El desafío para 2018

Por el Lic. Osvaldo Giordano - Ministro de Finanzas de la Provincia de Córdoba

El hecho político más destacado del año 2017 fue el tratamiento legislativo de la nueva fórmula para la movilidad previsional de ANSES. Más allá de que el desenlace tuvo al oficialismo sancionando la ley, el tema aún genera enojos, dudas e incertidumbre. Sin minimizar ni subestimar estos sentimientos y opiniones, creo que lo más importante que deja esta experiencia puso en evidencia el enorme camino por delante que tenemos como sociedad para abordar con seriedad y racionalidad temas estratégicos.

Me permito resaltar los tres rasgos que, a mi juicio, subyacen como desencadenantes de la crisis:

Mediocridad. El debate se centró sobre una fórmula que muy pocos leyeron y entendieron. Mucho menos evaluaron cómo se vino aplicando en los últimos años, ni cómo impactan sobre su aplicación a futuro los cambios que se vienen dando en la política tributaria y previsional.

Violencia. Los actos de vandalismo en la calle son un tema complejo para abordar, pero cuando la intolerancia y la violencia son desplegadas desde personas que ocupan posiciones de representatividad ciudadana y asumida como una manera de hacer política no hay antídoto o solución.

Hipocresía. Pareciera que no hay límite para el oportunismo de proclamar lo que considero que más me conviene sin ningún tipo de autocrítica por lo que hice y dije en el pasado en cuanto a estos temas.

Para que las instituciones democráticas den buenos resultados se necesita estudio y análisis de los actores más influyentes; tolerancia, respeto y amplitud para la búsqueda de consensos. No hay atajos. Si hacemos todo lo contrario a lo que son las buenas prácticas democráticas el resultado previsible será la decadencia. Por eso creo que la crisis desencadenada por la fórmula de movilidad es aún más trascendente de lo que parece.

Si fracasamos al abordar un tema puntual como el de la movilidad, ¿Qué chances tenemos de asumir con seriedad las reformas más estructurales y de fondo que pide a gritos un sistema previsional que va camino al precipicio? ¿Cómo enfrentar los otros desafíos pendientes?

El gobierno cerró el año anunciando que relaja las metas de reducción de la inflación. Aunque el sinceramiento es importante para tener previsibilidad, no deja de ser un acto de resignación. Frente a las resistencias e incapacidad para ir más rápido en el ordenamiento del sector público se adopta la menos peor de las alternativas. Esta opción no es gratis. Sincerarnos a la inflación es resignarnos a más pobreza.

Nuestro país tiene las condiciones para darle a cada uno de sus habitantes la oportunidad de progresar. Eso le da fundamentos al optimismo, y nos alienta a abordar el año con renovadas esperanzas. Pero tenemos que evitar caer en la tentación de los planteos voluntaristas. Resulta muy sugerente que otros países con menos potencialidades han logrado importantes avances gracias a su compromiso y el respeto a las instituciones. Por eso, estoy convencido de que el principal desafío para el año 2018 es trabajar mancomunadamente en la construcción de un mejor Estado a través de actitudes adultas, reflexivas, basadas en argumentos que permitirán un mejor funcionamiento de la democracia.

Fuente: Fan Page Lic. Osvaldo Giordano