“Dejen de dar vueltas, la gente necesita dinero”

Por Ernesto Tenembaum

19-04-2020 – Andrés, Pablo y Sebastián tal vez no lo sepan. Pero esta semana el diario más influyente del mundo, The New York Times, se refirió a ellos. A ellos y a millones como ellos. Andrés es dueño de un gimnasio en Villa Crespo. Dada la situación, le pidió un crédito de esos que promociona el Gobierno al Banco Provincia. Le dijeron que no tenían pero que le ofrecían un giro al descubierto, obviamente con otro interés y sin los cuatro meses de gracia. Pablo es el dueño de Otro Mundo, una próspera fábrica de cerveza artesanal. Ante la desesperación fue el Credicoop. Le negaron el apoyo. Sebastián también es uno de los propietarios de Hormiga Negra, otra marca de cervezas. Cuando pidió el crédito al banco de Galicia, la oficial a cargo le enumeró una serie interminable de requisitos y le aclaró que debía esperar y que ni siquiera podía asegurarle que la respuesta sería positiva. En diez días, Andrés, Pablo y Sebastián deberían pagar sueldos. Ninguno de ellos tiene resto para hacerlo.

El jueves de la semana que termina, The New York Times publicó un editorial muy contundente titulado “Dejen de dar vueltas. La gente necesita dinero” (“Stop Dawdling. People needs money”). Unos días antes, la bajada de su título de tapa decía: “Los economistas empiezan a dudar de que la ayuda llegue en los montos suficientes y a la velocidad requerida”.

El viernes, una de sus firmas más destacadas, el premio Nobel de Economía Paul Krugman, se desesperaba en su propia columna. Es interesante seguir el razonamiento de Krugman por las impresionantes similitudes con la realidad argentina.

“Ahora mismo la economía está en una especie de coma inducido… No podremos sacarla del coma hasta que, como mínimo, hayamos reducido mucho la cantidad de nuevos infectados y aumentado dramáticamente la cantidad de tests… Como estamos muy lejos de ese punto, en particular en lo que hace a los testeos, estamos a varios meses de una salida segura del encierro… Eso está generando durísimas privaciones a trabajadores, empresarios, hospitales, y también a estados provinciales y municipales que, a diferencia del gobierno central, deben equilibrar sus presupuestos”.

Krugman reconoce que la enorme cantidad de dinero colocada en el seguro de desempleo es un paso importante para aliviar la situación de un sector, pero aboga por la intervención rápida del Estado en el apoyo a trabajadores y empresas que están al borde de la quiebra.

“Dada la escala de la carnicería económica -donde 22 millones de personas perdieron su trabajo en solo 4 semanas- se necesita otro gigantesco programa de alivio, tanto para limitar las privaciones financieras como para evitar el daño económico que persistirá aun después de la pandemia”.

Andrés fue al Provincia, un banco del Estado. Pablo al Credicoop, un banco dirigido por un diputado clave del oficialismo. Sebastián fue al Galicia, un banco tradicional. Los tres bancos tienen pertenencias ideológicas distintas, pero coincidieron en algo: no podrían resolver los problemas de Andrés, Pablo y Sebastián. Evidentemente, el esquema de salvataje diseñado por el Gobierno no ha funcionado. ¿Y entonces?

El debate que existe en los Estados Unidos sobre la magnitud del apoyo que debe dar el Estado para salvar del hambre a millones de trabajadores y de la quiebra a cientos de miles de empresas no tiene un equivalente en nuestro país. Aquí hay muchas personas que rápidamente califican como “hostil” una propuesta de pago de la deuda, pero muy pocas que advierten sobre la debacle que se insinúa si el Gobierno no actúa con más audacia que hasta ahora.

Entre esas excepciones, figura Emmanuel Álvarez Agis, el ex viceministro de Economía de Cristina Kirchner entre 2013 y 2015, cuando Axel Kicillof era el ministro. Álvarez Agis fue, además, una pieza clave para construir un puente entre Alberto Fernández y Mauricio Macri, que evitó la caída al abismo de la Argentina, luego del aplastante triunfo del primero en las primarias de agosto del año pasado. Álvarez Agis es de los primeros que percibió que el plan de ayuda a través de los bancos era, como mínimo, insuficiente, porque los bancos serán reticentes a prestarle a entidades que no pueden demostrar su solvencia, menos en esta situación.

Entonces, lo que Agis propone es, simplemente, que el Banco Central imprima dinero para depositarlo directamente en la cuenta de los trabajadores en blanco o para subsidiar a empresas para que estas cubran a los empleados no registrados. De esta manera, se evitaría una ola de desempleo masivo y otra ola de quiebras masivas. O sea, propone que Andrés, Pablo y Sebastián reciban de manera urgente dinero para ganar tiempo.

Naturalmente, el contraargumento sostiene que eso llevaría a la hiperinflación. Agis sostiene que ese planteo deriva del desconocimiento de las causas de la inflación en la Argentina. Si la economía no está recalentada sino todo lo contrario y si el dólar no se mueve, entre otras razones porque este año la Argentina tendrá un potente superávit externo, eso significa que dos de los motores de la inflación argentina están apagados. “Estamos ante una crisis social de magnitudes inéditas. Si no se actúa con audacia, vamos a asistir a un derrumbe tremendo. Entre una hiperinflación y una desocupación del 30 por ciento, yo prefiero lo primero. Pero no hay motivos para pensar que eso se va a producir”.

Agis no está solo. El senador Martín Lousteau, ex ministro de Economía, pertenece a la oposición. Sin embargo, analiza la situación en los mismos términos. “El desafío en este momento es evitar la destrucción del tejido productivo y el hiperdesempleo. No se debe abandonar a las empresas a su suerte: queremos que sobreviva el mayor número posible porque las necesitamos para reactivar la economía después de la pandemia. Sin ellas, todo será más difícil. Cuando muere una empresa no se levanta más. Si no se para la hemorragia que sufren hoy empresas, y rápido, va a ser mucho más difícil volver a crecer”.

Lousteau agrega: “Son dos calamidades, pero prefiero la hiperinflación al hiperdesempleo, que suele durar más. Tampoco entiendo por qué damos por sentada la híper sin un análisis más riguroso de los márgenes de acción que existen. Ciertamente vas a tener más inflación que ahora; y por nuestro pasado eso te fuerza a pensar más y ser cuidadoso. Pero es imprescindible dar una red de protección a productores y trabajadores. Hay diversas alternativas para implementarla (subsidios, créditos a tasa cero, garantías), y hay que seleccionar una combinación de las que más rápido logren el impacto y menos problemas a futuro creen. Eso algo puede trabajarse con especialistas para minimizar errores que en este contexto son mucho más caros. Pero urge hacerlo. Así como se llevó adelante con los trabajadores en negro o los desempleados hay que hacer con algo y rápido con las empresas y los trabajadores registrados».

Fernando Navajas es economista jefe de Fiel: se trata de uno de los macroeconomistas más respetados del país y, además, en las últimas semanas se ha dedicado a estudiar la curva del Covid-19 en la Argentina. “Yo coincido en que es fundamental entender la necesidad de proteger el sistema productivo y ser audaz en las decisiones que se tomen. Pero también hay que ser muy cuidadoso en las herramientas que se elijan. Tal vez sea problemático que el Banco Central deposite directamente dinero en las cuentas de los trabajadores. Pero eso obliga al Estado y al sector privado a sentarse rápido a pensar en mecanismos para lograrlo. La estrategia del Gobierno respecto de la cuarentena ha sido excelente y ese criterio debe seguir guiando las decisiones, pero quizá sea momento de pensar una estrategia de salida inteligente para que sean las ventas genuinas y no los subsidios lo que sostenga el aparato productivo. No creo que que la emisión nos lleve a una hiper, pero una alta inflación va a ser muy dura para los trabajadores. Todo requiere una estrategia fina y precisa que no será fácil de implementar en un contexto tan dramático”.

“Dejen de dar vueltas. La gente necesita el dinero”, tituló The New York Times. En la Argentina ese debate ni siquiera ha comenzado. Pero, mientras la sociedad pelea como puede contra el virus, otra crisis de magnitudes gigantescas espera agazapada: solo con medidas, al mismo tiempo, muy audaces, rápidas y precisas el Gobierno podrá evitar el desastre.

Fuente: Infobae