El cobro del estacionamiento por parte de los municipios

Gustavo Peretti - Contador Público UNC - MP 10.11828.5

En varias ciudades de nuestra provincia, algunas vecinas a la nuestra, es común el cobro de una tarifa para poder estacionar en diversos lugares de mayor circulación de automóviles, que a la postre se constituye en un mero instrumento de recaudación ya sea para el estado o para empresas particulares que suele esconderse detrás de una escusa de ordenamiento del tránsito y del estacionamiento.

Si se toma en cuenta que para cobrar una tarifa debe existir la contra prestación de un servicio, resulta extraño e injusto la auto exclusión de responsabilidades por parte de quienes cobran el estacionamiento en cuanto a la seguridad de los vehículos estacionados en la vía pública. Pareciera que lo único que se ofrece es el lugar para estacionar, libre de toda responsabilidad del estado en cuanto al cuidado de los bienes de terceros estacionados en un lugar que se debe pagar para poder utilizar.

Algunos alegan que el cobro del estacionamiento se realiza para desalentar el mal estacionamiento y el exceso de circulación de vehículos en las zonas céntricas o de tránsito muy congestionado de algunas ciudades, sin embargo el control de esta situación es una obligación del poder de policía que le pertenece al estado y si se quiere desalentar el uso excesivo del automóvil debería existir un servicio público de transporte bien organizado.

Cabe aquí reflexionar si la prestación indivisible de servicios, que son obligatorios por parte de los estados locales, genera el derecho del cobro de todo tipo de tasas con el único fin de incrementar ingresos que logren contener el crecimiento de los gastos por encima de la posibilidad de financiamiento.

Si además esto no significa un incremento del costo que los ciudadanos deben soportar para financiar las actividades del estado.

Si no es hora de revisar el cobro de estas tarifas para generar alivio en el gasto familiar, que para aquellas personas que lo utilizan a diario significa mucho dinero, generando así una mayor disponibilidad de sus ingresos para aumentar el consumo como motor del despegue de la economía.