Dólar: cuáles son los 5 peligros que acechan la tranquilidad del mercado

El tipo de cambio libre tuvo ayer un salto que lo dejó al borde de los $ 160. Ya en los últimos días se había quebrado la tendencia bajista que comenzó la última semana de octubre. Hay varios desequilibrios que amenazan con romper la estabilidad de las últimas semanas

24-12-2020 – En las vísperas de Nochebuena llegó un signo de alerta para el mercado cambiario. Aún en medio de una jornada bursátil favorable en el mundo, el dólar libre sufrió un importante salto desde $ 152 hasta $ 159, es decir un 4,6% y consolidó una recuperación que ya se venía anunciando en las últimas jornadas, llevando la brecha con el tipo de cambio oficial al 90%. Los tipos de cambio que surgen de las cotizaciones bursátiles operaron sin mayores variaciones y prácticamente no se enteraron de ese repunte.

El dólar Bolsa, por ejemplo, se mantuvo prácticamente planchado, por debajo de los $ 141. En el mercado lo ven como un piso consolidado e incluso una buena oportunidad de compra a estos niveles. Pero para eso hay que contar con un excedente de pesos, algo difícil de conseguir en esta fecha del año. La visión de los inversores es que la paz cambiaria que se arrastra desde fines de octubre es como mínimo endeble. La economía, argumentan, todavía tiene demasiados desequilibrios como para pensar que el tipo de cambio tendrá un comportamiento estable por delante.

¿Cuáles son los factores que siguen haciendo presión sobre el tipo de cambio y que también preocupan al equipo económico? Estos son los principales:

Mega emisión monetaria de fin de año: en los últimos 30 días el Central le giró nada menos que 350.000 millones de pesos al Tesoro para hacer frente al déficit fiscal y aún quedaría alguna cifra adicional hasta fin de año. Semejante cantidad de dinero no provoca grandes estragos en el cortísimo plazo, porque también aumenta la demanda de pesos ante la necesidad del pago del medio aguinaldo, gastos de fiestas y vacaciones. Es decir hay una serie de motivos que estacionalmente requieren de una mayor cantidad de dinero. Pero se trata de un fenómeno temporario y en el corto plazo esos pesos terminarán presionando sobre el dólar y la inflación. El titular del Central, Miguel Pesce, tendrá que salir a absorber esos pesos excedentes a partir de mediados de enero, pero no será una tarea sencilla y que también tendrá sus costos, por ejemplo una mayor suba de la tasa de interés y más colocación de deuda de corto plazo, tanto pases pasivos como Leliq, lo que debilita más el balance del BCRA.

Fuerte déficit fiscal también en 2021: se trata de un motivo estructural que presiona sobre el dólar, porque implica mayor emisión de pesos también el año próximo. La experiencia del 2020 está a la vista. Con un rojo fiscal récord, el tipo de cambio pasó de $ 65 a $ 160, es decir subió casi un 150%. El Presupuesto 2021 prevé un rojo primario de 4,5% del PBI, pero a eso se suma un punto de intereses y además el denominado déficit cuasifiscal, es decir los pesos que debe emitir el Central para pagar los vencimientos de su propia deuda. La cifra da una necesidad de financiamiento de 4 billones de pesos para todo el año próximo. Es lógico esperar que semejante masa de dinero vuelva a presionar al tipo de cambio, aún cuando una parte se consiga vía nueva endeudamiento del Tesoro.

Menos superávit comercial por delante: el último dato de comercio exterior fue muy preocupante. En noviembre el saldo de la balanza fue de apenas $ 271 millones a favor contra $ 2.500 millones del año anterior. Las exportaciones cayeron 25% interanual, mientras que las importaciones aumentaron 20%. En parte esto obedeció a los efectos de la brecha cambiaria, que llevan al sector importador a demandar todo lo posible para asegurarse mercadería al tipo de cambio oficial y cubrirse de una eventual devaluación. O en todo caso de un cierre mayor de las importaciones. Este deterioro plantea un escenario de menor cantidad de divisas “genuinas”, es decir menos oferta de dólares en la economía local. Si bien en 2021 habrá superávit, la cifra sería sensiblemente menor a los U$S 14.000 millones de superávit de este año. Y si el Central tiene menos divisas para acumular en las reservas también aumenta su vulnerabilidad, impactando negativamente en las expectativas y en la cotización del dólar libre.

Continuidad del cepo cambiario y de la brecha: es el principal instrumento que tiene el Gobierno para evitar una devaluación brusca, por lo que la se mantendrán férreos controles cambiarios a lo largo del año electoral. si bien el cepo es una herramienta que posterga el salto del dólar oficial, al mismo tiempo alienta un aumento de la brecha con los dólares del mercado financiero. Pese a los consejos de algunos economistas, la liberación del dólar para transacciones financieras, es decir un desdoblamiento del mercado cambiario, no fue el camino elegido este año y tampoco se optaría por esta salida el año próximo. La consecuencia más probable es que la distancia entre el tipo de cambio libre y el oficial se mantenga muy elevada. La actual del 90% es muy nociva para el funcionamiento de la economía y presiona de manera permanente sobre los tipos de cambio del mercado financiero.

– Se demora la apertura de la economía a la llegada del turismo y tampoco mejora la confianza de los inversores: los extranjeros traen divisas y la cambian en el mercado informal, lo que aumenta la oferta de dólares en ese segmento. Incluso el propio titular del Central había recurrido en su momento a esa explicación tras un fuerte aumento de la cotización del dólar libre. La demora en abrir las fronteras por los casos de Covid-19 retrasan por lo tanto el ingreso de esas divisas. Pero por encima de esto hay una cuestión vinculada con la falta de confianza por parte de los inversores, por lo que son pocos los que se animan a hundir dólares en el mercado local para hacer apuestas en la economía real. Si el Gobierno consiguiera mejorar el clima de confianza, seguramente impactaría de manera positiva en los distintos tipos de cambio y achicaría la brecha. Pero eso aún luce como una posibilidad lejana.

Fuente: Pablo Wende – Infobae