El costo de dejar en manos de los políticos el futuro de los haberes jubilatorios

Una vez más un gobierno cambia la fórmula de ajuste de los beneficiarios del sistema previsional con el argumento de mejorar los ingresos, pero en realidad responde a las limitaciones fiscales

Por Roberto Cachanosky - Economista

24-11-2020 – Los políticos se creen capaces de encontrar la fórmula mágica que permita que los jubilados mejoren su nivel de pobreza en el que fueron sumergidos en el mismo momento en que Otto Bismark inventó la jubilación de reparto.

En efecto, el entonces Canciller Otto Von Bismark estableció las jubilaciones de reparto en 1889 para frenar los disturbios que empezaban a hacer los comunistas en Europa en general y Alemania en particular. La edad para acceder al beneficio era de 70 años, pero la esperanza de vida en esa época era de 35 años para los hombres y 38 para las mujeres. En otras palabras, Bismark recaudaba pero no pagaba jubilaciones porque la gente se moría antes. El primer gran estafador del sistema previsional.

Mucha agua pasó bajo el puente desde entonces y ahora la esperanza de vida se estiró y todos los sistemas jubilatorios de reparto están en crisis. En el caso argentino, el régimen previsional directamente estalló cuando el kirchnerismo introdujo dentro del sistema de reparto a 3,5 millones de personas que no habían aportado. Por eso tienden a buscar que todos ganen la mínima.

Los que aportaron no sólo tienen que bancar a los que no aportaron, sino que en el caso de las escalas mayores además son castigados con incrementos menores al resto de beneficiarios. Igualan hacia abajo en nombre de la solidaridad.

Si se mira la evolución de las jubilaciones mínimas medidas en dólares al tipo de cambio blue, en diciembre de cada año y a dólares constantes surge una notable fluctuación.

Tomando los datos de los últimos 25 años, las jubilaciones mínimas, las que más peso tienen en el sistema, a diciembre de cada año estuvieron en los niveles más bajos en 2002 con Duhalde, en 2003 con Néstor Kirchner y ahora con Alberto Fernández. Se toma el dólar libre porque es el equivalente a dólar de mercado y dado que el oficial suele ser regulado por los gobiernos para disimular la depreciación del peso.

¿De qué dependen las jubilaciones para su ajuste? ¿En función de qué variable se determinan los haberes mínimos? En primer lugar, al ser un sistema de reparto, es bueno recodar que en ese sistema no se ahorra para el momento del retiro. Los que están en actividad, junto con las empresas que los contratan, pagan un impuesto para mantener a los que se han retirado de la vida laboral y a los que se sumaron por regímenes especiales y moratorias. En definitiva, no es un sistema de ahorro.

Si las jubilaciones son función de los aportes que hacen los que están en actividad, el sistema nunca cerrará si se los ajusta por lo que se recauda o por inflación. Los haberes a cobrar van a depender de:

1) El porcentaje que de impuesto que pague cada persona en actividad y las empresas sobre la nómina salarial;

2) El nivel de salario real;

3) La cantidad de personas en actividad por cada jubilado que paguen el impuesto y no estén en el mercado informal; y

4) La tasa de desocupación.

A mayor tasa del impuesto que se cobra sobre la nómina salarial, mayor es el estímulo por evadir y más perjudicados los ingresos del sistema previsional.

Con las actuales tasas de impuesto que pagan los trabajadores en actividad y las empresas, se necesitan 4 ocupados en blanco por cada jubilado. En agosto había casi 9 millones de personas que trabajaban en relación de dependencia en el sector privado y en el sector público. Jubilados y Pensionados que aportaron al sistema previsional suman 3,1 millones y otros 3,6 millones los beneficiarios que no aportaron. En otras palabras, hay 1,3 personas en actividad por cada jubilado y pensionado.

Pero, además, la caída de los ingresos reales ha sido de tal magnitud por la inflación, la disparatada cuarentena eterna y la bajísima tasa de inversión, determinaron que lo aportes y contribuciones sean cada vez más bajos en valores constantes. Es decir, fruto del populismo reinante, los salarios reales caen por baja productividad del trabajo, dada la escasa inversión, y por efecto de la inflación.

En síntesis, quien crea que le va a solucionar el problema a los jubilados por los bajos ingresos que perciben, directamente le estará mintiendo descaradamente.

Al más que duplicar la cantidad de beneficiarios, el kirchnerismo condenó a los jubilados actuales y futuros a la pobreza. Si fue por ignorancia o deliberadamente no se sabe, pero nadie que sepa un mínimo de cómo funciona el sistema previsional hubiese hecho semejante barbaridad sabiendo que no se podía financiar si no era igualando hacia abajo. Es decir, perjudicando a los que habían aportado durante los años de su vida laboral.

Si a eso se le agrega la baja tasa de inversión que se traduce en muy bajos salarios reales y en alta tasa de desocupación por las empresas que cierran y se van del país, es inevitable que los jubilados cobren mendrugos.

En definitiva, con el sistema previsional, que ya de por sí es fiscalmente inviable en cualquier parte del mundo, el kirchnerismo está haciendo lo mismo que hace con el resto de la economía. Le quita ingreso a los que más aportaron al sistema para ir igualando hacia abajo para poder extender la cobertura a quienes no aportaron.

Foco de pobreza

Este sistema previsional no tiene solución posible. Los políticos, que se erigieron en salvadores de los humildes, los condenaron a la pobreza más indigna. Los políticos se arrogaron el monopolio de la benevolencia y le dijeron a la gente: “todos ustedes son estúpidos e imprevisores, así que yo me voy a encargar que cuando llegue el momento de su retiro tengan una jubilación digna. Denme parte de sus ingresos que yo, el supremo, me encargaré de administrarles los ahorros para que no sean indigentes cuando se jubilen”.

El resultado está a la vista. Los políticos “solidarios” viven como reyes y los jubilados sumergidos en la pobreza más indigna.

Es hora de pensar en la forma en que cada uno se haga responsable de su futuro y prevea para su futuro.

Fuente: Infobae