Coronavirus: los 5 shocks que impactan en un menor ingreso de dólares

El país está necesitado de divisas, pero el avance de la enfermedad contrae la demanda global y se achican los volúmenes del comercio exterior

30-03-2020 – La Argentina atraviesa un delicado período financiero, con escasas reservas disponibles en el Banco Central, falta de divisas para que el Tesoro honre la deuda soberana, nula inversión extranjera y débiles precios internacionales de las materias primas.

Los analistas advierten que el escenario económico que plantea en el corto plazo el contagio del coronavirus, con una caída sin precedentes en el tráfico de personas, pero también en el de bienes y en los flujos de capital hacia economías emergentes, significará una merma en el ingreso de dólares a la necesitada economía argentina, por cinco vías diferentes.

1) Comercio exterior. El cierre de fronteras y la caída de la demanda interna en todos los países afectados por la pandemia condiciona el intercambio comercial. “El primero de los impactos está claro, por menores precios y volúmenes operados en el mundo”, consideró Marcelo Elizondo, docente de la Maestría en Dirección Estratégica y Tecnológica del ITBA.

Elizondo, también titular de la Consultora DNI explicó a Infobae: “para las materias primas hay un escenario donde la afectación de precios y volúmenes va a ser rápida y no sabemos su duración. Puede preverse que este año la caída de exportaciones argentinas puede estar ente 5% y 10% abajo en volumen. Pero esto es una emergencia que no sabemos cuánto puede extenderse y lo mejor es estar preparados para un escenario adverso”.

Ejemplo de ello es lo sucedido con el precio de la tonelada de soja, en USD 323, que si bien se recuperó del piso de precios de mediados de marzo, aún cotiza con una baja de 10% respecto de los valores del cierre de 2019 en el Mercado de Chicago (USD 356).

2) Inversión extranjera. Los países emergentes en general observaron en los últimos dos meses una persistente salida de capitales que regresaron a los países centrales, a la vez que una menor inyección de fondos frescos para el sector productivo en forma directa. Aunque la Argentina está exenta en parte de esta exposición al flujo de capitales, por tratarse de una economía cerrada y con “cepo” cambiario, apostaba a la carta ganadora del mega yacimiento de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta para atraer fondos frescos.

Según un estudio del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por sus siglas en inglés), la salida de capitales de países emergentes en las últimas seis semanas fue la más veloz y profunda en las últimas dos décadas.

Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea apuntó que “la región más afectada sería la Patagonia, más dependiente del petróleo. Desde fines del año pasado había una merma de actividad en la zona más dinámica, Vaca Muerta que, con estos bajos precios, agravará su situación. El problema de esta región es su fuerte dependencia en el oro negro, lo cual la hace más vulnerable”.

Elizondo recordó que “YPF proyectaba un ingreso por inversión extranjera en Vaca Muerta de USD 15.000 millones este año. Ahora el precio del petróleo es de la mitad de lo que justifica esta inversión para desarrollar Vaca Muerta”.

3) Servicios. Un tercer impacto es sobre los servicios, puntualmente el turismo receptivo, que, con un tipo de cambio alto, hubiera significado un aporte de dólares este año. “El turismo receptivo esperaba ingresar a la Argentina entre 6.000 y 7.000 millones de dólares este año. Ahora esos fondos no van a venir”, lamentó Elizondo.

Para el IERAL, también es la Patagonia la más afectada en este aspecto, porque en esa región “se encuentran las provincias que mayor flujo de turistas extranjeros reciben habitualmente. Aunque en este caso también hay que incluir como perjudicados: Misiones, Mendoza, Salta y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

4) Mercado de capitales. Aquí confluyen dos cuestiones que decantan en un shock negativo extra para la llegada de divisas al país. Por un lado, la caída de la cotización de las acciones que colapsa las valuaciones de las empresas privadas y su acceso al financiamiento en el exteriorPor el otro, la amenaza de un default de deuda soberana, con una renegociación con acreedores que se empantana con la incertidumbre por los efectos del coronavirus. La negociación de la deuda en este contexto financiero queda muy complicada.

5) Devaluación de las monedas. Debido a la elevada inflación, el peso argentino se mantiene estable en términos reales. En cambio, otras monedas emergentes, como el real de Brasil, el rublo ruso, el peso chileno y el yuan chino se depreciaron claramente respecto del dólar. Estos países son socios clave para la Argentina en términos comerciales.

“El mundo está volátil, y además de caer los precios de las empresas, lo que afecta su financiamiento, también compromete la estrategia cambiaria de Argentina. Brasil o China pueden tolerar una devaluación sin el riesgo de una inestabilidad macroeconómica, porque son países que tienen confianza en su moneda. Pero Argentina no puede, porque cualquier devaluación impacta en presiones cambiarias e inflacionarias debido a la bajísima credibilidad de la moneda”, refirió Marcelo Elizondo.

Conclusiones

Está claro que la Argentina no se verá exenta de los efectos económicos del covid-19, que adquieren escala global. Aún antes de conocerse su impacto sobre el comercio exterior, ya en enero y febrero de este año el Indec informó un retroceso en las exportaciones en divisas del 0,8% y del 2,8% interanual, respectivamente.

Mientras, en las importaciones el declive fue notable, del 16,1% interanual en enero, y del 20,1% en febrero, lo que posibilitó sendos superávit comerciales de USD 1.015 millones y USD 1.129 millones, respectivamente.

Para el Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba, “la menor demanda de productos del sector primario para consumo humano y forraje por China, junto con la caída asociada del precio de las principales materias primas que exporta Argentina -soja, maíz y trigo- que se vio con mayor fuerza desde la segunda quincena de marzo, impactarán negativamente en las exportaciones y en la generación de divisas del país. A su vez, el derrumbe del precio del petróleo, hace no rentable la producción en Vaca Muerta”.

El reporte de la Bolsa de Comercio de Córdoba prevé que «la menor circulación de personas y trabajadores resultante de las políticas sanitarias vigentes también tendrá un efecto negativo en actividad. Sin embargo, por ser una economía más cerrada al mundo y por esperarse una circulación del virus menor a la de los países desarrollados, la caída adicional del Producto debido al coronavirus sería menor que en el mundo desarrollado”.

Marcelo Elizondo, del ITBA y la Consultora DNI, aporta que “un problema añadido a la crisis generada por el coronavirus es que no sabemos cuánto va a durar. Si extrapolamos lo que ocurre hoy hacia adelante, estamos frente a una catástrofe sanitaria con consecuencias económicas. Pero si observamos más allá podemos ver en dos espejos, el de China, que empezó a revertir el contagio, está recuperándose y puede encarrilar su economía hacia una normalización, y el de Italia y España, que están más complicadas y cuyo impacto macroeconómico puede ser más profundo”.

“Con las limitaciones que tenemos para hacer proyecciones en este contexto, el primer semestre del comercio exterior argentino va a ser malo por una baja de importaciones y exportaciones, y el segundo dependerá de cómo evolucione la restricción económica en el mundo por el problema sanitario. Argentina queda complicada porque básicamente es un exportador de materias primas. En 2019, de los USD 65.000 millones exportados, unos USD 40.000 millones correspondió a materias primas como granos, carnes o pesca, o bien manufacturas de origen agropecuario como aceites o harina de soja”, agregó Elizondo.

Concluyó que “hay un impacto económico inicial por el coronavirus, como vemos en los commodities, y una incógnita hacia adelante sobre cómo quedará la economía ¿Seguirá igual Europa? ¿Continuará unida, con los mismas exigencias de estabilidad fiscal y los mismos aranceles para las importaciones?”.

Fuente: Juan Gasalla – Infobae