Cuña docentes/gremios: clave de la “revolución educativa” de Macri

• NACIÓN, BUENOS AIRES, CABA , MENDOZA Y CÓRDOBA LIDERARÁN LA CRUZADA Los resultados del último paro alentaron al Gobierno. Se impulsarán maestros con sueldos clase media, universitarios y lejos de los gremios.

El Gobierno nacional está dispuesto a avanzar y promete revolucionar uno de los sectores más conflictivos del país aplicando una reforma «a todo o nada», según la describen los propios responsables: el sistema educativo público argentino. El dato propio de un acatamiento en el paro docente que terminó ayer de menos de un 50% terminó de decidir a Mauricio Macri y a la jefatura de Gabinete de Marcos Peña, de acelerar un cambio radical en la relación laboral, presupuestaria y cultura, entre el Gobierno y los gremios docentes. La intención, sin medias tintas, es que se establezca una relación directa entre las autoridades nacionales y provinciales y todos los trabajadores educativos del país creando una «cuña» entre los maestros, profesores y el resto de la comunidad educativa y los sindicatos. Para el macrismo quedó claro en las últimas 48 horas que los múltiples gremios nacionales y locales están en crisis de representación y, sin romper el diálogo, se tomarán medidas para fortalecer la relación directa con los trabajadores.

La estrategia es a mediano y largo plazo, pero se quiere comenzar a aplicarla ya en estas mismas negociaciones paritarias y, como en muchos otros ejemplos en la manera de administrar que muestra el macrismo, el primario es la experiencia personal del Presidente manejando la Capital Federal. Macri sabe que tiene dos aliados incondicionales para avanzar en el plan: la gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. En el mediano plazo se sumarían el mendocino Alfredo Cornejo y el cordobés Juan Schiaretti. Se supone que luego, escalonadamente, comenzarían a incorporarse el resto de los gobernadores. Aseguran en el Ejecutivo que «otra no les quedará y estarán conformes».

Los puntos de la «revolución educativa» en la que quiere avanzar el Gobierno son los siguientes.

• Política educativa. Será asimilada directamente a la ley de responsabilidad fiscal. Esto quiere decir que ninguna provincia podrá ofrecer incrementos salariales anuales que coloquen a esa administración en riesgo de incumplir las metas fijadas con el Ejecutivo en cada ejercicio. Siguiendo esta línea, los incrementos de salarios de los docentes, deberán seguir los lineamientos que marquen las negociaciones de las gobernaciones con manejo equilibrado de las cuentas públicas, a riesgo de no sufrir sanciones por desequilibrios fiscales. Como el macrismo continuará negando la aplicación de «paritarias nacionales», pero desde la Nación se controlará la marcha de los manejos de gastos e ingresos provinciales; cada gobernador deberá lidiar con las negociaciones con los maestros con la espada de Damocles fiscal sobre la mesa. Por otro lado, en cada encuentro con los sindicales, y en lo posible con una sonrisa, cada representante provincial deberá plantearle a los representantes de los gremios docentes que la política educativa no se negocia con ellos, sino que es responsabilidad única de los gobernantes.

• Aumentos de sueldo. obviamente se trata del punto que más conflictos traerá y donde el Gobierno más a fondo quiere llegar. Se buscará que cada año el incremento de los salarios básicos sea aún inferior a la proyección inflacionaria de cada año. Si el Gobierno espera una inflación de 15%, el incremento debe ser levemente inferior. El resto de los aumentos anuales tendrá que surgir de dos ítems clave en la reforma oficial: el presentismo y la instrucción.

• Presentismo. Para el macrismo aplicar una reforma integral sobre el cálculo de los días en que los maestros cumplen con sus presencias en las aulas es irrenunciable y debe ser tomado bajo el criterio de premio y no como castigo. Cuando un maestro cumpla un porcentaje superior a un determinado día de presencias cobrará un plus. Se aplicará un mecanismo general y nacional de control de enfermedades y no se tomarán como válidas las faltas por paros. Se pagarán mensual o trimestralmente y tendrán un peso específico importante y no remunerativo (no tendrán descuentos) en los sueldos de los docentes. Para el Gobierno es el mecanismo perfecto para que las llamadas a huelgas de los gremios vayan teniendo cada vez menos poder de convocatoria en las protestas nacionales.

• Capacitación. El otro 50% de los aumentos salariales no remunerativos provendrá de la cantidad de títulos terciarios de todos los niveles que pueda sumar un docente en todos sus años de profesión. La idea máxima del macrismo es crear una carrera universitaria bajo el ejemplo de la carrera de formación docente en la Ciudad de Buenos Aires llamada «UniCABA», un viejo sueño de Mauricio Macri que impulsó Rodríguez Larreta y que la actual ministra de Educación, Soledad Acuña, está impulsando con récord de inscriptos. El ejemplo debería expandirse por el país y quienes se reciban en estos institutos tendrán la posibilidad de tener salarios más altos que el resto. Habrá también un largo listado de carreras terciarias, seminarios y cursos de todo nivel por todo el país que, al completarse, también sumarán puntos para aumentar los sueldos docentes.

Nivel salarial. Con los aumentos básicos más el presentismo y la instrucción aseguran los técnicos que trabajan sobre la reforma, se logrará que haya una nueva generación de docentes en la Argentina con salarios de clase media que, a números de hoy, se ubicarían entre los 30.000 y los 40.000 pesos mensuales.

Fuente: Ambito Financiero