Derecho de Familia – Régimen Patrimonial del Matrimonio

Por María Angélica Medina Abogada

A través de este espacio nuestra abogada María Angélica Medina nos da a conocer y nos pone a reflexionar sobre los cambios que se produjeron a partir del 1º de Agosto de 2015 cuando entró en vigencia por la ley 26.994 el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación.
La nueva norma reemplazó al cuerpo legal que regía desde hace más de 140 años y regula sobre aspectos fundamentales que hacen a la relación de la personas ya sea en el ámbito privado, como así también en el comercial.
La profesional ya nos ha hablado del Derecho de Familia, proceso de divorcio y hoy nos dice que:

«Otro tema importante es sobre los bienes de los cónyuges en el matrimonio.-

Es sabido que los futuros cónyuges se sienten incómodos al tratar o buscar asesoramiento sobre de cómo serán sus cuestiones patrimoniales después del matrimonio, ya sea porque la pareja se pueda molestar o causar desconfianza, pero considero que es mucha más conveniente tratar el tema con anterioridad, sacar todas las dudas al respecto ya que esto sale a la luz cuando la relación se ha deteriorado y el escenario patrimonial ya está determinado y consolidado, lo que complica la situación económica y afectiva de toda una familia.-

Desde el 1 de agosto de 2015 con el nuevo Código Civil y Comercial, se puede optar por el régimen patrimonial que regirá las relaciones económicas entre los cónyuges durante el matrimonio, la gran novedad es que se puede optar por el régimen de separación de bienes.-

Buscar asesoramiento es necesario principalmente en el caso de optar por la separación de bienes. Las opciones son: a) el régimen patrimonial de comunidad o ganancial, es decir que establece los bienes propios de cada uno de los cónyuges y los gananciales del matrimonio y b) separación de bienes cada cónyuge conserva la independencia de su patrimonio por lo que no hay distinción entre bienes propios y gananciales.-

Esta opción se debe hacer a través de CONVENCIONES MATRIMONIALES, que son acuerdos entre los cónyuges o futuros cónyuges sobre el régimen patrimonial que han elegido.-

Esta figura legal surge como una modificación a la organización familiar dónde permite que la autonomía de la voluntad de los cónyuges puedan acordar libremente su proyecto de vida en común.-
Pero sobre los puntos que pueden ser objetos de las Convenciones Matrimoniales el Código ha hecho una enumeración taxativa, prohibiendo cualquier otro tema u objeto, entonces solamente podemos celebrar Convenciones o contratos sobre:

1) Designar y valuar lo bienes que cada uno aporte al matrimonio (se debe acompañar una tasación de los mismo).-

2) Detallar las deudas que cada uno.-

3) las donaciones que se hagan entre ellos;

4) la opción que hagan por alguno de los regímenes patrimoniales (comunidad de gananciales o el régimen separatista).-

Las CONVENCIONES MATRIMONIALES, deben ser realizadas por escritura pública antes de la celebración del matrimonio, se puede modificar pero siempre por escritura pública y antes del matrimonio.-
Para que las mismas sean válidas contra terceros que puedan contratar con los cónyuges, debe anotarse marginalmente en el acta de matrimonio.

También podemos modificar el régimen elegido con posterioridad a la celebración del matrimonio siempre y cuando sea en forma conjunta y cuando haya transcurrido un año de la celebración de la anterior escritura por la cual optamos por otro régimen. Debe hacerse por escritura pública e inscribirse en el Registro Civil. El cambio del régimen no requiere homologación o autorización judicial alguna.-

En caso que no optemos por régimen alguno en forma expresa, quedaremos sujetos al de Comunidad de Ganancias. Sin perjuicio del régimen optado por los cónyuges, existe un “régimen primario” que se aplicará siempre, estas son las NORMAS INDEROGABLES o DERECHOS Y OBLIGACIONES INDISPONIBLES (es tanto para los matrimonios como para las uniones convivenciales o uniones de hecho.- Esta normas no pueden ser modificadas, anuladas ya que son obligatorias, cualquier convenio que se firme al respecto carece de efecto alguno.-Estas son:

a) Deber de contribución: los cónyuges o convivientes deben realizar los aportes necesarios, conforme a los recursos de cada uno, para alcanzar el sostenimiento del hogar y de los hijos, además de los aportes indispensables para los hijos menores, discapacitados o con capacidad restringida de unos de los consortes que vivieran en el hogar conyugal. El que no de cumplimiento con estas obligaciones puede ser demandado por el otro. El Trabajo en el hogar es considerado como contribución a estas cargas u obligaciones.-

b) Conformidad y consentimiento de los cónyuges. No puede uno de los cónyuges disponer de la vivienda familiar sin el consentimiento del otro ( venta, permuta, donación, locación…), ni sobre los muebles indispensables para el hogar conyugal. También existe la protección de la vivienda familiar ya que no puede ser ejecutada por deudas contraídas después de la celebración del matrimonio, excepto que haya sido efectuadas por ambos o uno con el consentimiento del otro.-

c) Responsabilidad solidaria, ninguno de los cónyuges responde por las obligaciones contraídas por el otro, salvo que las mismas hayan sido para solventar las necesidades del hogar, sostenimiento y educación de los hijos.-

Estas nociones sobre el tema son amplias por lo que es necesario que siempre sea consultado con un profesional de confianza, sobre cada situación particular.»

Por consultas con la Dra. Medina comunicarse al 03543-15601303