Dujovne recibió nuevamente a economistas para analizar economía y medidas a tomar

OTRA RONDA DE CONSULTAS EN HACIENDA CON ECONOMISTAS. APOYO A ACUERDO FMI Y VETO PRESIDENCIAL. El ministro recibió criticas por inflación y crecimiento. Pero se habló también de efectos positivos de la devaluación en la industria local.

Marina Dal Poggeto, Dante Sica, María Castiglioni, Marcos Buscaglia y Daniel Artana estuvieron ayer en el salón Belgrano, de Hacienda.

31-05-2018 – Nicolás Dujovne parece ya sentirse cómodo en su rol de anfitrión de excolegas. El ministro volvió ayer a abrir el salón Belgrano, del Palacio de Hacienda, para recibir a economistas que lo ayuden a discernir sobre la realidad en una suerte de «brain storming» fiscal y financiero. Esta vez fueron Marcos Buscaglia, Marina Dal Poggeto, Dante Sica, Daniel Artana y María Castiglioni los que aceptaron la iniciativa quienes, escalonadamente, tuvieron la oportunidad de presentarle al funcionarios las debilidades y, por qué no, fortalezas del plan que el Gobierno de Mauricio Macri está aplicando. Aclarando que no tenía margen para comentar sobre el contenido y la verdadera cercanía del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pasada esta primera desilusión, Dujovne comentó sin embargo que estaba confiado en que las negociaciones con el organismo serán exitosas y, siempre sin perder la tranquilidad, abrió el juego a los visitantes para que cuenten, sin censura, su visión de la realidad. En comparación al encuentro de la semana pasada, donde Dujovne había sido anfitrión de Pablo Guidotti, Miguel Kiguel, Miguel Angel Broda, Miguel Bein y Ricardo Arriazu, el ministro puede haberse sentido ayer más contenido. Si bien se repitieron las visiones pesimistas sobre la marcha de las principales variables de la economía para este año, los nuevos invitados le dieron una visión algo más optimista sobre los efectos de la devaluación del peso en algún sector industrial. Esto, además de apoyar al Gobierno de Mauricio Macri en la necesidad de eventualmente vetar la ley de tarifas de servicios públicos que en la madrugada se aprestaba a aprobar el Senado. Y coincidiendo con los visitantes de la semana anterior, todos bendijeron el acuerdo que está negociando el país con el FMI, más por los efectos que podría traer no lograrlo que por los eventuales beneficios de tenerlo en práctica.

El temario general puesto sobre la mesa del salón Belgrano del Palacio de Hacienda fue similar en los dos encuentros, como también las conclusiones.

Crecimiento. Los cinco visitantes de ayer coincidieron en que este año habrá que moderar las expectativas de crecimiento. Al igual que el quinteto de la semana pasada, todos afirmaron que las expectativas para 2018 deberán acomodarse entre el 1% y el 1,5% de crecimiento con un tercer trimestre del año donde se vivirán a pleno las consecuencias de la corrida cambiaria de mayo en la economía real. La recomendación fue que el Gobierno debería concentrarse en que la caída no se extienda al cuarto trimestre, para que el oficialismo pueda defender el dato de una economía en crecimiento durante dos años seguidos. Este era hasta la corrida uno de los hits de Cambiemos, y la intención oficial es defender a rajatabla esta meta.

Devaluación. A diferencia de la reunión de la semana pasada, en la de ayer Dujovne recibió algún guiño sobre los efectos positivos de la devaluación en la economía real. Los presentes le mencionaron que el tipo de cambio actual, si se mantiene en su competitividad en el tiempo, podría producir mejoras en sectores concretos como los productores de bienes exportables y los altamente expuestos a la competencia externa. Dentro de los primeros se menciona al agropecuario y algunas economías regionales como el Alto Valle y Mendoza. También a la minería, el energético y, en parte, a la automotriz. Entre los que se favorecerían por una menor competencia externa se mencionaron a los textiles, el calzado y algunos alimentos. Se habló además del turismo, que podría generar ya en las vacaciones de invierno más ingresos de divisas que salidas por viajes al exterior.

Inflación. En este capítulo, los visitantes de ayer fueron igual de pesimistas que los de la semana pasada. Todos hablan de la posibilidad de un empate contra el 24,8% del año pasado, como único potencial logro del Gobierno. Ninguno mencionó la posibilidad de un número cercano al 20% y se habla del peligro concreto de un porcentaje superior al de 2017. Todos coincidieron que para definir el resto del año habrá que analizar lo que suceda en mayo y junio. Hubo cierta contención ante la posibilidad que el efecto pass through no sea alarmante en los precios actuales; al menos por la negativa. Según los economistas, el nivel de actividad del mercado interno estaría lo suficientemente tocado como para que no haya posibilidades de trasladar mucho el aumento del dólar a los precios al público, bajo el riesgo que desaparezca la demanda.

Déficit Fiscal. Todos coincidieron en que la meta de desequilibrio primario de 2,7% es factible, y que incluso hay margen para reducirlo algún punto porcentual más. Se reconoció sin embargo que para el año próximo la situación será más compleja, teniendo en cuenta que seguramente el FMI impondrá una reducción de un punto más sobre el PBI y que debería ubicarse cerca del 1,5% en 2019. Se mencionó a ese debate como «la madre de todas las batallas fiscales» y donde el Gobierno, en serio, deberá mostrar su verdadera voluntad y poder de reducir el desequilibrio fiscal.

Acuerdo con el FMI. Para los visitantes se trata, hoy por hoy, de un «sí o sí». Todos descartaron la necesidad de cerrarlo lo más rápido posible, ante la imposibilidad real de volver a colocar deuda en los mercados internacionales en el segundo semestre del año. Al menos a tasas razonables.

Fuente: Carlos Burgueño – Ambito Financiero