Dilema en BCRA: evalúan volver a subir las tasas

LA MESA CHICA DISCUTIÓ, EN LAS ÚLTIMAS REUNIONES, UN EVENTUAL AJUSTE DE MEDIO PUNTO PORCENTUAL - En el entorno de Sturzenegger creen que los rendimientos de pases y Lebac podrían ser insuficientes para anclar las expectativas de inflación. Hace días salieron a vender Letras para ponerles un “piso”.

El temor a un rebote de la inflación no es un tema nuevo para algunos economistas ni, mucho menos, para algunos funcionarios del Gobierno. Los técnicos de mayor confianza de Federico Sturzenegger ya conversaron en las últimas tres reuniones del comité de política monetaria sobre algunas señales que parecerían empezar a indicar que la tasas de interés resultan ya insuficientes para moderar las expectativas de suba de precios. E incluso dedicaron buena parte de sus conversaciones para discutir la posibilidad de realizar un nuevo ajuste en los rendimientos, y volver sobre sus pasos con un endurecimiento de la política monetaria.

La tasa de «pases pasivos», establecida como una «referencia» para toda la economía, está desde hace 15 semanas en el 24,75% anual; y la de las Lebac, otro instrumento fundamental para absorber pesos, quedó en 22,75% en la última licitación.

El vicepresidente del BCRA, Lucas Llach; el vice segundo de la entidad, Demian Reidel; el gerente general, Mariano Flores Vidal; el Subgerente General de Investigaciones Económicas, Andrés Neumeyer; y el subgerente general de operaciones, Agustín Collazo, escucharon la inquietud, hace ya casi un mes, de boca del propio Sturzenegger. La discusión avanzó a tal punto que llegó a concentrarse sobre el tamaño del ajuste: los más «ortodoxos» propusieron una suba de medio punto porcentual en la tasa de interés de pases, que la volvería a colocar en el 25,25% anual.

De esa deliberación surgió, precisamente, la idea de salir a poner un piso a la tasa de las Lebac: desde el 2 de marzo último, el Banco Central empezó a intervenir con ventas en el mercado secundario en el que se negocian estas Letras de deuda. Sus ofertas apuntaron a bajar los precios, absorber pesos de la economía y dar soporte a tasas que amenazaban con hundirse por debajo del 22% anual, en los plazos más cortos. La Lebac es hasta hoy uno de los principales instrumentos que tiene a mano Sturzenegger para anclar las expectativas de inflación, porque puede ser adquirida por el gran público de inversores (grandes y pequeños). Los pases, en cambio, son de uso exclusivo de bancos.

La dureza del Central incomoda a la política. Opositores y buena parte de los oficialistas parecen compartir hoy la idea de que es momento de abrazar la reactivación -una condición necesaria para ganar las elecciones legislativas- con una reducción de tasas, aún cuando sea a costa de incumplir las metas fijadas para este año (de entre 12% y 17%). «Las tasas podrían bajar más», se le escapó este último miércoles al ministro de Producción, Francisco Cabrera, en una entrevista en el programa «A dos voces», del canal TN. Ayer, en menos de 24 horas, el repunte del dato oficial de inflación pareció responder por sí solo: el índice general de precios dio un salto del 1,3% al 2,5% entre enero y febrero; y el llamado «núcleo», que excluye los ajustes de tarifas, avanzó del 1,3% al 1,8% (ver aparte).

Una suba de tasas, como la que analiza hasta hoy el Banco Central, supondría dar marcha atrás en el proceso «bajista» que se retomó a fin del año pasado. Y hasta podría significar también afrontar un alto costo político para Sturzenegger dentro de su espacio. La euforia oficial de enero quedó ya lejos en el tiempo. El Central mira algo más preocupado el rebote de los precios, desde hace semanas, y parece más cerca de subir las tasas que de bajarlas. El presidente de la institución ya reconoció en público que, ante tres meses «delicados» en materia de inflación, no habrá ningún margen para relajar la política monetaria. Lo confiesan puertas adentro sus propios hombres de confianza: «Todas las alternativas están sobre la mesa», dicen. Y desmienten, una vez más, que el rebote inflacionario tenga que ver con un repunte de la emisión: «En este esquema, el dinero es endógeno», insisten. Mientras, los pesos en circulación crecen al 42% anual (la base monetaria) y los que están en poder del público y en cuentas a la vista, al 32% (M2). La incógnita, aún vigente: si del otro lado de esta emisión hay mayor demanda de pesos.

Fuente: Ambito Financiero