de los mismos se escondieran múltiples tasas e impuestos con diversas finalidades, por lo cual el precio pagado se llegó a conformar en un 50% con tarifa pura y un 50% con impuestos y tasas.

Al quitarse los subsidios y sincerarse los precios de las tarifas, esto llevó a que las facturas tuvieran un valor absoluto muy elevado, y más aún por la circunstancia de la existencia de ese 50% de tasas e impuestos que lo conforman.

Todo esto ha traído como consecuencia la queja de usuarios de muchos pueblos y ciudades tanto de nuestra provincia como del resto del país, lo cual generó en días pasados que el ERSEP decidiera tomar cartas en el asunto y establecer que los servicios se cobren por separado y limitando las tasas e impuestos que se cobren dentro de la factura de energía solo a aquellas que tengan que ver con el alumbrado público de los pueblos o ciudades en donde se provea dicho servicio.

Atento a ello se puede decir que es bueno que esto suceda porque ello va a obligar a establecer costos precisos de los servicios prestados, a evitar la situación de subsidiar algunos servicios con la rentabilidad de otros y esto va a permitir ser más eficientes a las entidades prestadoras.

Asimismo, las tasas e impuestos que se cobran deberán ser reemplazadas por otros medios de financiamiento, si es que ello aún no ocurrió; porque por ejemplo en el caso de nuestra ciudad, la tasa que se cobra junto al servicio energía se percibe para realizar aportes al Cuerpo de Bomberos Voluntarios y al Consorcio Caminero y fue pensada, en el caso de bomberos, en un momento en que no existían los subsidios a nivel nacional y provincial que en la actualidad percibe la entidad por importantes sumas de dinero; en tanto que lo cobrado por el Consorcio Caminero, debería ser absorbido por un mejoramiento en la tarifa que Vialidad Provincial le paga por los servicios de reparación de la red de caminos primaria, secundaria y terciaria que realiza.

Por otro lado sería deseable que lo mismo ocurra con los otros servicios y que esto sea imitado a nivel nacional con el precio del combustible, que se conforma con un 50% de precio neto de combustible y otro 50% entre el impuesto a la transferencia de combustibles, impuestos internos e IVA.

Si todo ello sucede, nuestro país estaría recuperando algo muy importante, la capacidad de poder establecer costos reales en insumos muy importantes para la producción nacional, mejorando la competitividad de los sectores más dinámicos de su economía y mostrando que en realidad los servicios no son caros, sino que lo caro es el tamaño de su sector público que esconde impuestos dentro del precio de los mismos. Lógicamente para ello hace falta un cambio sustancial en la política fiscal tanto sea tributario como de gastos de los diversos estamentos de la nación, las provincias y los municipios.