Dos meses claves, promesas de Guzman y el «rulo» del BCRA

Por Maximiliano Montenegro - Economista - Periodista

23-03-2021 – El “Plan Guzmán” contempla un acuerdo con el FMI -por la deuda de u$s 44.000 millones- antes de las elecciones en el marco de un programa de reducción del déficit fiscal: suba de tarifas de servicios públicos para congelar subsidios, ajuste real a jubilados con la nueva “formula jubilatoria” -que no garantiza ganarle a la inflación y fija un tope vinculado a la recaudación- y la eliminación total del “Gasto Covid” (IFE y ATP), que fue equivalente a 3,5% del PBI en 2020. El ministro espera que este acuerdo genere un “anclaje” de las expectativas de devaluación y baje fuerte el riesgo país en 2021.

Cristina Fernández tiene otra idea de lo que debe ser un año de elecciones, después de 3 años consecutivos de recesión, incluida la catástrofe que causó la pandemia en 2020. El plan electoral contempla “pisar” el dólar oficial y las tarifas de servicios públicos, “patear” la negociación con el FMI después de octubre y compensar la inflación con «bonos» u otros instrumentos de gasto público para “fogonear” el consumo interno.

Más obra pública, bonos a jubilados  y beneficiarios de asistencia social (para compensar la pérdida de poder adquisitivo por la inflación) para llegar a octubre con un “veranito” económico que se traduzca en una victoria del oficialismo. Recién despues de la elección, negociar con el FMI un programa de facilidades extendidas y comenzar a ajustar de los desequilibrios macroeconómicos acumulados (fiscales , tarifarios y monetarios ).

Está claro que la línea de llegada para el Gobierno es octubre (o el 8 de agosto si se realizan las PASO). Pero gran parte del año en términos sanitarios,  económios y políticos se juega en los próximos 2 meses.

Entre abril y mayo habrá noticias que jugarán muy a favor en los papeles, pero no necesariamente se traducirán en una mejora sustancial en la “sensación térmica de la calle”, al menos respecto de la realidad de estos días. Por citar algunas:

1) El efecto del  “arrastre estadístico” en la recuperación económica, como resultado de comparar a partir de marzo/abril todos los indicadores frente al derrumbe del año pasado en plena cuarentena total. Según las cifras del EMAE –INDEC (Estimador Mensual de la Actividad Económica), sólo si la actividad económica se mantuviese “congelada” en  el mismo nivel que registró en diciembre de 2020 (último dato oficial) durante todo los meses de 2021, el PBI recuperaría  6,1%  en 2021, respecto de 2020. Por eso, el ministro Martín Guzmán les dijo a fondos de inversión de Wall Street que “la economía este año crecerá entre 7 y 8%”.

2) El súper precio internacional de la soja que continúa arriba de u$S 520 por tonelada . La soja cerró en la última semana a u$S 520,5 por tonelada. Es decir, un 65% arriba de la cotización de marzo de 2020. Pasó de u$S 314 a $520 en sólo 12 meses.  Con los últimos recortes en las estimación de la cosecha 2020/21 por escasez de lluvias, según la Bolsa de Comercio de Rosario, la cosecha llegaría a 45 millones de toneladas de soja –según la Bolsa de Comercio de Rosario-, lo que significa el ingreso de unos U$S 6000 millones extra respecto del valor promedio del año pasado.

3) El incremento de la reservas internacionales brutas  en u$S  3.300 millones, si se asignan los Derechos Especiales de Giro (DEGs) del FMI a la Argentina tras la decisión de los países del G-20 de impulsar una nueva asignación de DEGs  por 500.000 millones  de dólares a nivel global. El anuncio podría hacerse en en abril, durante la Asamblea de primavera del FMI y el Banco Mundial. Esto es vital para robustecer las reservas del BCRA.

En Nueva York, Guzmán también les anticipó en privado a los financistas de Wall Street que las reservas “crecerán este año entre 6.000 y 7000 millones”. Para ello, da por descontado que Argentina recibirá los U$S 3.300 millones en DEG y confía en que habrá acuerdo con el FMI antes de las elecciones, aunque ahora no precisa la fecha.

Sin embargo, hay datos que preocupan al Gobierno y que pueden poner en riesgo el resultado electoral para el oficialismo.

Uno es la inflación. El otro, el impacto la “segunda ola” de coronavirus en un contexto de un programa nacional de vacunación muy lento.

La inflación es lo que evita que la recuperación económica se traduzca en una mejora sustancial en el humor de la calle. El Presupuesto Nacional 2021 fijó la meta de inflacion en 29% anual. Sin embargo, en el primer bimestre del año la inflación minorista fue de 7,8%. Mientras que la inflación mayorista se disparó 12% en solo 2 meses.  Estos números hacen muy difícil que el salario real se recupere y se produzca un repunte notorio en el consumo interno.

El ritmo de la “inflación de alimentos”, que golpea más a los sectores más vulnerables ya que destinan una mayor parte de su ingreso a la compra de alimentos, es todavía más acelerado.

Sólo en los primeros 2 meses del año la “inflación de alimentos” fue de 8,8%. Muy arriba del ajuste de la AUH (Asignación Universal por Hijo)  que será de 8,1% en el primer trimestre del año con la nueva fórmula de ajuste. La inflación de alimentos acumula 43,9% en 12 meses (3,2 puntos porcentuales por encima de la inflación general). Pero la canasta de la indigencia, la canasta de alimentos para los más vulnerables, que mide el Indec, creció 46,4% en el último año (5,7 puntos arriba del IPC).

Además, según las consultoras privadas que monitorean precios online, la inflación en marzo estaría nuevamente cercana al 4% . Con lo cual el acumulado del primer trimestre sería de 12,1% . Si hacemos una simulación un escenario con una “desinflación moderada”  en los próximos 2 meses. Suponemos un 3,5% mensual en abril y 3% mensual en mayo, el acumulado de inflación en los primeros 5 meses del año quedaría en 19,5% .

El riesgo en ese escenario para el Gobierno es que los sindicatos que cerraron los acuerdos de paritaria en torno al 32/35% anual en línea con lo planteado por Guzmán, presionen por una reapertura de las negociaciones, generando un conflicto a semanas de las PASO, además de complicar toda la estrategia oficial del “dólar electoral” y la idea de llegar a los meses de elecciones con un registro inflacionario del orden del 2% mensual.

Por eso, Guzmán necesita que, a partir de abril, la inflación se desacelere más rápidamente. Ya confirmó que –como viene ocurriendo en los últimos 20 días—se desacelerán las minidevaluaciones diarias del tipo de cambio oficial para que utilizar el dólar oficial como ancla inflacionaria, un clásico de los años electores. Una receta que requiere se cumplan ciertas condiciones y no está exenta de riesgos

El otro gran riesgo es la magnitud del impacto de la “segunda ola” de Covid, en un contexto en el que el programa de vacunación oficial viene demorado por la limitación en la disponibilidad de vacunas.

El Gobierno no tiene margen alguno para volver a un cierre de la economía como el año pasado, ni en el plano fiscal ni en el monetario. Por eso, la apuesta del Gobierno sería reforzar los controles en la frontera en las próximas semanas, para demorar el ingreso de nuevas cepas y llegado el momento pico de una eventual segunda hora disponer de cierres puntuales en algunas zonas, pero sin afectar la actividad de la industria, comercio ni construcción. En todo caso las medidas se centrarían en evitar las aglomeraciones en actividades de esparcimiento.

El año pasado el BCRA emitió 2 billones de pesos para pagar el Gasto Covid y cubrir la caída en la recaudación producto de la pandemia y la cuarentena . En 2021 incrementar más la asistencia del BCRA al Tesoro Nacional (por encima de lo estimado en el presupuesto) puede “disparar” la brecha cambiaria nuevamente -como vimos en octubre de 2020-  y acelerar la inflación. Un golpe como el de octubre pasado pondría en “jaque” al Gobierno en los meses de la definición electoral.

“RULO” DEL BCRA PARA CONTENER LA BRECHA,  CON COSTOS EN LA ECONOMÍA REAL

El BCRA continuó con estrategia del  “rulo” para contener a los “dólares alternativos”. La operatoria del Central consiste comprar dólares del superávit comercial en el mercado oficial de cambios a $91,3, con el endurecimiento del cepo a los importadores y los precios de la súper soja.

Simultáneamente, para manter la brecha con los “dólares alternativos” (contado con liquidación y MEP) controlada, el Banco Central vende bonos en dólares contra pesos (a una cotización implícita que ronda los 145/150 pesos) y luego con dólares de las reservas recompra parte de esos bonos

Al fin de cuentas el BCRA “absorbe” pesos a la cotización de los “dólares alternativos” a costa de reservas. O dicho de otro modo, encontró la forma de intervenir en el mercado de los dólares alternativos (a través de la compra/venta de bonos), vendiendo dólares de las reservas al tipo de cambio implícito de 145/150 pesos, mientras compra dólares a los exportadores a 91 pesos.

Entre octubre y marzo, con esta estrategia el BCRA “derrumbó” a la cotización de los “dólares alternativos”. De  los $170 sel “dólar mep” y $180 el “contado con liquidación” a fin de octubre pasaron a un rango entre $144 y $150 pesos, respectivamente.

Sin embargo, hay que aclarar que en ese período las compras y ventas de bonos no fueron totalmente compensadas. En nuestros cálculos, el BCRA acumula ventas (netas) de bonos para contener la brecha cambiaria por más de u$s 1.000 millones.

En resumen, el BCRA sacrificó parte de las reservas y parte de los bonos en cartera. Por ello, la estrategia no se puede extender mucho en el tiempo.

Desde que comenzó el 2021, el BCRA acumuló compras de dólares (netas) en el mercado de cambios por u$s 2.003 millones (hasta el 16/03, último dato oficial). En enero compró u$s 157 millones, en febrero las compras ascendieron a u$s 633 millones.Y en lo que va de marzo (hasta 16/03, último dato oficial) acumuló compras por u$s 1.213 millones.

Sin embargo, pese a las compras por más de U$S 2.000 millones desde el comienzo del año, las reservas brutas del Central sólo se incrementaron en u$s 494 millones. Unos 634 millones se habrían destinado a la recompra de bonos para contener la brecha cambiaria y el resto se explica por el pago de vencimientos con organismos internacionales y el impacto en la baja de la cotización del oro en las reservas. El stock de reservas brutas se mantiene arriba de los 39.800 millones de dólares. Es decir, de cada 10 dólares que compró el BCRA (en el MULC) menos de 2,4 dólares quedaron en las reservas brutas del BCRA.

Además, si la estrategia del BCRA es “exitosa” para mantener la “calma financiera”, ésta se logra a costa de continuar con trabas a las importaciones que comienzan a afectar a la economía real.

En las últimas semanas se observa que la trabas a las importaciones son tan estrictas que  producen desabastecimiento de algunos productos. También genera “remarcaciones” de los precios de los bienes importados por parte de empresarios que comienzan a tomar como referencia a los “dólares alternativos” y no al dólar oficial.

Esta realidad afectó a los precios mayoristas que subieron 6,1% en febrero pasado. De prolongarse en el tiempo, pondría en riesgo la sustentabilidad de la recuperación económico por la escasez de insumos para la producción, más allá del rebote estadístico que mostrarán las cifras de crecimiento del PBI este año.

Fuente: Plan M