En economía, incertidumbre y volatilidad son «males»

Por Juan Carlos de Pablo - Economista

Ni los japoneses ni los finlandeses ni los argentinos saben con certeza qué les depara el futuro. Lo cual no quiere decir que el grado de incertidumbre sea igual en cada uno de los países mencionados. En economía la incertidumbre y la volatilidad son costosas, y por consiguiente convendría morigerarlas. ¿Qué puede hacer el gobierno de turno al respecto?

Sobre el particular conversé con el alemán Ludwig Maurits Lachmann (1906- 1990), quien a partir de 1948 enseñó en la Universidad Witwatersrand de Johannesburgo, Sudáfrica. Según Peter Lewin, «en su momento fue, probablemente, el profesor de economía más ilustre de Sudáfrica. Dictaba clases sin consultar notas, realizaba citas bibliográficas de memoria, muy rara vez utilizaba el pizarrón. Su manera de expresarse resultaba excéntrica. Al comienzo sus alumnos tendían a reírse, pero al poco tiempo se daban cuenta de que era extremadamente serio. Cada clase, aunque aparentemente improvisada, había sido perfectamente diseñada. Aunque parezca irónico, su influencia como profesor creció luego de su retiro».

-¿Qué quiere decir con eso de que vivimos en una «sociedad caleidoscópica»?

-Que una característica sobresaliente de la era capitalista es el cambio rápido y acelerado, con el cual las unidades económicas no solo son confrontadas, sino más bien bombardeadas. Vivimos en una sociedad donde momentos de orden, seguridad y belleza se entremezclan con súbitas desintegraciones y un torbellino que nos transportan a otra estructura. En tal sociedad las fuerzas equilibradoras operan con lentitud, especialmente cuando buena parte del equipo de capital es durable y específico, siendo dominadas por los cambios inesperados antes de que esas fuerzas hayan surtido efecto.

-¿Reconoce a alguien que también haya adoptado su postura?

-A George Lennox Sharman Shackle, por ejemplo, quien en su autobiografía afirmó que «los creativos son todos soñadores. Incertidumbre es lo que tiene que enfrentar quien toma una decisión cuando su acto es único, lo que hace es crucial y el resultado de su decisión destruye la posibilidad de volver atrás. El mundo de la elección comienza con una tarea de imaginación. Las expectativas son imaginación, el impulso original, el fuego vital. Así concebidas, son totalmente ajenas a un número único, correspondiente a cada proyecto de inversión».

-Me suena a apología de la ignorancia.

-Nada que ver, lo que no hay que hacer es pensar que porque los números referidos al futuro se presentan en formato atractivo son ciertos.

-Incertidumbre y volatilidad, ¿son siempre males?

-No. Si Dios nos comunicara todo lo que nos va a ocurrir antes de morir, así como la fecha de fallecimiento, arruinaría el resto de nuestras vidas. En este caso, la incertidumbre es un bien. Otro ejemplo: si supiéramos de antemano qué equipo ganará el Mundial de fútbol de 2018, perdería la gracia.

-¿Y en el caso de la volatilidad?

-Estamos acostumbrados a pensar que cuanto menor sea la varianza de una variable, mejor. No siempre. Playboy fue un éxito porque a los varones no les gusta que todas las mujeres se cubran la misma proporción de sus cuerpos, prefiriendo que algunas se tapen todo y otras, lo menos posible.

-No se haga el gracioso.

-Lo que quiero significar es que se trata de excepciones. En economía al menos generalmente es conveniente reducir la incertidumbre y la volatilidad.

-¿Por qué?

-Porque facilita la toma de decisiones. Quien fabrica un producto y lo vende en un país más previsible, no tiene que mantener tantas materias primas, ni tantos productos terminados, en su inventario. Todo lo cual reduce los costos. En un país menos volátil los deudores que quieren honrar sus deudas no viven con el «Jesús» en la boca, pendientes de cada noticia.

– Entiendo.

-Pero no se trata simplemente de soplar para hacer botellas, decían las abuelas. Ni la reducción de la incertidumbre ni la de la volatilidad se declaman o se postulan; particularmente en un país como el suyo, cuyos habitantes tienen una sensibilidad especial, en función de su pasado.

-¿Qué quiere decir?

-Que los argentinos no van a dar por cierta una meta gubernamental simplemente porque fue anunciada, sino que la van a escuchar, pero también van a pensar y van a actuar en consecuencia.

-¿Qué implicancia tiene esto para los funcionarios?

-Que si quieren reducir la incertidumbre y la volatilidad tienen que plantear futuros creíbles.

-Deme un ejemplo.

-La meta de inflación para 2018, fijada en 15%. No conozco nadie que hoy esté promocionando la venta de un bien, a entregar a fin de este año, aceptando cobrar contra entrega, determinando el precio de diciembre de 2018, multiplicando por 1,15 el precio que el producto tenía en diciembre del año pasado.

-¿Y?

-Pero si esto es así, ¿en el nombre de qué se piensa que los dirigentes sindicales van a acordar aumentos salariales de 15%, sin la «cláusula gatillo», como se conoce la indexación? Muy probablemente las autoridades terminarán flexibilizando esta postura, y espero que los argentinos no tengan que sufrir medidas de fuerza en el mientras tanto.

-Don Ludwig, muchas gracias.