El esfuerzo fiscal, una historia conocida en tiempos de crisis

Los principales referentes políticos y económicos de la oposición vienen planteando e instalando en los medios la posibilidad de pagar la deuda copiando la reestructuración que realizó Uruguay en el año 2003.

03-10-2019 – Los principales referentes políticos y económicos de la oposición vienen planteando e instalando en los medios la posibilidad de pagar la deuda copiando la reestructuración que realizó Uruguay en el año 2003. Que ya está hablado con los inversores internacionales, muchos de los cuales ya desfilaron por las oficinas de la calle México de Alberto Fernández acercando propuestas.

Argentina cosechó un magro superávit fiscal primario en los primeros meses, un requisito necesario, pero no suficiente para afrontar una carga de intereses por el pago de la deuda que se incrementó un 590% de un año a otro medido en el último mes medido en pesos por la devaluación y el incremento en el nivel de deuda. El pago de intereses requerirá de al menos 4 puntos porcentuales sobre el PBI, una tarea ardua de alcanzar con tantas necesidades insatisfechas, aumento de la pobreza y sobre todo una economía que sigue contrayéndose en el marco de una recesión que se agravó luego de conocido los resultados de la elección primaria.

Plantear la factibilidad de un reperfilamiento y no una reestructuración requerirá que Argentina cuente con un agresivo programa fiscal con un superávit primario que cubra los intereses, tal como ocurrió en Uruguay en el año 2002, que reperfiló exitosamente su deuda con acreedores externos con alargamiento de plazos y sin quita de capital o intereses.

Lo vemos difícil, sino imposible sin al menos una quita de capital e intereses con un año de gracias y un esquema step-up o de incrementos en los cupones escalonados.

Las condiciones internacionales de baja en la tasa de interés de referencia de la mayoría de los bancos centrales ayuda, pero Argentina se encuentra envuelta en su propio ciclo.

Repasemos los casos históricos exitosos que se hicieron todos ellos a costa de mucho esfuerzo fiscal que descontamos Argentina deberá encarar junto a reformas estructurales para poder tener mayor solvencia a futuro.

Uruguay

Realizó un “reperfilamiento” amistoso con sus acreedores en el momento en el que atravesaba una crisis de deuda derivada tanto de los problemas de la Argentina (tras el estallido de la Convertibilidad) como por problemas en su producción agropecuaria, entre otros factores. Ante la imposibilidad de cumplir con los servicios de deuda, se les propuso a los acreedores postergar los vencimientos sin quita de capital y manteniendo la misma tasa de interés. La amenaza de un desordenado default como el que había declarado la Argentina ayudó a su aceptación y se evitaron así los conflictos y el aislamiento que genera un default.

Desde el 2003 a la actualidad Uruguay crece en forma ininterrumpida al 4,7%promedio anual le permitió reducir la tasa de pobreza del 40% en el 2003 al 8% de la población en la actualidad.

Pero para lograr estos resultados, las administraciones uruguayas realizaron políticas fiscales estrictas, con una pronunciada contracción del gasto público, en particular de salarios y jubilaciones, aunque se enfocó en el rubro inversiones. Se sumó la aplicación de una política de ajuste de las tarifas públicas orientada a mejorar el resultado financiero de las empresas estatales. También bajó el personal ocupado por los incentivos al retiro anticipado dispuestos y tuvo lugar una pronunciada disminución de las horas extras. Se implementaron mejoras en la administración tributaria.

Los datos de la CEPAL arrojan que entre los años 2003 y 2007 tuvo superávits primarios –es decir, el resultado antes del pago de intereses de deuda– equivalentes al 2,3% del PBI promedio anual y entre el 2008 y el 2012 los excedentes primarios fueron 1,3%: es decir hubo una década de superávit fiscal.

Ucrania

En marzo de 2015 el Fondo Monetario Internacional y Ucrania reemplazaron el “Stand- By Agreement” por un acuerdo de tipo “Extended Fund Facility”, que fue acompañado por un requerimiento a los tenedores de deuda externa ucraniana: aceptar una reestructuración para que el FMI continúe con su apoyo financiero. La reestructuración se negoció entre el Ministerio de Finanzas de Ucrania y un comité formado por los principales cuatro fondos privados en posesión de deuda pública. Las cláusulas de acción colectiva, llevaron a que no haya holdouts privados.

El proceso de reestructuración se basó en los tres objetivos fijados por el FMI:

  • i)Balance de pagos: buscaba generar un ahorro en las amortizaciones de deuda externa soberana y garantizada por USD 15.300 millones durante el período del EFF;
  • ii)Sostenibilidad de deuda, que implicaba una disminución del ratio de deuda a PBI por debajo de 71% hacia 2020;

• iii)Capacidad de pago, que buscaba mantener las necesidades de financiamiento externas brutas en 10% del PBI promedio para el período 2019-2025, sin superar el 12% en cualquiera de los años.

Rusia, tenedor de 3.000 millones de dólares, no aceptó la reestructuración. Los términos de la reestructuración incluyeron una postergación de los vencimientos, mediante nueve series de bonos con maturities en los años comprendidos entre 2019 y 2027 vs. vencimientos entre 2015 y 2023 previamente.

Adicionalmente, se realizó un recorte del principal del 20%, y una capitalización sin recorte de los intereses devengados. Todas las series de bonos fueron asignadas un cupón de 7,75% vs. un cupón promedio de 7,2% para los bonos previos. Asimismo, se otorgaron cupones PBI, con pagos potenciales entre 2021-2040, si se superara un umbral de PBI nominal y un crecimiento real del PBI por encima del 3%.

Ucrania implementó reformas para saldar la deuda con el FMI, entre las que se incluyeron subas de tarifas energéticas, el precio del gas subió un 50%, reformas en la gestión de empresas estatales, las instituciones públicas despidieron a 24 mil de sus 249 mil empleados y se suprimieron los complementos a las pensiones para funcionarios, jueces y militares, sumado a una reestructuración del sector bancario.

El déficit fiscal se detuvo en torno al 2,4% del PBI y el resultado de cuenta corriente mantiene un saldo negativo del 2,5% del PBI desde 2016.

Portugal

Anunció un programa de austeridad 2011-2014 con la Comisión Europea, el FMI y el BCE, la denominada “troika”, a cambio de un rescate de 78.000 millones de euros. A cambio, el gobierno de centroderecha hizo fuertes recortes del gasto en salud, educación y beneficios sociales y redujo pensiones estatales, es decir que le siguieron años de sufrimiento económico: subieron los impuestos y en el sector público se amplió el horario laboral y se congelaron el salario mínimo, los sueldos, la contratación de personal, y los ascensos. No fue ningún milagro, sino un fuerte ajuste.

Se bajaron los sueldos de los empleados públicos en hasta 23%, congelándolos después, y en hasta 15% los del sector privado. La nómina de trabajadores estatales se redujo cerca de un 20%. Aumentaron las horas de trabajo, en 5 horas a 40, y, también, la edad de jubilación. Además, subieron impuestos como el IVA, pasó de 21% a 23%, aunque luego redujeron drásticamente “Ganancias” para los que invirtieran en el país. Aumentaron las tarifas de servicios públicos y comenzaron un proceso de privatizaciones. Así, redujeron el gasto público respecto del PBI desde 51,8% en 2010 a 44,8% en 2016. El déficit fiscal bajó de 11,2% del PBI en 2010 a 2% en 2016, por debajo de la meta acordada; y, en 2018, a 0,5%. En tanto, la deuda pública pasó desde un 96% del PBI en 2010 a un máximo en 2014 de 130% para bajar a 121% en 2018.

Además, en 2013 se hizo una gran reforma laboral para facilitar la contratación de empleados por parte del sector privado, lo que logró bajar la elevada tasa de desocupación, el cual pasó de 17,4% en enero de 2013 a 10,1% a fines de 2016 y a 6,6% a fin de 2018. Se redujeron las indemnizaciones por despido de 30 a 20 días por cada año de trabajo y se eliminó el mínimo de 3 meses por despido, se redujo la cantidad remunerada por las horas extras y se implementaron 150 horas extras a disposición del empleador sin remunerar para que las pueda utilizar en cualquier época del año, se escindió el subsidio por desempleo y se suprimieron los tres días de vacaciones que les daban a los empleados de recompensa por no haber faltado nunca. El resultado fue que tras tres años de caída del PBI de cerca de un 7%, la economía empezó a reactivarse en 2013 y terminó incrementándose casi un 10% hasta 2018.

Decenas de miles de empresas quebraron durante la peor recesión en casi 40 años, dejando a más del 40% de los menores de 25 años fuera del mercado laboral. Emigraron cientos de miles de trabajadores capacitados y mayormente jóvenes, una pérdida de más de 4% de la población activa entre 2008 y 2016.

Grecia

Arrancó a fines de 2009 y en abril de 2010 una calificadora de riesgo le puso un rating debajo del grado de inversión, convirtiéndose en el primer país en la eurozona que recibió un plan de ayuda internacional de 110 000 millones de euros, prestados por catorce estados miembros de la eurozona representados por la Troika. Desde mayo de 2010, el gobierno de Grecia ha estado implementando un programa de ajuste macroeconómico para acceder a la asistencia financiera que implicó recortes en el gasto y el empleo del sector público, ampliación de la desregulación del sector privado, aumento de impuestos, privatizaciones y cambios estructurales.

El programa de austeridad estaba dirigido para reducir el déficit público del 12,7% del PBI hasta el 2% en 2013. Recién para la cuarta revisión del programa de rescate se dio una leve mejoría en la economía griega, con un superávit primario de las cuentas del Gobierno tanto en 2013 y 2014 con una disminución de la tasa de desempleo y el retorno al crecimiento en 2014. Se dieron reformas tributarias y ajustes al gasto gubernamental.

El plan de austeridad griego incluyó recorte de salarios. La UE emplaza a Grecia a presentar en el plazo de un mes un plan con medidas concretas para reducir en cuatro puntos el déficit público en 2010, desde el 12,75% del PBI hasta el 8,7%. Se congelaron los salarios de los funcionarios durante al menos tres años. Los bonus de los funcionarios se vieron reducidos un 8%, mientras que a los funcionarios del sector que no recibieron bonificaciones se les reduciría el sueldo en un 3%. Se congelaron las nóminas públicas durante tres años.

Se facilita el despedido, con una indemnización menor a la entonces existente.

Los jubilados griegos perdieron también su 13º y 14º paga si sus pensiones superaban los 2.500 euros mensuales. Se estableció una edad mínima de jubilación de 60 años. Desde 2011 se equiparó la edad de jubilación para hombres y mujeres, con un ajuste de tres años.

Se dio una reducción del número de municipios y entidades administrativas locales de 1.300 a 340 para ahorrar costes operativos.

El Gobierno decidió hacer también recortes en diversas partidas de gastos. Y se aumentaron algunos impuestos, con el objetivo de disminuir la deuda. Aumentó el IVA en dos puntos adicionales hasta el 23% y suba de 10 puntos porcentuales los impuestos sobre tabaco, alcohol y combustibles. Se impone un impuesto especial a las empresas con grandes beneficios, y se establecen nuevas medidas impositivas a compañías relacionadas con el mundo del azar, a los productos de lujo y a la propiedad inmobiliaria.

El Estado vendió o redujo su presencia en empresas semipúblicas o públicas y se liberalizan los sectores de la energía y el transporte.

El FMI todavía tiene pendiente el desembolso de una cuota de 5.400 millones de dólares para la Argentina, que llegaría recién después de las elecciones del 27 de octubre. La quita a privados podría entrar en ese esquema de negociación. Excluida la deuda de corto plazo reperfilada, la deuda en bonos asciende a un equivalente a unos 105.000 millones de dólares restantes, sobre una deuda pública total al actual tipo de cambio de unos 307.000 millones. El FMI debería avalar una posible quita a privados si quiere asegurarse a futuro el recobro de su propio desembolso que alcanzaría los 57.000 millones en uno año.

Fuente: Darío Sptsein – Ambito Financiero