El gobierno cambia déficit primario por déficit financiero

20/09/2018 – Nuevas señales está mandando el gobierno en lo que tiene que ver con la política monetaria en esta semana. El recambio de las LEBAC por las LECAP cambia la estructura de deuda del Estado, incrementando las obligaciones del tesoro nacional, que también aumenta la carga financiera de la misma, ya que estas letras emitidas a plazo de entre 150 y 375 días devengan un interés capitalizable del 4% mensual; es decir una tasa efectiva superior al 50%.

Este nivel de tasas ha propiciado el ingreso de capitales golondrinas nuevamente, lo cual genera y trae aparejado los mismos riesgos de enfrentar idénticos problemas que nos llevaron a la situación actual.

No se entiende demasiado esta decisión del ejecutivo nacional, ya que debería tratar de hacer todo lo contrario, es decir que la economía sea lo más competitiva posible. Si el tipo de cambio no acompaña a la inflación, la apreciación cambiaria trae como correlato problemas en la balanza comercial nuevamente por la importación de bienes y servicios como por ejemplo la salida de divisas por turismo o compras de bienes en el exterior.

Además el incremento del stock de letes y lecap con altas tasas de interés como las pactadas, refuerza la situación actual de retracción del nivel de actividad y reaviva el carry trade, es decir el ingreso de divisas para convertirlos en pesos y ganar mucho dinero por las altas tasas de interés en términos reales.

Asimismo si se da esta apreciación de la moneda va a afectar al sector agropecuario y al sector exportador en general sobre todo por la aplicación de las retenciones; ya que la aplicación de las mismas puede realizarse siempre y cuando se mantenga un tipo de cambio real alto, que le da mucha competitividad a la economía nacional y le permite generar recursos tributarios en forma rápida al estado.

El cambio de lebac por lecap manteniendo un esquema de altas tasas de interés genera una mayor carga de intereses a pagar por parte del Tesoro Nacional, es decir incrementa el déficit financiero obligando a generar mayor esfuerzo fiscal para pagar los servicios de la deuda; además que no corrige el problema de las vulnerabilidades de la economía nacional a shocks externos como por ejemplo puede ser una suba en la tasa de interés de la Reserva Federal de los EE.UU.

Es decir se cambio el emisor de la deuda, pero los problemas estructurales siguen siendo los mismos, agravado por la intención del gobierno de atrasar el tipo de cambio del dólar, mantener altas tasas de interés, altos niveles de encajes bancarios y alta presión impositiva, un verdadero coctel anticrecimiento.

Por el Cr. Gustavo Peretti –