El mercado, con sus cotizaciones, demostró que no cree que Axel Kicillof mande a la provincia de Buenos Aires al default

Como era esperable, tras el anuncio del gobierno bonaerense hubo caídas en bonos y acciones pero sin dramatismos ni números extremos.

15-01-2020 – El cierre de los mercados no pareció una escena de la película “El día que vivimos en peligro”. Por el contrario, después de un mal comienzo, los precios de los bonos de la deuda, incluidos los de la provincia de Buenos Aires, no tuvieron grandes sobresaltos.

Sí fueron afectados, y es una señal a tomar en cuenta, los bonos del Tesoro en pesos que bajaron 6% y, por lo tanto, aumentaron su rendimiento. El problema será cuando venzan. La desconfianza por el anuncio del Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, obstaculizará la renovación de esos papeles por la falta de oferta de inversores privados que desearán disminuir su cartera de activos argentinos.

Pero todo indica que el misil bonaerense no despegará y el bono se pagará. No van a dejar caer un plan económico por no pagar USD 275 millones, cuando la compañía aérea estatal perderá USD 700 millones.

Todo parece parte de un juego. El gobierno parece buscar conmiseración de los acreedores con esta jugada. Es decir que no se sienten a la mesa de la negociación de la deuda con pretensiones elevadas porque les van a mostrar los bolsillos vacíos.

Pero en ese juego no se puede entrar sin fichas porque si la situación se prolonga se puede trasladar a un retiro de los depósitos en dólares de los bancos, a una disparada de la inflación, a una caída del consumo y, como se vio con los bonos en pesos, a una suba de las tasas de interés con la consiguiente retracción de la producción de bienes que afectará al empleo. En otras palabras: adiós «plan Solidaridad”, bienvenido «plan Sálvese quien pueda”.

Pero, curiosamente, los dólares alternativos no reaccionaron. Tampoco fue tan elevada la caída de bono de la polémica, el BP21, que perdió 5% en el día y el que le sigue, el BP22, terminó 3,5% abajo.

Es que el mercado ve tan absurda una medida que podría propagar el default entre todas las provincias con la velocidad de un tsunami, que no la cree plenamente. Se cubren, pero no de manera exagerada.

Por eso el riesgo país aumentó solo 36 unidades a 1.854 puntos básicos (+1,4%). Los bonos de largo plazo estuvieron equilibrados y los más cortos como el Bonar 2020 y el 2024 tuvieron pérdidas no mayores a 2%. O no fueron demasiados los tenedores que quisieron deshacerse de estos bonos, o hay compradores de ocasión que esperan el rebote cuando se solucione el pago de vencimiento de la deuda provincial.

El dólar MEP o Bolsa, el referente del mercado, bajó 0,8% a $79,27 ayudado por la caída de los precios de los bonos con que se hace la triangulación. El contado con liquidación subió 0,2% a $ 81,09, casi al mismo precio que el dólar solidario.

En cambio, el dólar libre fue más buscado y aumentó $2 a $79 con escasas operaciones de lo que en la jerga del mercado se conoce como “chiquitaje”, es decir el comprador que se lleva montos muy bajos.

En bancos y casas de cambio, la divisa subió 1 centavo a $62,97. En la plaza mayorista hubo otra historia. La oferta de dólares fue muy escasa. En el mercado se operaron apenas USD 234 millones y el Banco Central aprovechó para venderle divisas a exportadores y a quienes deben pagar obligaciones en el exterior. En total se deshizo de USD 60 millones que permitieron que el dólar cerrara a $ 60,07 (+3 centavos). Con esta colocación de dólares, siguió absorbiendo el exceso de pesos que hay en la plaza. No hay ninguna generosidad en esta venta de divisas.

De esta manera, sumando los pagos al exterior y la leve caída del oro en el mundo, las reservas bajaron 239 millones a USD 45.076 millones.

La Bolsa, el altar del riesgo, sintió el impacto y el S&P Merval, el índice de las acciones líderes perdió 0,91% con casi $900 millones negociados. El volumen operado fue importante.

Los bancos, por supuesto, pagaron el precio del conflicto porque son los que más bonos tienen en sus carteras. Por eso Supervielle perdió 3,31%; BBVA, 3.01% y Macro, 2,98%. No debería extrañar que en pocos días vuelvan los compradores a los bancos, porque cuando se resuelva el conflicto volverán a subir los bonos.

Las compañías de servicios púbicos aportaron lo suyo al déficit de las acciones líderes. Transportadora Gas del Sur bajó 4,39% y Transportadora de Gas del Norte, 4,29%.

Los ADR’s en Wall Street -certificados de tenencias de acciones que cotizan en dólares- terminaron en rojo. Solo cuatro papeles cerraron en terreno positivo.

Una de las bajas más importantes fue la de MercadoLibre (-5,65%), seguida por Cresud (-5,28%) y Central Puerto (-3,49%).

Para hoy se esperan sorpresas. Nadie cree que el Gobierno siga sosteniendo este conflicto que va a recalentar el dólar, las tasas y le va a dificultar la renovación de los próximos vencimientos en pesos. Por supuesto, puede tener impacto directo en la inflación y el consumo que todavía no ha aparecido en la magnitud que se esperaba.

El esquema pone en peligro toda la estrategia que se tenía hasta el final de la negociación de la deuda. Ya nadie cree que termine el 31 de marzo y que este hecho le aporte la solución amigable que pregonaban hasta hace unos días.

Fuente: Luis Beldi – Infobae