Deuda. Según economistas, la falta de un plan económico dificulta la negociación

La falta de un programa económico impide que baje la tasa de retorno que tendrán los nuevos títulos que se entregarán en el canje, lo que hace que el valor presente de la propuesta sea menor a la que calcula el Gobierno

27-05-2020 – Cuando el Gobierno asumió la administración hace menos de seis meses, el primer ministro en dar una conferencia de prensa fue Martín Guzmán. Si bien los analistas económicos y el mercado no esperaban que ese 11 de diciembre el titular de Economía presente un programa de acción, sí consideraban que más adelante sería una condición necesaria para comenzar las negociaciones por la reestructuración de la deuda.

El plan económico finalmente nunca llegó. También se postergó la presentación del presupuesto, que daría algunos indicios de las políticas que se adoptarían, y se pospusieron las negociaciones para implementar un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La ley de Solidaridad, aprobada en los primeros días de gestión, fue lo más cercano a una señal de buena fe al mercado, ya que suspendía la fórmula de movilidad para el pago de jubilaciones y se aumentaban impuestos, lo que daría a entender que se buscaba mantener el equilibrio fiscal.

La irrupción de la pandemia del coronavirus, sin embargo, borró aquellas expectativas y le dio una nueva justificación al Gobierno para no presentar un plan económico: es difícil hacer proyecciones en este contexto de tanta incertidumbre.

El argumento, no obstante, no se utilizó para posponer las negociaciones de la deuda . A pesar de tener estimaciones económicas que cambian semana a semana, el ministro Guzmán decidió seguir adelante con las conversaciones.

Los acreedores, por lo tanto, se preguntan: ¿cómo hará la Argentina para hacer frente a sus nuevos compromisos de deuda, si no se sabe qué proyecciones de gasto hay y cómo hará el país para generar las divisas necesarias?

Esta duda cobra mucha relevancia en medio de las negociaciones -coinciden los analistas económicos-, ya que un plan económico acercaría posiciones entre los bonistas y el Gobierno sin necesidad de prometer más pago de intereses o un periodo de gracia menor.

«Apenas haya un canje de bonos, lo más seguro es que los bancos vendan los nuevos títulos en el mercado. Nadie se los va a quedar y van a parar a los hedge funds [fondos de inversión en activos riesgosos]. Por eso es importante calcular la exit yield, la tasa de rendimiento de salida, porque los potenciales compradores tienen que ver que la Argentina pueda repagar sus compromisos», dice un economista radicado en los Estados Unidos, desde el off the record.

» La única manera de que esa tasa sea menor, como quiere el Gobierno, es con un plan económico de por lo menos cinco o 10 años, hecho de la forma clásica, con un presupuesto y un crecimiento proyectado. ¿Cuál será el gasto que tendrá el país? Porque al argentino no se le pueden aplicar más impuestos», agrega el analista argentino, familiarizado con las conversaciones en curso.

Para este economista, que cuenta con muchos años de experiencia en el mercado de deuda, hubiera sido bueno arreglar un programa de Extended Fund Facility (facilidades extendidas) con el FMI previamente, ya que el organismo hubiera obligado a que haya un programa económico y lo hubiera monitoreado, dándole una garantía a los inversores.

«Esto generaría que los bancos de inversión vendan el bono a un precio razonable, con una exit yield razonable. Pero la Argentina se rehúsa a mostrar un plan económico por alguna razón. Dice que hay mucha incertidumbre, que no se sabe que pasará con la pandemia, y que el plan económico depende de lo que los acreedores le dejan hacer con la deuda. Pero todos hacemos escenarios básicos, optimistas y pesimistas sobre cómo puede ser la situación económica», comentó el analista.

Por su parte, Guillermo Mondino, fundador de Mogador Capital y radicado en Nueva York, coincide con este pronóstico: «La estrategia del Gobierno es equivocada, porque han hecho del tema de la deuda el punto central de la política económica. En realidad es al revés en todas partes del mudo, primero se muestra cómo es el programa económico, el esfuerzo fiscal socialmente sostenible, las reformas que se van a llevar a cabo para crecer en el largo plazo, y de eso surge la capacidad de pago que tiene el país para iniciar las negociaciones».

De hecho, los economistas señalan que no tener un programa económico dificulta la decisión de aceptar la propuesta en los directorios de los grandes fondos de inversión. BlackRock, BlueBay, Fidelity, T. Rowe Price y Ashmore, entre otros, representan a grandes clientes institucionales a los que habrá que explicar luego la decisión de porqué se llegó a un acuerdo. «Se piensa dos veces antes de aceptar una oferta sin ver alguna proyección o algún número», agrega otro economista, quien también elige hablar desde el off the record .

«Hubiera facilitado las cosas la elaboración previa de un plan que revise las políticas que llevaron a nueve años de estanflación, porque en ese caso la Argentina no tendría problemas para pagar en el largo plazo los US$66.000 millones que están en juego, y porque los bonos surgidos del canje tendrían demanda asegurada», indicó, por su parte, Jorge Vasconcelos, investigador jefe de Ieral, de la Fundación Mediterránea.

«La Argentina representa la high-water mark»

La Argentina es el primer país de una serie de economías que se espera que en los próximos meses comenzarán también a solicitar una reestructuración de su deuda. En la fila se encuentran países afectados por la caída del precio del petróleo, como Nigeria y Ecuador, pero también están aquellos que tienen vencimientos concentrados, como Ruanda y Turquía y que, ante tanta incertidumbre internacional, les será difícil refinanciarlos.

«Estos grandes fondos tienen posiciones importantes también en muchos otros países emergentes. Por lo tanto, lo que le den a la Argentina, se lo van a pedir como piso todas las demás economías que vengan atrás y que son menos problemáticas que nuestro país. Se viene un año y medio de muchas reestructuraciones, ya que el mercado del roll over estará cerrado o será carísimo», dice un economista con varios años de experiencia en organismos multilaterales.

Por eso en el mercado internacional se dice que la Argentina marcará la high-water mark; es decir, la marca más alta que deja el agua cuando sube. «Esto hace que los bancos de inversión no se quieran extender mucho en la concesión que le pueden dar a la Argentina, porque después vendrán varias otras reestructuraciones con países que son menos riesgos y que defaultearon menos veces», concluyó.

Fuente: Sofía Diamante – La Nación