Dos aspectos importantes en el divorcio y el cese de la unión convivencial

El Nuevo Código Civil y Comercial ha incorporado y regulado en algunos aspectos las uniones convivenciales (lo que común y socialmente se conocía como concubinato o uniones de hecho), las que para ser reconocidas jurídicamente como tales se exige, entre otros requisitos, un plazo mínimo de convivencia de dos años, en esta oportunidad vamos a tratar algunos efectos del divorcio y del cese de la unión. -

Por María Angélica Medina - Abogada

Los aspectos a tratar en esta oportunidad son sobre las “prestaciones compensatorias” y la “vivienda familiar”. –

Las prestaciones compensatorias, nueva institución incorporada en el nuevo Código Civil y Comercial, tiene sus orígenes en las leyes europeas; la doctrina habla de dos tipos: una sería las prestaciones compensatorias civiles y las otras previsionales, la incorporada en nuestro ordenamiento jurídico han sido las civiles, que consisten en un pago de un monto determinado o de una cantidad periódica mensual, temporal o vitalicia que uno de los integrantes de la pareja debe abonar al otro como un resarcimiento por LA DISMINUCIÓN O DESMEDRO EN EL NIVEL DE VIDA ECONÓMICO SOCIAL QUE SUFRE A CAUSA DEL DIVORCIO o DEL CESE DE LA CONVIVENCIA, ocurre normalmente que uno de los integrantes de la pareja ha postergado proyectos profesionales para atender las necesidades del hogar familiar o apoyado el proyecto comercial, profesional del otro en su propio desmedro, por lo que esta institución trata de corregir, de compensar el desequilibrio causado por la vida en común, no busca igualar patrimonios ni restituir lo perdido por su equivalente exacto, tampoco garantizar el nivel de vida que se tenía durante la convivencia, sino de “compensar” el perjuicio económico que la ruptura de la pareja provoca a uno de sus miembros, atenuando su impacto hacia el futuro.-

El artículo 441 propone: “El cónyuge a quien el divorcio produce un desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación y que tiene por causa adecuada el vínculo matrimonial y su ruptura, tiene derecho a una compensación. Esta puede consistir en una prestación única, en una renta por tiempo determinado o, excepcionalmente, por plazo indeterminado. Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o decida el juez.”

También para las uniones convivenciales el art. 524 dice: “Cesada la convivencia, el conviviente que sufre un desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación económica con causa adecuada en la convivencia y su ruptura, tiene derecho a una compensación. Ésta puede consistir en una prestación única o en una renta por un tiempo determinado que no puede ser mayor a la duración de la unión convivencial. Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o en su defecto decida el juez”.

La determinación del monto de la compensación económica, se puede pactar en los convenios autorizados a celebrarse antes del matrimonio, en la presentación del divorcio o cuando cesa la unión convivencial o lo puede determinar el juez, el nuevo Código ha establecido ciertas pautas enunciativas para determinar primeramente si se deben o no dichas compensaciones y el alcance.- Para ello hay que hacer un análisis comparativo de una serie de factores como: cotejar la situación de ambos miembros, comparar la del perjudicado con la que tenía durante la convivencia, valorar las circunstancias presentes y las futuras.-

La forma de pago o de cancelar esta obligación el Código establece que puede consistir en una prestación única o en una renta por tiempo determinado, pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo.- Así por ejemplo, si el beneficiario es un profesional que ha dejado de trabajar puede ser compensado con una suma equivalente para realizar un curso de posgrado o de actualización, si ha abandonado sus estudios lo necesario para retomarlos, la entrega de una suma de dinero o un bien para poner en marcha un negocio, etc.

Importarte es tener en cuenta que esta institución tiene un plazo de caducidad para reclamarla, que es de seis meses de dictada la sentencia de divorcio o de finalizada la convivencia.-

Con respecto a la “vivienda Familiar” se ha modificado “uso” de la misma, el art. 443 del Código Civil y Comercial dice que: las partes podrán convenir o uno de los cónyuges podrá solicitar al juez la atribución de la vivienda familiar, sea el inmueble propio de cualquiera de los cónyuges o ganancial, es decir que uno de los cónyuges o convivientes puede solicitar mantener la vivienda familiar para continuar habitándola, sin ser propietario exclusivo o condómino del bien .-

Las partes pueden acordar o el Juez determinar la procedencia, el plazo de duración y efectos, las pautas para su determinación son: quién queda con el cuidado de los hijos, su situación económica más desventajosa para proveerse de una vivienda, estado de salud o edad de los cónyuges o intereses de otras personas que integren el grupo familiar, también se ha sostenido que se pueden llegar a tener en cuenta otras circunstancias que podrían ser valoradas en cada caso en particular, como cantidad de hijos, posibilidades laborales, etc. Esta atribución cesa cuando cambian las circunstancias que se tuvieron en cuenta para su fijación, plazo convenido o establecido por el Juez, o por causas de indignidad previstas en materia sucesoria.-

También otorga la posibilidad al otro esposo el que se ve privado de la vivienda y que es el propietario total o parcial del inmueble, de pedir una renta compensatoria por el uso exclusivo.-

En el caso de las uniones convivenciales se ha regulado que el inmueble sede de la unión puede ser atribuido a uno de los convivientes, cuando se tiene a su cargo el cuidado de los hijos menores de edad, o con capacidad restringida o con una discapacidad, o se acredita la extrema necesidad de una vivienda y la imposibilidad de procurársela de forma inmediata.-

Además, se ha legislado, en forma específica, la protección de aquella vivienda que conforma el espacio habitacional de una familia, independientemente del tipo familiar que se trate, estableciendo que no podrá ser ejecutada por deudas contraídas después de la celebración del matrimonio, excepto que haya sido contraídas por ambos cónyuges o por uno de ellos con el asentimiento del otro. Esta protección también se contempla en la unión convivencial pero desde el momento de la inscripción de la misma. En ambos supuestos, es decir, se trate de matrimonios o uniones convivenciales, se garantiza la protección del inmueble sobre el cual se asienta y desarrolla el proyecto de vida familiar común, impidiendo ser ejecutada.-

Como se manifestó la protección de la vivienda en las uniones convivenciales opera desde el momento de su inscripción, la que se debe llevar a cabo en el inaugurado Registro de Uniones Convivenciales de Córdoba, dependiente de la Dirección del Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas.

En las uniones que se encuentren inscriptas, ninguno de los convivientes puede sin el consentimiento del otro, disponer de la vivienda familiar ni de los muebles indispensables de esta, pero el juez puede autorizar la disposición del bien si el interés familiar no resulta comprometido. –

Reitero, lo anteriormente mencionado son nociones generales sobre el tema, siempre hay que analizar cada situación en particular junto con un profesional de confianza. –

Por consultas con la Dra. Medina comunicarse al 03543-15601303