COVID 19: Una oportunidad de esperanzarnos en que no da lo mismo hacer las cosas bien o hacerlas mal

24-03-2020 – Estos días del aislamiento obligatorio nos exigen reacomodar nuestras vidas a esta coyuntura de emergencia sanitaria para evitar la propagación del COVID 19, que ya tanto daño ha causado en el mundo desde que apareció en China hasta ser declarada pandemia, el pasado 11 de Marzo, por parte de la Organización Mundial de la Salud, al momento en el que informó que se contaban “más de 118 mil casos confirmados en 114 países y regiones y ya sumaban al menos 4291 personas que habían perdido la vida por la enfermedad”, cifras que crecieron abismalmente tal como hemos venido siguiendo con los datos que se van actualizando cada día, y que en el último informe que ha cargado el portal “rtve” español, este 24 de Marzo muestra un mapa en el que indica que “hay más de 399 mil casos y más de 17 mil muertos en 185 países”. A la vez que tal como se puede leer en “El País” de España que: “La OMS advierte que EE UU puede ser el próximo epicentro de la pandemia. Sanidad cree que esta semana se podrá comprobar el efecto del confinamiento. España registra ya 2.758 muertos”, entre otros datos; por su parte la Agencia REUTERS detalla que: “las muertes por coronavirus en Italia superan las 6.000 pero se ralentizan, dando algo de esperanza”; en La Nación aportan que: “Hasta el día de hoy 24 de Marzo, según la OMS, se reportaron en Argentina 301 casos de infectados, 4 de muertos y 44 de recuperados”, lo cual, hace que sea necesario que cada uno desde el lugar que le toca como actor social, desde una función clave para asistir de la forma que sea, o bien como ciudadano, siendo conscientes de que lo único efectivo hasta el momento es el aislamiento, y por lo tanto, cumpliendo con esa obligación que es nada más ni nada menos que un compromiso social.

Con estos datos, verdaderamente alarmantes, con los que podríamos elaborar diferentes análisis de acuerdo a cada población, con sus características y particularidades, relacionados con el tema salud, pero, además, como sociedad empezamos a observar otras cosas adicionales que nos ponen a reflexionar.

Hoy estaba pensando sobre el grado de euforia con la que queremos aplaudir a nuestros profesionales de la salud, y a nuestras fuerzas de seguridad en todos sus niveles, por el rol protagónico que desempeñan ante esta pandemia. Pensaba en el respeto y gratitud que hoy sentimos hacia ellos y que queremos asomarnos por nuestras ventanas, balcones o a donde sea a gritarlo bien fuerte para que ellos lo sepan, en este trabajo conjunto que vienen realizando las fuerzas armadas (dependientes del Ministerio de Defensa: el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada), las Fuerzas de Seguridad Interior (que dependen del Ministerio de Seguridad de La Nación: Gendarmería Nacional, Prefectura Naval Argentina y la Policía de Seguridad Aeroportuaria) y la Policía de cada una de las Provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

(Vale aclarar que las Fuerzas Armadas están cumpliendo un rol de apoyo logístico a través de todos los medios con los que cuentan: camiones, cocinas y hospitales de campaña, helicópteros para el control del cumplimento de la medida, etc).

Pero también estaba pensando en que hasta no hace tanto, para muchos, -por ejemplo- los policías y gendarmes y todos los miembros de las fuerzas eran mala palabra.

Este domingo, pudimos ver –por ejemplo- que la Ministra de Seguridad, Sabina Federic informó que impedirán el regreso a, todas aquellas personas que viajaron hacia algún destino turístico nacional y que deberán permanecer allí hasta la finalización de la cuarentena, sea el 31 de Marzo, o sea a mediados de Abril y creo que este momento de emergencia sanitaria, nos va a dar la posibilidad de plantearnos un nuevo modelo social, en el que prime la justicia para el que cumple y respeta, con esto, simplemente quiero decir que, es un momento clave para hacer entender que no esta buena “la viveza argentina” porque no le hace bien a nadie.

Creo que los acontecimientos actuales nos ofrecen una oportunidad imperdible para recuperar los valores y el respeto hacia nuestras autoridades, de las instituciones que sean, recuperar el respeto hacia el prójimo, hacia los demás, entendernos como un actor perteneciente a una sociedad, y no un individuo aislado que no es capaz de sujetarse a ninguna norma.

Repito, hasta hace algún tiempo, hasta antes del asilamiento obligatorio, ser policía era mala palabra, y ahora, informándonos del incumplimiento de muchos, a través de las radios, televisión, portales de noticias y redes sociales, exigimos que hagan bien su trabajo, y los reivindicamos, y los aplaudimos y los ovacionamos. (Y hasta por momentos quizás exageramos, será hasta que, –Dios quiera que un día esto que parece interminable, pase- y cada uno haya regresado a sus rutinas, aunque ojalá que no nos olvidemos tan pronto, de ellos).

Insisto, es una oportunidad para volver a creer en los que nos deben cuidar, que nos deben traer tranquilidad, que deben ordenar la sociedad ayudando a que la gente se acostumbre a cumplir; hoy, año 2020, no tenemos una mentalidad obsoleta, nadie pide que vuelvan los militares, y lo digo así a las claras, para que se entienda, para que nadie lea entrelineas lo que no estoy diciendo, que nadie salga a decir que yo quiero que desaparezca gente, así livianamente, leyendo cosas que no estoy escribiendo ni mucho menos pensando, como periodista.

Pero sí, cumpliendo con mis funciones como comunicadora social, mientras informo de todo lo que está pasando, yendo de mi casa a la radio y de la radio a mi casa, me quiero dar la posibilidad de esperanzarme, con una sociedad más justa, con una democracia que aliente y nos exija a hacer las cosas bien, me quiero esperanzar con una democracia en la que no nos dé lo mismo hacer las cosas bien o hacerlas mal, porque ahí empieza el circulo de la torpeza de la que después nos lamentamos por todo.

Creo que, de fondo, mientras se sigue buscando una solución para esta pandemia, podemos darnos la oportunidad de ver un poco más allá e ir tomando nota, sobre cuáles son las cosas que hacen que una sociedad funcione bien.

Lic. Silvina Tissera

Comunicadora Social-Periodista